Posts Tagged ‘Ideología Política’

Hugo Chávez: dos documentales.

marzo 11, 2011

En mi blog Venezuela: Economía Política y Política Pública pueden ver dos documentales sobre el proceso político que se vive en Venezuela bajo el mandato de Hugo Chávez. “La Revolución no será televisada” de Kim Bartley y Donnacha. Así como el documental titulado “El Show de Hugo Chávez” de Ofra Bikel. El primer documental tiende a la propaganda política, pero es interesante para observar el populismo nacionalista de Hugo Chávez. El documental de Ofra Bikel está realizado de manera equilibrada, retratando el autoritarismo aplastante del discurso de Hugo Chávez.

Risk, Uncertainty, and Profit de Frank Knight

enero 8, 2011

Uno de los libros que marcó las ideas económicas de Douglass C. North fue la lectura de Risk, Uncertainty, and profit (1921) del economista e historiador Frank Knight. Sobre esta influencia de Frank Knigth en la obra de Douglass C. North escribí en mi ensayo La noción de ideología en el discurso de William H. Riker y Douglass C. North las siguientes líneas: “North toma del economista Frank H. Knight la distinción entre riesgo e incertidumbre. Knigth define el riesgo como la situación en donde la toma de decisiones se da en un contexto en donde la aleatoriedad con probabilidades son conocidas; la situación con incertidumbre se da en un contexto en donde la toma de decisiones se lleva a cabo con información aleatoria con probabilidades desconocidas. Por ejemplo, un inversor en la bolsa de valores toma decisiones con base en el riesgo. En el caso de la incertidumbre el hombre recurre a sus creencias, valores para darle sentido de seguridad a sus acciones. El ejemplo con que nos ilustra North es el de las religiones, el cristianismo es un conjunto de creencias que permite darle seguridad al hombre frente a la incertidumbre, es una especie de protección en el nivel de las creencias individuales. Es con la incertidumbre como aparecen las ideologías. El comunismo en la ex-URSS es un claro ejemplo de como la ideología comunista fue una religión secular anclada en la fe.[31] Cuando se le preguntó a Arrow – nos cuenta North- que si era posible introducir la incertidumbre a su teoría económica él contestó: “la teoría en este caso no podría ser formulada”

Hannah Arendt, el Totalitarismo y la vuelta a Kant

julio 1, 2010

Hannah Arendt, el Totalitarismo y la vuelta a Kant

 

 

Noé Hernández Cortez*

En la gélida noche rugen los huracanes.
 “A Diotima”, Hölderlin

 

Resumen: En este trabajo se presenta un retrato intelectual de la filósofa Hanna Arendt, emparentada con la figura del intelectual moderno cuyos rasgos distintivos son el ejercicio de la crítica y el cultivo de la forma de expresión del ensayo.

                                  

I

En el seminario sobre Teoría Política impartido en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, la filósofa Nora Rabotnikof disertó sobre el pensamiento político de Hanna Arendt. Con estas disertaciones me hice un retrato intelectual de  Hanna Arendt: más que una filósofa sistemática y académica, era una intelectual que pensaba y escribía como una escritora testigo de su tiempo. Ejerció la crítica en tono personal en un ambiente intelectual del siglo pasado en donde las ideologías y pasiones políticas eran la sustancia de la época. En Arendt tenemos la figura romántica del Sturm und Drang alemán en donde vida y obra se entremezclan para dar origen a la figura del escritor moderno. La modernidad dota al escritor moderno de una visión fragmentaria del mundo y la forma literaria para expresarlo será el ensayo. En lo personal, con riesgo de aventurarme por el camino equivocado, emparento el pensamiento de Hanna Arendt en la tradición del intelectual crítico de las políticas totalitarias estatales cuyo fundamento era la noción perversa de “razón de estado”. Esta parentela esta formada por Leszek Kolakowski, Czeslaw Milosz, Joseph Brodksky, Octavio Paz y Raymond Aron. El rasgo común es el ejercicio de la crítica a los totalitarismos y el tono personal de sus escritos.

 

El historiador francés François Furet en su ya clásico libro El pasado de una ilusión define a Hanna Arendt como una escritora política desarraigada, lo interesante de esta definición es el término “escritora” que le atribuye el historiador francés.[1] Tono personal de escritura y visión fragmentaria del mundo que se expresa a través del ensayo son las coordenadas intelectuales en donde sitúo el pensamiento de Hanna Arendt. De ahí que Manuel Cruz estudioso de la obra y biografía de la Arendt, considere inclasificable su obra dentro de las corrientes filosóficas de su tiempo. La idea de Manuel Cruz es: “Algo se mueve alrededor de Hannah Arendt: ¿qué es? Sobre el papel no debiera sorprender el creciente interés que viene despertando su obra en los últimos tiempos. Poco tiene de extraño que, ante la crisis de la política y de la filosofía de la historia, muchos hayan vuelto su mirada hacia esta pensadora audaz, difícilmente inclasificable en ninguna escuela filosófica, pero al mismo tiempo capaz de percibir eso de más valor (la vida, la muerte, el absoluto) que se halla en juego en el corazón de las cuestiones históricas y políticas concretas.”[2] Aquí me interesa poner el acento sobre lo sustancial en la percepción de la pensadora: “la vida, la muerte, el absoluto”, todo ello tema de escritores, además habría que agregar la familiaridad que tenía Arendt con escritores y poetas, tan solo recordemos su amistad con el poeta Auden y su intenso intercambio de ideas. Por otra parte, sus retratos biográficos son fiel testimonio escritural de su gusto por contar historias, como también le gustaba presentarse a la propia Arendt como una “contadora de historias”.[3]

 

En estos trazos generales ubico el pensamiento de Arendt. De forma telegráfica trataré dos temas que me parecen fundamentales, a saber: el totalitarismo y la vuelta a Kant. Sobre el primer tema me fundamento en la obra de la pensadora titulada Los orígenes del Totalitarismo. 1. Antisemitismo y en contrapunto lo comparo con las páginas dedicadas a la filósofa  por François Furet en su libro El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. Hay un tema que se toca con el del totalitarismo que es el surgimiento en el escenario social y político el fenómeno del agregado de seres humanos: las masas; al respecto me apoyo en otro texto publicado por la Revista de Occidente en 1929 con el titulo de La Rebelión de las masas del filósofo español José Ortega y Gasset. El tema que he titulado vuelta a Kant es un argumento que he leído en distintos autores y que consiste en afirmar que para comprender nuestro tiempo es necesario regresar a la filosofía del pensador de Konigsberg, explorado en distintos caminos por Leszek Kolakowski, Octavio Paz y la propia Arendt. Para este tema me fundamento en las conferencias de Arendt sobre la filosofía política de Emanuel Kant. Este texto lo pongo a dialogar con otros dos, con el texto de Leszek Kolakowski titulado La modernidad siempre a prueba y con el último ensayo publicado por el poeta mexicano Octavio Paz: La llama doble.

