Posts Tagged ‘Izquierda’

El perverso discurso “antisemita” en México

enero 27, 2013

Enrique Krauze publicó hace unos días una nota sobre el resurgimiento del “antisemitismo” en México. El historiador de las ideas Isaiah Berlin gustaba de citar una frase del filósofo alemán Emanuel Kant para describir a la humanidad: el “árbol que crece torcido”, no es casual que dicha frase sea el título de un memorable libro de Berlin sobre la intolerancia y el totalitarismo en Occidente. Tal parece que en México las raíces ideológicas de izquierda y derecha se entrecuzan con los rasgos preocupantes de la intolerancia y el resentimiento. La izquierda a la que se refiere Krauze hace una lectura equivocada de la actual tragedia en el Medio Oriente.

En un ensayo histórico de 1996 de Jean Meyer titulado Ortodoxia e identidad nacional en Rusia nos explica el origen perverso del discurso “antisemita” de “Los protocolos de los sabios de Sión”, escribe el historiador mexicano:

“Por eso el tema del complot despierta siempre un eco privilegiado [en Rusia] cuando no es católico (polaco), cuando no es judío -el texto tristemente famoso “Los protocolos de los sabios de Sión” (1903) es un panfleto antisemita pergeñado por la policía zarista- , es judeocatólico (los jesuítas, el Papa, los “uniatas” de Ucrania). Lo importante es que el nacionalismo ruso, como fenómeno moderno y contemporáneo , es ortodoxo y está plagado de fantasmas, imágenes, emociones que justifican todas las guerras habidas y por haber” (Meyer, 1996:503).

Estas imágenes, fantasmas de las que nos habla Meyer desembocan en discursos intolerantes que la historia nos ha demostrado una y otra vez que terminan siempre en tragedia.

 

Gabriel Zaid: la falsa conciencia de la izquierda mexicana

febrero 28, 2011

Noé Hernández Cortez

noe.hernandezcortez@gmail.com

En el número 146 de la edición de febrero Letras Libres publicó el ensayo del poeta y crítico mexicano Gabriel Zaid: Al cielo por la izquierda. Metáfora que usa Zaid para describir la cultura de la izquierda mexicana que se adueña de un discurso “progresista” para arribar en los puestos universitarios, la burocracia y en la opinión pública. La crítica de Zaid se concentra en lo que él llama el “ontologismo” de la izquierda. Para no perder prestigio en el credo progresista y de izquierda, se tiene que estar en “la izquierda”, en esa esencia fabricada de realismo político y que rehúye del criterio de verdad para argumentar, como bien observa Zaid.

Cuando en la plaza pública nadie se atreve a señalar el discurso de la cultura del arribismo en México -de los libros al poder- la voz de Zaid es una bocanada de aire fresco. Todos cuidan las estrategias discursivas que no ofendan a la cofradía de seguidores, son discursos intencionados que logran impulsar la obtención de un buen puesto burocrático, pero no la búsqueda de la verdad. El poeta tiene la sensibilidad y la inteligencia para criticar esta falsa conciencia del discurso progresista de la izquierda mexicana. Zaid argumenta no sólo sobre la falsa conciencia de la izquierda mexicana, sino también sobre las distintas formas en que se puede escalar de puesto siguiendo el catálogo de un discurso compartido, que puede ser el de la “revolución” en el PRI, la “libertad de empresa” en el medio empresarial, o bien lo “verdaderamente” cristiano en la Iglesia.

Fernando Escalante en su artículo La (no tan) nueva rebeldía escribe sobre el artículo de Zaid: “El ensayo es incisivo, inteligente, ágil y entretenido: un ensayo de Gabriel Zaid. Pero el México que retrata es el de los años setenta, el del último auge del nacionalismo revolucionario, donde había esa postura de izquierda oficial, hipócrita, oportunista y santurrona. No es lo de hoy.” Como sabemos Fernando Escalante elabora sus argumentos a partir de su nominalismo: hace sumas y restas para mostrar pruebas de que en la opinión pública predominan las voces de la derecha. No está mal la aritmética de Escalante, pero Zaid va más allá: el poeta nos habla de una cultura que está presente entre nosotros, sólo así me puedo explicar que una persona llega a ser profesor, publica un paper en una revista, participa en la opinión pública haciendo suyas causas progresistas –entrevistado por la derecha que señala Escalante- viaja cómodamente en coche y aspira a ocupar un puesto de alto nivel en la burocracia electoral.