II

 

1989 es un año axial dentro de la historia de Occidente. Para el historiador francés François Furet 1989 es el fin del siglo XX: tiempo histórico cuyos rasgos distintivos están marcados por la primera y segunda guerra mundial; y  el surgimiento y caída del totalitarismo. Un siglo marcado por el horror y el dolor humano, en donde el desencantamiento del mundo por la huida de los dioses se hizo presente en la historia. Es en este contexto histórico en donde una generación de intelectuales reflexionó sobre su tiempo, una generación en donde el intelectual, a mi parecer se distingue por hacer de la crítica un método para examinar la conciencia moral, el poeta Octavio Paz le llamó a este ejercicio crítico un examen de conciencia. El propio Paz recurrió a esta expresión de la tradición cristiana para darle el significado profundo que merecía esta actitud en una época de confusión intelectual y moral.

 

De acuerdo con Furet la obra Los orígenes del totalitarismo de Arentd se empezó a gestar en 1943, cuando se empiezan a tener noticias del exterminio judío en la Alemania Nazi. Aquí quiero apuntar que el libro ha merecido críticas de grandes intelectuales como Isaiah Berlin, quien opina que el libro con respecto a los nazis es correcto lo que se dice ahí, aunque nada novedoso; no obstante el tratamiento que les da Arendt a los judíos rusos con respecto al holocausto es una crítica muy fuerte sin fundamento histórico[4]. En su primer proyecto el libro buscó rastrear los orígenes del “antisemitismo” europeo que desencadenó la matanza del Estado Nazi contra los judíos. Más tarde la autora amplia su proyecto al intentar explicar los paralelos de las políticas de exterminio tanto del Estado Nazi como de la URSS comunista de Stalin, ambos sistemas políticos

-novedad histórica en Occidente- los denominó totalitarismos.

 

En un ensayo publicado por la revista liberal Letras Libres titulado Europa y el malestar en las ideas políticas, el profesor de la Universidad de Chicago Mark Lilla nos recuerda un planteamiento político penetrante que realizó Leo Strauss con respecto a la “cuestión judía”,  “Leo Strauss señala, en algún lugar de sus escritos, que el problema judío viene a ser, de manera condensada, el problema político. Este señalamiento cargado de malicia llevaba el fin de invitar a dos tipos de reflexión. Uno, el más evidente, concierne al destino histórico de los judíos, desde las edades bíblicas, pasando por la diáspora y el establecimiento del Estado de Israel. El otro, menos evidente se refiere a las luces que el judaísmo como hecho social arroja sobre nuestra comprensión más general de la política. Strauss tenía en mente lo que el llamó el “problema teológico-político…”[5] . Estas ideas pensadas a partir de una profunda conciencia histórica, se inscriben en la tradición política de Arendt, aunque las circunstancias históricas que llevan a la filósofa a escribir su libro es la experiencia humana límite del dolor, su investigación histórica sobre la “cuestión judía” para explicar el holocausto es fundamental. Más adelante, Mark Lilla agrega “…sin embargo, el problema judío es importante en otro sentido. Pues la forma en que las naciones o civilizaciones se las vean con la existencia de los judíos puede revelar, en ciertas coyunturas históricas, padecimientos políticos cuyas causas poco o nada tienen que ver con el judaísmo en sí [6]. Bajo esta mirada histórica el trabajo de investigación histórica de Arendt se nos presenta de una actualidad impresionante en un momento en donde Europa tiene como tema pensarse a sí misma y revalorar el papel del Estado nacional. Todo ello es reflejo de las sorpresas que da la historia cuando ya existe un Estado de Israel que ha sido cuestionado por los mismos europeos por la barbarie impulsada en el Medio Oriente.

 

Así el libro de Arendt inicia tratando la “cuestión judía” en la vertiente del antisemitismo europeo. Lo que ella llama insulto al “sentido común” no es más que las condiciones por lo cual la propaganda política nazi seduce a las “masas” para venderles el sofisma de que los males de la “Nación” provienen de los advenedizos judíos. De acuerdo con Arendt los orígenes del antisemitismo europeo que desemboca en el Holocausto, proviene del siglo XIX europeo, aquí da una serie de argumentos, pero el que rescatamos aquí es el del affaire Dreyfus. Este acontecimiento de la Francia del siglo XIX es la piedra de toque para explicar los aspectos políticos del odio hacia los judíos, que pasará intocable al siglo XX europeo. La autora distingue entre los aspectos legales del caso de sus implicaciones políticas. El sistema legal en el siglo XIX era respetable no solo en Francia, sino en el orbe civilizado como es en Inglaterra y los Estados Unidos. No obstante, las implicaciones políticas del caso son las esenciales para explicar los orígenes del odio hacia los judíos, al respecto la filósofa escribe “aquí nos referimos a las orientaciones políticas del ‘affaire Dreyfus’ y no a los aspectos legales del caso. Destacan principalmente cierto número de rasgos característicos del siglo XX. Difusos y apenas distinguibles durante las primeras décadas del siglo, emergieron por fin a la luz del día y se revelaron como pertenecientes a las principales tendencias de los tiempos modernos. Al cabo de treinta años de una forma antijudía suave y puramente social, resultaba un poco difícil recordar que el grito ‘¡Mueran los judíos!’ había resonado una vez a lo largo y a lo ancho de un Estado moderno cuando su política había cristalizado en el tema del antisemitismo”[7].  Así el Estado moderno nacional intenta resolver problemas como el de la asimilación, en este caso de ser un aspecto meramente social pasa al siglo XX a ser una política de Estado.

 

El problema entonces radica cuando el Estado nacional busca homogeneizar social y culturalmente a los “otros”, y pasa a ser una férrea política estatal. He aquí una causa de los orígenes del totalitarismo que proviene del siglo XIX, y que se va a caracterizar por  incidir en todos los aspectos de la vida desde la “idolatría de la política nacionalista”. Una observación aguda de Arendt es que en su experiencia en los Estados Unidos observa que el Estado de la Unión Americana es una confederación y no pretende unificar al estado a partir del criterio del nacionalismo como sucedió –y sucede- en Europa. De ahí que la vida política norteamericana tenga en gran estima los valores del republicanismo como forma de ejercer la libertad, no obstante la política norteamericana ha tenido zonas oscuras con el tratamiento del racismo, tema que merece ser explicado en el orden de las ideologías extremistas.

 

Sobre el papel que jugó el Estado nacional para conformar el sistema totalitario de acuerdo con Arendt, el historiador Furet considera que es el gran culpable del siglo XX, en su libro aquí comentado el historiador de la Revolución Francesa apunta: “Arendt señala un primer gran culpable, a saber: el Estado nacional, tal como la historia europea ha querido presentarlo, y con el que obsesionó a los espíritus a partir del siglo XVI. El apogeo de esa instancia coincide con los primeros síntomas de su patología, durante la segunda mitad del siglo XIX…la Europa de finales del siglo XIX nos muestra a los Estados-naciones lidiando con los problemas que no puede resolver: el antisemitismo, que es la reacción chauvinista a la ‘cuestión judía’ que la asimilación no bastó para resolver; el imperialismo, que no es sino la modalidad nacionalista de la universalización del mundo. El Estado nazi fue la respuesta a la vez criminal y demente a esos desafíos surgidos en la década de los ochenta del siglo pasado”[8]. En ese orden de ideas, Hanna Arendt fue la primera en formular una explicación sistemática y consistente sobre los sistemas totalitarios, pero además dentro de una tradición en donde la historia es una dimensión de la moral y la política.

 

Me parece importante señalar una breve reflexión sobre la historia. Como sabemos Arendt tenía como un historiador importante en su formación intelectual la obra de Vico. Ello supone una mirada histórica en donde la libertad juega un papel importante, podemos argumentar que se acerca al argumento de un filósofo griego contemporáneo: Kostas Papaioannou. Kostas al reflexionar sobre la historia desde la ‘modernidad’ escribía “…el mundo en relación al cual el hombre cobra conciencia de su modernidad no es ya el mundo sobrehumano de los dioses, de los gigantes, de los héroes, de los patriarcas y profetas. El presente no está definido ya en relación a un pasado mítico, esencialmente ‘otro’, heterogéneo. Está definido históricamente como una época histórica situada al interior de un universo específico, único y homogéneo, el universo histórico… En el horizonte de esta certidumbre, con una claridad creciente aparece otra idea específicamente moderna: la idea de la completa autonomía del mundo histórico. Por más que Bossuet, Vico, Hegel, evoquen el orden providencial de Dios, la historia es interpretada y asumida cada vez más como el acto y el signo de la libertad que crea su propio contenido. Así, Vico dirá que el mundo de la historia es el único que podemos conocer realmente, puesto que es nuestra obra y nuestra creación.”[9]  En esta reflexión sobre la historia lo que esta en juego es la libertad y la libertad se piensa desde la óptica de la moral. Vasos comunicantes entre los universos de la historia, la moral, la política y la libertad. Históricamente la libertad se verá coartada por la omnipresencia del poder totalitario, borrando la distinción entre la vida privada y la vida pública, que tanto defendieron los liberales del siglo XIX como John Stuart Mill. Sobre este punto el historiador Furet reflexiona en los siguientes términos “…La política sólo existe para el totalitarismo en la forma primitiva de un afán de unidad. La patria del ciudadano, lo que constituye la sede natural de la libertad, se ha convertido en la herramienta de un sometimiento sin precedentes, no sólo consentido, sino reclamado a grandes voces.”[10]

 

La libertad se perderá en los sistemas totalitarios por el unísono del agregado de los seres humanos: las masas. Es más se establece el totalitarismo gracias a esta figura sin rostro que son las masas. En lengua española un primer pensador que abordó el tema fue José Ortega y Gasset en su libro –que se originó a partir de sus ensayos- La rebelión de las masas, en este libro clásico de la historia de las ideas Ortega y Gasset, percibe las implicaciones políticas que ve en los conglomerados humanos, el hombre vulgar y su deseo de opinar sobre todos los terrenos del saber, sin importar si esta calificado para hacerlo. El hombre vulgar puede ser un hombre altamente educado, pero primitivo para expresar ideas en torno  a la cultura, pero lo más preocupante para Ortega es que se permite opinar en materia de política. Es útil advertir que Ortega mismo se definió como un liberal decimonónico en donde el individualismo a la manera de John Stuart Mill es esencial para la formación de la comunidad política. Al igual que Arendt el tema de Ortega era las implicaciones políticas que veía en el advenimiento de las masas, idea que tuvo un desencadenamiento real en la historia, pues son las masas quienes fortalecieron los mitos y delirios de la propaganda política de los sistemas totalitarios.

 

En el lenguaje filosófico de Ortega definamos lo que es el hombre-masa “el hombre-masa se siente perfecto. Un hombre de selección, para sentirse perfecto, necesita ser especialmente vanidoso, y la creencia en su perfección no está consustancialmente unida a él, no es ingenua, sino que le llega de su vanidad, y aun para él mismo tiene un carácter ficticio, imaginario y problemático. Por eso el vanidoso necesita de los demás, busca en ellos la confirmación de la idea que quiere tener de sí mismo…No se trata de que el hombre-masa sea tonto. Por el contrario, el actual es más listo, tiene más capacidad intelectiva que el de ninguna otra época. Pero esa capacidad no le sirve de nada; en rigor, la vaga sensación de poseerla le sirve sólo para cerrarse en sí y no usarla… hoy en cambio, el hombre medio tiene las ‘ideas’ más taxativas sobre cuanto acontece y debe acontecer en el universo. Por eso ha perdido el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene dentro cuanto hace falta? Ya no es razón de escuchar, sino, al contrario, de juzgar, de sentenciar, de decidir. No hay cuestión de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus opiniones.”[11] Es este nuevo ser del hombre-masa que empieza a ganar terreno en el espacio político y empieza a opinar de política. Este diagnóstico de Ortega se hizo realidad en la historia europea del siglo XX, la propaganda política nazi anestesió a las masas, la mentira sobre el estereotipo judío de tanto macharla pasó a ser una verdad. Sobre este punto Arendt argumentó: “lo que los nazis reivindicaron como su principal descubrimiento –el papel del pueblo judío en la política mundial- y como su principal interés –la persecución de los judíos en el mundo entero- fue considerado por la opinión pública como un pretexto para captarse a las masas o como un curioso truco demagógico.”[12] Este fenómeno plantea que la democracia ha degenerado en Demagogia, siguiendo la teoría de gobiernos de Aristóteles. La emergencia de las masas motiva el fenómeno político de la seducción del carisma del líder o caudillo.

 

Regresemos nuevamente a Furet y sus reflexiones en torno a la obra de nuestra filósofa. El historiador francés nos hace una observación históricamente novedosa “la cuna del horror totalitario es la democracia moderna o, mejor dicho, esta forma degradada de democracia en que la sociedad no es sino un mero agregado de individuos aislados unos de otros, privados no sólo del nexo cívico, sino también de solidaridades de clase. A este conglomerado, es sólo la pura fuerza del número la que le permite apiñarse en torno de las emociones elementales de las que se inviste un demagogo”[13] Así la obra de Arendt no es más que designarle un nombre a lo novedoso en la historia política de Occidente la aparición de sistemas totalitarios en una sociedad atomizada, que engendra al hombre-masa y se ve seducida en número mayor de sus integrantes por un demagogo, caldo de cultivo para el surgimiento de un Adolfo Hitler. Otro punto que llama la atención es que se da en el seno de las democracias, tema este de actualidad, no solo para Latinoamérica, sino a nivel mundial. Es por ello que Mark Lilla nos recuerda que “el nacimiento del Eje nazi, su derrota –en parte- a través de la movilización y la decisión democrática…”[14] es decir la democracia que tiene en su seno a los individuos atomizados puede subir o derrocar a tiranos…paradojas de la historia.