 México, a 27 de febrero de 2011.

En documento: GABRIEL ZAID, LA FALSA CONCIENCIA DE LA IZQUIERDA MEXICANA

 

 

 

Carlos Monsiváis, Octavio Paz y el diálogo con la izquierda

junio 21, 2010

Carlos Monsiváis, Octavio Paz y el diálogo con la izquierda

 

Es extraño que en la academia universitaria de ciencia política en México, no se estudie de manera sistemática a nuestros ensayistas políticos. El estudio de la historia de la izquierda en México pasa por Octavio Paz y Carlos Monsiváis. En su memorable ensayo de 1999 Octavio Paz y la izquierda (Letras Libres, abril, 1999), Monsiváis recorre la historia de la izquierda en México a través de la mirada de crítica política y poética de Octavio Paz, los desacuerdos con Paz son los acuerdos críticos de Monsiváis con la izquierda no sólo política, sino con la izquierda social. En Monsiváis encontramos a un pensador de izquierda que va más allá de los programas de los partidos políticos, para ubicarse en la izquierda democrática de la sociedad civil y cultural. En el ensayo Octavio Paz y la izquierda leemos las siguientes reflexiones de Monsiváis:

Paz señala que el diálogo tradicional entre la izquierda y la derecha es un “diálogo en vías de extinción…” principalmente en Europa. A lo que responde Monsiváis:

“Tal eclipse no se da en América Latina, donde a partir del bien o mal llamado neoliberalismo (así identificado de manera unánime), y de las estrategias de ‘la nueva evangelización’ de América, la derecha se insolenta, exige el control de la educación pública, afirma la naturaleza eterna de la desigualdad, somete a sus contrincantes a campañas de linchamiento moral, identifica muy al estilo de la Guerra Fría como ‘subversivo’ a todo proyecto de justicia social, legitima el saqueo en nombre de la ‘libertad de empresa’ y se esfuerza en levantar la teocracia del mercado libre. Y la existencia de esta derecha garantiza la continuidad de la izquierda…” (Letras Libres, abril, 1999).

La crítica política de Monsiváis se vuelve a la vez una crítica poética: sensibilidad que atrapa la fuerza de la metáfora de la política, elemento que jamás encontraremos en la academia universitaria entre nuestros analistas políticos: la invención verbal. Escribe Monsiváis con respecto a Paz y la vitalidad de pensar en una comunidad universal:

“En 1950 el escritor francés David Roussel publica un informe sobre los campos de concentración en la URSS. Es el tiempo de la Guerra Fría, y la izquierda se abstiene de la mínima crítica ‘para no darle armas al enemigo’. Paz desecha la intimidación y publica en la revista Sur unos documentos sobre el genocidio estalinista. De inmediato se le tacha de ‘anticomunista’, entonces el instrumento de contención moral que se opone a las devastaciones de la Guerra Fría, y que se irá banalizando al emplearse no contra quienes son ‘instrumentos del Pentágono’, sino contra los críticos de un orbe dictatorial. Paz desecha el membrete, y reivindica en el El arco y la lira la idea de una comunidad universal en que cese la dominación de los unos sobre los otros, y en donde la libertad y la responsabilidad personal reemplacen a la moral del autoritarismo y el castigo. A esa idea – la sociedad en donde se borra la distinción entre trabajo y arte- se adscribe: ‘Renunciar a ella sería renunciar a lo que se ha querido ser el hombre moderno, renunciar a ser…El marxismo es la última tentativa del pensamiento occidental por reconciliar razón e historia” (Letras Libres, abril, 1999).

Sobre la obra de Monsiváis podemos decir lo que el propio Monsiváis decía de la obra de Paz: “…y las discrepancias, por numerosas y significativas que sean, no impiden la continuidad ya sin fracturas del diálogo, abierto entre sus páginas” (Letras Libres, abril, 1999).