Con espíritu romántico Arendt escribe con una mano su obra y con la otra participa activamente en el movimiento sionista. Al igual que Isaiah Berlin –sin adentrarnos en sus matices- Arendt es sionista por convicción moral y temperamento judío, escribe su obra desde la vitalidad del intelectual comprometido, no con la arenga de la plaza, sino con lo que ella misma llama “vita activa” sobre este punto es de sumo interés su reflexión filosófica “la inversión de la Época Moderna consistió, pues, en elevar la acción al rango de contemplarla como el estado más elevado del ser humano, como si en adelante la acción fuera el significado último en hasta ese tiempo, todas las actividades de la vita activa se habían juzgado y justificado en la medida en que hacían posible la vita contemplativa.”[15] La vita activa del intelectual es el papel que también llevó a cabo Arendt como partidaria del sionismo, así como con sus penetrantes y claros escritos de actualidad. Ella misma era una intelectual de su tiempo que ejerció la imaginación crítica para construir sus propias ideas sobre los temas en que meditó y dio su juicio. 

 

Escribo “meditó” porque considero que es la palabra que mejor describe la actividad del intelectual, creo que “meditar” describe mejor el trabajo con las palabras en la soledad por parte del intelectual. Para el filósofo polaco Leszek Kolakowski el intelectual construye o destruye mundos a partir de su trabajo con las palabras. Solo un intelectual puede criticar al intelectual, porque es su semejante como artesano y productor de palabras. Sobre este tema  Kolakowski medita y escribe: “el intelectual no es, en sentido propio, ningún investigador ni descubridor; sus pretensiones son más vastas; emplea la palabra para proponer su propia interpretación del universo; no se conforma con la mera transmisión de la verdad, sino con su creación. No es un preservador sino un fabricante de palabras”.[16] Así, Arendt es una intelectual porque construyó mundos a partir de la palabra. Tengo la impresión que Arendt es una escritora para escritores como lo proponía Jorge Luis Borges, es una contadora de historias, hacedora de narraciones, de ahí que su pensamiento se bifurque en distintos temas, escritura que se torna en un tono personal, estas características de estilo, como hemos argumentado, la hacen inclasificable dentro de las corrientes de la filosofía.

 

En suma, Arendt con el poder de las palabras le dio nombre aquello que se hizo “público” en la historia: el totalitarismo. Intelectual que con imaginación crítica le dio claridad a la historia, siempre entendiéndola desde una dimensión moral.

 

III

 

En sus conferencias sobre la filosofía política de Kant Arendt toca temas propiamente filosóficos. Kant como la síntesis del pensamiento ilustrado y fundador de la modernidad. Lo que me llama la atención es que intelectuales contemporáneos han planteado una vuelta a Kant. De esta manera el interés por el pensamiento de Kant no sólo proviene de filósofos profesionales, sino también de los intelectuales como señalamos anteriormente.

Antes de iniciar este apartado es preciso aclarar que por las limitaciones intelectuales con respecto al campo de la filosofía por parte del autor del presente texto –como es de esperarse- pone el acento en la importancia que le dieron pensadores e intelectuales a la filosofía de Kant para explicar los acontecimientos científicos e históricos del turbulento siglo pasado. Es importante indicar que antes de cerrarse el siglo XX intelectuales como Octavio Paz ante la caída del comunismo esbozaba el proyecto sobre la intuición del nuevo tiempo que venía, intuyó tender un puente entre la poesía y la filosofía política con una nueva noción de tiempo poético que le llamó la “presencia”, un tiempo en donde se funde pasado y presente, no como una abstracción, sino como una vivencia y este acto reconciliatorio era el acto erótico. “El futuro es impenetrable: ésta es la lección que nos han dado las ideologías que pretendían poseer las llaves de la historia. Es cierto que a veces el horizonte se cubre de signos: ¿quién los traza y quién puede descifrarlos? Todos los sistemas de interpretación han fallado. Hay que volver a empezar y hacerse la pregunta que se hicieron Kant y los otros fundadores del pensamiento moderno. Mientras tanto, no me parece temerario denunciar la superstición de la historia”[17] La mirada del poeta es clave pues al revisar la historia quedó desconcertado ante la inconsistencia de los sistemas epistemológicos que han intentado explicar la naturaleza política y social del hombre. Lo saludable es un regreso al filósofo de las intuiciones trascendentales: Kant.

 

No es casual la cita aquí de Paz, pues, lo que se sugiere es pensar la política desde la dimensión moral del hombre. La prudencia ante el espectáculo de la historia es la recomendación. En su cuarta conferencia Arendt trata el tema de la dignidad humana según Kant, pasando por una reflexión sobre la melancolía en el hombre. Esta textura moral de la cuarta conferencia es la influencia de los grandes moralistas franceses –por supuesto pienso en Chateaubriand- en Kant, Arendt y Paz. No es casual que en la tercera conferencia Arendt concluya con una cita de tono irónico de Blas Pascal, en donde reflexiona que los grandes pensadores griegos –Platón y Aristóteles- estudiaron la política para darle un poco de orden a esa comunidad de locos que son los reyes y los poderosos. Por otra parte, la proposición número XXX de Aristóteles nos dice que la enfermedad –humor- de los grandes filósofos y poetas es la melancolía. Arendt en su cuarta conferencia anota “…Si la respuesta a la pregunta ‘¿qué me está permitido esperar?’ es ‘la vida en un mundo futuro’, entonces el énfasis no se pone en la inmortalidad sino en un género de vida mejor. Regresemos a la filosofía de Kant para descubrir las consideraciones en que pudo apoyarse para remontar su profunda predisposición a la melancolía, porque sin duda éste era su caso, y él mismo era consciente de ello. La siguiente descripción del hombre de ‘carácter melancólico’ es posiblemente un autorretrato…siente con viveza la dignidad de la naturaleza humana. Se estima a sí mismo y tiene a un hombre por una criatura que merece respeto. No sufre sumisión abyecta, y su noble pecho respira libertad. Toda suerte de cadenas le son odiosas, desde las doradas que en la corte se arrastran hasta los pesados hierros del galeote”.[18] La idea fundamental es que el individuo tiene ante “dignidad”, cuyas implicaciones políticas es el respeto de las libertades de los hombres, pues, con la libertad se hace un presente más feliz y un futuro por venir, esto es, el hombre se debe concebir como ser moral y fin en sí.

 

En su libro La modernidad siempre a prueba Leszek Kolakowski se hace una pregunta fundamental ¿por qué necesitamos a Kant? Y también reflexiona sobre la dignidad del hombre y su ser moral, y este fundamento que ve Kolakowski en Kant es la piedra de toque para criticar el tratamiento de objetos que le dieron los sistemas totalitarios a los individuos. “Kant creía de hecho en la esencial igualdad entre los seres humanos en su dignidad de sujetos libres y razonables. En este punto, de seguro, continuaba la doctrina iusnaturalista del siglo XVII, era seguidor de Pufendorf y Grocio, por mucho que fundara su doctrina en otros presupuestos antropológicos. Creía por consiguiente que todas las normas, en tanto son morales, han de referirse por necesidad a cada individuo, y que hay derechos, reivindicables sin excepción por todo hombre, de que cada cuál debe ser tratado por los demás hombres como fin en sí y no como medio”.[19] Redondeando: Paz, Kolakowski[20] y Arendt intelectuales del siglo pasado ven en la vuelta a Kant un punto de partida para reflexionar con claridad los asuntos de la política, con una sabiduría que en ocasiones no se encuentran en la jerga académica de los departamentos universitarios.

 

Existe una tipología elaborada por Isaiah Berlin para clasificar a los pensadores o escritores que se sintetiza en un verso del poeta griego Arquíloco: “la zorra sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una importante”. De acuerdo con Isaiah Berlin los que son difusos y les inquieta encontrar respuestas a distintas respuestas su analogía es la zorra, por ejemplo William Shakespeare; por otra parte existen pensadores que todo su sistema de pensamiento gira alrededor de una pregunta central su analogía es el erizo, por ejemplo el poeta italiano Dante Alighieri. Mi impresión es que Hanna Arendt por su tono personal y su estilo ensayístico, así como sus distintos intereses intelectuales se clasificaría como una zorra y su retrato pertenecería a   quienes persiguen muchos fines distintos, a menudo inconexos y hasta contradictorios ligados, si acaso, por alguna razón de facto, alguna causa psicológica o fisiológica, sin intervención de ningún principio moral ni estético… su pensamiento está desperdigado, es difuso, ocupa muchos planos a la vez, aprehende el meollo de una vasta variedad de experiencias y objetos según sus particularidades, sin pretender integrarlos, consciente o inconscientemente, en una única visión interna, inmutable y globalizadora.”[21]

 

IV

 

A manera de redondeo: lo que pretendí en este breve escrito fue buscar analogías de ideas y estilo de pensar entre Hanna Arendt y otros intelectuales que no se vieron seducidos por los totalitarismos.[22] Recuerdo una traslación inteligente y sensible del verso final del poema  Diotima (2) de Hölderlin, con el cual el poeta venezolano Eugenio Montejo inicia como epígrafe su poema Acacias. Por supuesto que Arendt ha de haber leído este verso de Hölderlin, y que describe muy bien la noche gélida de la historia de Europa bajo los regímenes totalitarios: En la gélida noche rugen los huracanes.

 

 

Referencias.

 

Arendt, Hanna. Conferencias sobre la filosofía política de Kant. España, Paidós, 2003.

Arendt, Hanna. La condición humana. España, Paidós, 2005.

Arendt, Hanna. “1. Antisemitismo”. En Los orígenes del Totalitarismo. España, Alianza Editorial, 2002.

Berlin, Isaiah. Recollections of a Historian of Ideas. Conversations with Isaiah Berlin. New York, Charles Scribner’s Sons, 1991.

Berlin, Isaiah. El erizo y la zorra. España, Muchnik Editores, Océano, 2000.

Furet, Francois. El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. México, FCE, 1996.

Kolakowski, Leszek. La modernidad siempre a prueba. México, Vuelta, 1990.

Lilla, Mark. “Europa y el malestar en las ideas políticas”. Letras Libres, julio 2003, pp. 22-26.

Lilla, Mark. “La seducción de Siracusa”. Letras Libres, marzo 2004, pp. 12-19.

Lilla, Mark. “The New Age Tyranny”. The New York Review of Books, Octubre 24, 2002.

Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. España, Revista de Occidente, 1929.

Papaioannou, Kostas. La consagración de la historia. México, FCE, 1989.

Paz, Octavio. La llama doble. Amor y erotismo. España, Seix Barral, 1993. 

 

 

 


* Noé Hernández Cortez es licenciado en Historia por la Universidad Veracruzana. Actualmente es becario del CONACYT en el Programa de Maestría en Sociología Política en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. * noe.hernandezcortez@gmail.com

[1] Al respecto François Furet (1996:497) escribe: “desarraigada de todo, Hanna Arendt no es más que una escritora política de la Guerra Fría que una autora de derecha o de izquierda”.

[2] La introducción a la obra La condición humana de Hanna Arendt editada por Paidós es un ensayo de Manuel Cruz titulado Hanna Arendt, pensadora del siglo en donde reflexiona sobre este punto (pp.9-25) En la nota que la acompaña rescata una entrevista de Arendt concedida a Gunter Gauss en donde la escritora dice: “Yo no pertenezco al círculo de los filósofos […] No me siento filósofa de ninguna manera y tampoco creo que haya sido recibida en el círculo de los filósofos”. (p.21)

[3] Nora Rabotnikof en sus disertaciones rescató como rasgo distintivo de Arendt ser “una contadora de historias”.

[4]  Berlin, Isaiah. Recollections of a historian of ideas. Conversation with Isaiah Berlin. New York, Charles Scribner’s Sons, 1991. pp. 82

[5] Lilla, Mark. “Europa y el malestar en las ideas políticas”, en Letras Libres, México, julio 2003, pp. 22.

[6]  Ibid. p. 22

[7]  Arendt, Hanna. Los orígenes del totalitarismo. 1. Antisemitismo. España, Alianza Editorial, 2002. pp. 142.

[8] Furet, François. El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. México, FCE, 1996. p. 492

[9] Papaioannou, Kostas. La consagración de la historia. México, FCE, 1989, pp. 2003-2004.

[10] Furet, François. El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. México, FCE, 1996. p. 495.

[11] Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas. Madrid, Revista de Occidente, 1929. pp.110-115

[12] Arendt, Hanna. Los orígenes del totalitarismo. 1. Antisemitismo. España, Alianza Editorial, 2002. p. 25

[13] Furet, François. El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. México, FCE, 1996. p. 495.

[14] Lilla, Mark. “The New Age Tyranny”. The New York Review of Books, Octubre 24, 2002

[15] Arendt, Hanna. La condición humana. España, Paidós, 2005. pp.315

[16] En su libro La modernidad siempre a prueba publicado por la editorial Vuelta (1990), en una excelente traducción al español por el poeta mexicano Juan Almela, Kolakowski en un brillante ensayo reflexiona sobre los intelectuales, y toca el tema de la responsabilidad del intelectual en el siglo XX.

[17] Paz, Octavio. La llama doble. Amor y erotismo. España, Seix Barral, 1993, pp. 54-55

[18] Arendt, Hanna. Conferencias sobre la filosofía política de Kant. España, Paidós, 2003, p. 52-53.

[19] Leszek, Kolakowski. La modernidad siempre a prueba. México, Vuelta, 1990, p. 73.

[20] Kolakowski filósofo polaco que sigue pensando y escribiendo. En México las revistas Vuelta cuando la dirigía el poeta Paz y Letras Libres dirigida por Enrique Krauze le han publicado sus escritos.

[21] Berlin, Isaiah. El erizo y la zorra. España, Muchnik Editores, Océano, 2000, p. 17.

[22] En su ensayo “La seducción de Siracusa”, publicado en Letras Libres, Mark Lilla describe a los intelectuales que se vieron seducidos por las ideologías totalitarias como fueron Martín Heidegger y Michel Foucault.

Colin Hay: The 2010 Leonard Schapiro Lecture

junio 30, 2010

Colin Hay: The 2010 Leonard Schapiro Lecture

Colin Hay es profesor en el Departamento de Política de la University Of Sheffield. Los estudios de Hay pertenecen a la tradición de John M. Keynes, quien consideraba importante el estudio del impacto de las ideas económicas sobre el diseño de las políticas públicas. Para el profesor Hay las ideas económicas configuran los marcos de referencia con que los políticos formulan sus ideas sobre las políticas públicas. Es sumamente interesante la disertación que Colin Hay ha presentado en su reciente lectura en el Leonard Schapiro Lecture (2010). Partiendo de Andrew Gamble, Colin Hay identifica tres grandes crisis económicas en los últimos 150 años, la de 1930, 1970 y la actual que inicia en Estados Unidos (2006) y en Gran Bretaña (2007). En su lectura de 2010 titulada Pathology Without Crisis? The Strange Demise of the Anglo-Liberal Growth Model, Colin Hay argumenta que el modelo Anglo-Liberal está en crisis, tanto que los políticos ingleses no tienen un marco de referencia de ideas que apelar para explicar públicamente la crisis financiera actual, y si toman el lenguaje de la política económica keynesiana, lo hacen de manera tibia, pues el paradigma keynesiano no está vigente como marco de referencia en la política pública. Otro paper que pertenece a la misma tradición sobre la importancia de las ideas en las políticas públicas es el reciente trabajo de Peter A. Hall titulado The Political Origins of Our Economic Discontents: Contemporary Adjustment Problems in Historical Perspective (abril, 2010). Aquí Peter A. Hall explica históricamente la recesión económica global actual.

Andrew Gamble: las ideologías políticas

junio 30, 2010

Andrew Gamble y el estudio de las ideologías políticas

 

Andrew Gamble es profesor en el Departamento de estudios políticos e internacionales de la University of Cambridge. Es un académico que desde la economía política estudia las relaciones entre el Estado y la economía, las ideas que constituyen las políticas públicas en el contexto inglés. Mi interés en su obra radica en sus estudios sobre las relaciones entre los paradigmas de la economía política y las ideologías políticas. Al igual que Colin Hay busca explicar las ideologías políticas implementadas por el gobierno inglés a partir de los paradigmas de las doctrinas económicas. Sobre el tema de las ideologías políticas que Andrew Gamble ha escrito se pueden leer sus escritos clásicos sobre el thatcherismo en el Marxism Today, artículos como  This Lady’s Not for Turning: Thatcherism Mark IIIThatcher – make or break The Great Divide. Su libro clásico sobre las ideas económicas de  Hayek es Hayek: The Iron Cage Of Liberty. En su trabajo Public Intellectuals and the Public Domain Gamble argumenta sobre la importancia del dominio público en las democracias, para Gamble el dominio público es la intersección entre el Estado y la sociedad civil, los actores relevantes del dominio público son los intelectuales, que para Gamble son los académicos independientes del poder gubernamental y cuyo quehacer es el ejercicio crítico. Otros trabajos de interés de Gamble que he encontrado son los siguientes: Hegemony and Empire: British Exceptionalism and the Myth of Anglo-America, Between Europe and America: The Future of British Politics, The Public Interest and The Company in Britain and Germany, Capitalism or Barbarism: The Austrian Critique Of SocialismRecasting the Special Relationship. Se pueden leer los artículos periodísticos de Gamble en The Guardian.

En torno a Ernesto Laclau

junio 14, 2010

En torno a Ernesto Laclau

En torno a Ernesto Laclau pretende reunir la obra de Laclau, los escritos colectivos de Laclau y los escritos sobre la obra de Laclau. Al igual que Octavio Paz, Laclau es un escritor que vuelve a sus obras con ejercicio crítico, de ahí que su obra está escrita en círculos concéntricos siempre regresando a ella para dar un nuevo paso que recupera lo anterior con una nueva mirada.

Escritos de Ernesto Laclau

Laclau, Ernesto (1996): “The death and resurrection of the theory of ideology” en Journal of Political Ideologies, Volume 1, Issue 3 October, pp. 201-220.

Laclau, Ernesto (2001): “Can Immanence Explain Social Struggles?” en Diacritics, Vol. 31, No. 4, pp. 3-10.

Laclau, Ernesto (2001): “Democracy and the Question of Power, en Constellations, Vol.8, No.1, pp. 3-14.

Laclau, Ernesto (2001): “La Democracia y el problema del poder, esta traducción fue publicada en Actuel Marx, núm. 1, edición argentina.

Laclau, Ernesto (2005): La razón populista, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Laclau, Ernesto (2006): “Ideology and post-Marxism” en Journal of Political Ideologies, Volume 11, Issue 2, Junio, pp. 103-114

Escritos colectivos de Ernesto Laclau

Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe (1987): Hegemonía y Estrategia Socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Madrid: Siglo XXI.

Laclau, Ernesto y Judith Butler (1995) Los usos de la igualdad, publicado por primera vez en TRANS, Vol. 1, Núm. 1, en noviembre de 1995.

Escritos sobre la obra de Ernesto Laclau

Halkier, Henrik (2003): “Discourse, Institutionalism and Public Policy. Theory, Methods and a Scottish Case Study”, Discussion Paper No. 23, Aalborg University.

Wenman, Mark Anthony (2003): “Laclau or Mouffe? Splitting the Difference”, en Philosophy Social Criticism, 29: 581-606. Una versión preliminar de Laclau or Mouffe? Splitting the Difference aquí.

Veltmeyer, Henry (2006): “El proyecto post-marxista: aporte y crítica a Ernesto Laclau”, en Revista THEOMAI, No. 14, Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo, No. 14, pp. 1-15

Muñoz, María Antonia (2006): “Laclau y Rancière: algunas coordenadas para la lectura de lo político”, en Andamios. Revista de Investigación Social, junio, año/Vol. 2, No. 004, pp. 119-144.

Ema López, José Enrique (2007): “Lo político, la política y el acontecimiento” en Foro Interno, 7: 51-76.

Martin, James (2008): “The political logic of discourse: a neo-Gramscian view”, en Goldsmiths Research Online. Originalmente publicado en History of European Ideas 28 (2002), pp. 21-31

Gordan Maslov, (2009): “Laclau and Mouffe on the (Im) Possibility of SocietyFilozofska istrazivanja, Vol. 29, No.1, abril, pp. 179-190

Nash, Matthew, (2009): Interrogating post-Marxism: Laclau and Mouffe, Foucault, and Zizek, tesis para obtener el grado de Masters of Arts In Political Science en la Facultad del Instituto Politécnico de Virginia.

Simon David Jackman: la medición de la ideología política

junio 11, 2010

Simon David Jackman: la medición de la ideología política

 

Simon David Jackman es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Rochester. Profesor titular en el Departamento de Ciencia Política y Director del Programa en Métodos de Análisis en Ciencias Sociales de la Universidad de Stanford. Mi interés en el trabajo de Jackman radica en sus estudios sobre las ideologías políticas. A partir del estudio clásico de Angus Campbell, Philip E. Converse, Warren E. Miller y Donald E. Stokes titulado The American Voter (1960), se fue construyendo el modelo holístico para interpretar la ideología política medido en el continuo izquierda-derecha. The American Voter fue publicado en 1960 como un reporte sobre las elecciones de 1952 y especialmente sobre las elecciones presidenciales de 1956. La escala tradicional de la ideología política del votante americano propone siete puntos representados en una sola dimensión, a saber:

  1. Liberal duro
  2. No es un liberal duro
  3. Tuvo que elegir una posición liberal
  4. Tuvo que elegir ser moderado
  5. Tuvo que elegir una posición conservadora
  6. No es un conservador duro
  7. Conservador duro

 

En su estudio Ideology: A definitional Analysis John Gerring realiza una conceptualización de ideología que permita ser operacionalizado desde una perspectiva positivista en la ciencia política, es decir, un concepto de ideología que pueda ser medido. En el trabajo de Gerring leemos las siguientes definiciones de ideología.

“Una organización de opiniones, actitudes, y valores – un medio para pensar sobre los hombres y la sociedad. Podemos hablar de una ideología total del hombre o de su ideología con respecto a diferentes áreas de la vida social; política, económica, religiosa, grupos minoritarios, etc…” (Adorno et al. 1950: 2).

“Típicamente la política dogmática, rígida e impermeable” (Sartori, 1969: 4)

“Mapas de la compleja realidad social y matrices para la creación de conciencia colectiva” (Geertz, 1973: 220).

“Un sistema de creencias que incluye: (1) una amplia gama de opiniones; (2) actitudes altamente consistentes; y (3) conceptualizaciones abstractas (por ejemplo: liberal, conservador)”. (Converse, 1964).

En el trabajo conjunto de Simon Jackman y Shawn Treir titulado Beyond Factor Analysis: Modern Tools for Social Measurement, argumentan que son pocos los politólogos que han interpretado las respuestas de los items del National Election Studies (NES)correspondientes a la escala liberal-conservadora- como ideología política. La metodología que se presenta en este paper lo puedo resumir en los siguientes puntos:

De acuerdo con Treier y Jackman muchas teorías de la ciencia política, se refieren a los “constructos teóricos” como supuestos por no ser observados directamente. Por ejemplo, constructos teóricos como:

  •  La opinión pública
  • Capital Social
  • Cohesión social
  • Ideología
  • Utilidad

La ideología política es un constructo teórico que se construye a partir de una combinación de indicadores.

La ideología política se puede construir con los contenidos semánticos de los items, a partir de la escala tradicional liberal-conservador. Para ello los autores recurren a la National Election Studies (2000).

Los autores proponen en su trabajo de investigación un método alternativo para estimar las variables latentes usando modelos del Item Response Theory. Estos modelos se han aplicado principalmente en psicología educativa para medir niveles de inteligencia.

Con la Estadística (Bayesiana) y los avances técnicos computacionales (Markov chain Monte Carlo) que han impulsado el potencial del Item Response Theory.

Por su potencialidad los autores proponen medir la ideología política más allá del tradicional análisis factorial, aplicando estadística bayesiana que ha tenido éxito en el Item Response Theory.

Otros dos brillantes papers ligados a esta literatura sobre la medición de la ideología política es el paper titulado The Structure and Meaning of Political Ideology de Shawn Treier y Sunshine Hillygus y otro titulado Pauline, the Mainstream, and Political Elites: the place of race in Australian political ideology del propio Simon David Jackman.

En presentación: Metodología para la medición de la ideología política

Jean Paul Sartre y los intelectuales

mayo 25, 2010

Jean Paul Sartre y los intelectuales

 

En estos días Roger Bartra ha publicado Poder, intelectuales y opinadores en Letras Libres. En este artículo Bartra nos muestra la situación melancólica de los intelectuales en el México democrático. Jesús Silva Herzog Márquez también publicó unas breves notas en su blog, sobre “el nuevo autoritarismo marxista” denunciado por Alan Johnson en Dissent. En su nota De intelectuales y cosas peores Herzog-Márquez reflexiona en torno al artículo de Bartra. Aquí yo escribí unas líneas sobre el artículo de Bartra y una nota sobre las reflexiones de Herzog-Márquez.

Ahora me encuentro con esta entrevista a Jean Paul Sartre, en donde con su lenguaje dialéctico define al intelectual como aquél que vive la “contradicción en sí”.El sistema capitalista incorpora a los científicos a la comunidad de trabajo técnico-científico, cuyo saber, por ejemplo, el conocimiento para producir energía nuclear, es destinada por el poder capitalista  para elaborar armamento nuclear. Hasta aquí el científico es sólo eso, un científico. Si el científico se opone  públicamente a usar su conocimiento para elaborar armamento nuclear vive entonces la “contradicción en sí”: es decir asume una actitud crítica frente al poder político tanto en su fuero interno como en el público, el científico pasa a ser entonces un intelectual. Por supuesto, Sartre se está refiriendo a Einstein. Así, en el lenguaje de Sartre un intelectual es aquél que vive la “contradicción en sí”. Parece esta una vieja verdad, pero habría que volver a ella para repensar nuestra época.

Primera parte

Segunda parte

 

Bush y Obama: ¿semejanza o diferencia?

mayo 23, 2010

Bush y Obama: ¿semejanza o diferencia?

 

No me propongo denunciar las traiciones del lenguaje ni

resolver o eliminar la ambigüedad, sino entenderla. La hipótesis

que me propongo examinar es que la ambigüedad de

nuestro vocabulario político proviene del hecho de que ha sido

obligado, durante cerca de cinco siglos, a servir a dos amos.

 

Michael Oakeshott, La política de la fe y la política del escepticismo, (1998:48).

 

Pedir o predicar precisión mecánica, así sea en principio,

en un terreno donde es imposible, significa estar

ciego y extraviar a otros. Siempre está, además, la parte

desempeñada por la pura suerte, de que –cosa bastante

misteriosa- los hombres de buen juicio parecen disfrutar

más a menudo que los demás. Acaso valga

también la pena reflexionar acerca de esto.

 

Isaiah Berlin, Sobre el juicio político, Vuelta, (1996:16).

 

Noé Hernández Cortez

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México.

 

I

 

En su ensayo Gobernar en bicicleta Jesús Silva Herzog Márquez[1] nos recuerda el célebre ensayo de Gabriel Zaid Cómo leer en bicicleta[2]. La lección de Zaid viene bien al tema del ensayo de Herzog: la política de la fe y la política del escepticismo de Michael Oakeshott. La política para Oakeshott no es una ingeniería como piensan los racionalistas. Tampoco la política es una lectura en donde se pueda profetizar sobre el rumbo que tomarán las acciones de los líderes políticos. Contra la creencia de la ciencia política que intenta descifrar la conducta de los políticos por medio de reglas geométricas, Oakeshott le opone el sano escepticismo del padre del ensayo: Montaigne.  

 

Isaiah Berlin descreía también del entendimiento de la política como una “precisión mecánica”. En su ensayo Sobre el juicio político[3] Berlin descree de la existencia de una ciencia política que revele las coordenadas geométricas bien trazadas de los comportamientos de los líderes políticos. Al igual que Oakeshott, Isaiah Berlin huye de las grandes construcciones racionales de la política que pretenden explicar la orientación ingenieril de la misma. De forma similar al estilo de Montaigne, Oakeshott y Berlin dejaron sus reflexiones políticas no en grandes tratados, sino más bien en las formas ondulantes del ensayo.

 

No es casual que en México uno de los representantes de este talante liberal, Jesús Silva Herzog Márquez, mire a la política como la ironía de la idiotez de lo perfecto y nos exprese sus ideas en las formas ondulantes del ensayo, como el propio Herzog nos advierte con los versos de Wislawa Szymborska  en su ensayo sobre el liberalismo trágico que versa sobre Isaiah Berlin, que al hombre se le ha sido negado la perfección de la cebolla:

 

Lo de la cebolla, eso sí lo entiendo,

el vientre más bello del mundo:

se envuelve a sí mismo en aureolas

para su propia gloria.

En nosotros: grasas, nervios, venas,

secreciones y secretos.

Y se nos ha denegado

la idiotez de lo perfecto.[4]

Partimos entonces de la hipótesis de que la política es la hechura de lo imperfecto y por lo tanto difícil de asir en un modelo racional que explique a detalle la mecánica de la acción política. En ese sentido, para asomarnos a los discursos de dos líderes políticos mundiales como son Bush y Obama, seguimos la idea de la política como algo imprevisible, azaroso e imperfecto.

 

                    

II

 

Una manera de aproximarse a la política interna y a la política exterior de George W. Bush y de Obama es contextualizándolos frente a los grandes problemas de su momento. George W. Bush construye su discurso político y la implementación de su política interna y externa a partir de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. Obama tiene ante sí el problema de la crisis financiera mundial. Dos grandes acontecimientos que han marcado la forma de hacer política en ambos. Si bien es cierto que en el caso de Obama el tiempo es muy breve para configurar una idea de su política, pero podemos trazar ciertas ideas que van tomando su política.

 

En ese sentido, señalaremos que la primera semejanza entre ambos presidentes de los Estados Unidos consiste en vérselas con dos grandes acontecimientos de crisis que han marcado tanto su política interna como externa. Esta semejanza me parece que no es superficial si la comparamos con el escenario económico optimista que marcó a la política del demócrata Clinton. Como bien observó en su momento el historiador francés François Furet sobre Clinton “se deja llevar por la prosperidad recuperada de la economía, que se atribuye a sí mismo, y que le basta para ganar”.[5]

 

Esta situación de crisis tanto de Bush como de Obama van acompañados de discursos políticos que manifiestan su perfil ideológico. Estos discursos ideológicos ponen en claro en declaraciones los temas a discutir en la arena pública, fijando de esta manera los temas de sus respectivas políticas y acciones de acuerdo con el repertorio de sus discursos. Nosotros le damos aquí énfasis a los discursos políticos que han formado la opinión pública en la vida norteamericana. Asimismo, en el discurso ideológico podemos atisbar cuales son las diferencias entre ambos líderes políticos, podemos adelantar que el discurso de Bush corresponde al ala neoconservadora del partido republicano, y las bocanadas de aire fresco del discurso de Obama corresponden al discurso de orden republicano como argumentan algunos analistas políticos.

 

George W. Bush fue presidente de los Estados Unidos en el período del 20 de enero del 2001 al 20 de enero del 2009. Los atentados del 11 de septiembre del 2001 orientaron la política exterior de Bush hacia la guerra contra el terrorismo. El enemigo lo identificó con el llamado Eje del Mal conformado por Iraq, Irán y Corea del Norte. Con respecto a esta política que como ya sabemos resultó equivoca y errática, una especie de guerra de lo que Benjamín Barber llamó Jihad vs. McWorld.[6] Podemos calificar a Bush como fiel discípulo de Carl Schmitt, al construir a su enemigo en un discurso radicalmente maniqueo. Discurso que tenía el tono de una cruzada contra los infieles. En su discurso sobre el estado de la unión del 29 de enero de 2002, Bush afirma:

 

Nuestro objetivo es prevenir que regímenes que apoyen el terror amenacen a [Estados Unidos] o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva. Algunos de estos regímenes han estado bastante callados desde el 11 de septiembre. Pero conocemos su verdadera naturaleza. Corea del Norte es un régimen que se está armando con misiles y armas de destrucción masiva mientras mata de hambre a sus ciudadanos…Irán anda enérgicamente tras estas armas y exporta terror, mientras que unos pocos que no han sido elegidos reprimen el deseo de libertad del pueblo iraní…Iraq sigue haciendo alarde de su hostilidad hacia [Estados Unidos] y apoyando el terror. El régimen iraquí ha conspirado para desarrollar ántrax, gas nervioso y armas nucleares desde hace más de una década…Estados como éstos, y sus aliados terroristas, constituyen un eje del mal que se arma para amenazar la paz del mundo. [7]

 

En este discurso Bush distingue entre los buenos y los malos, entre la civilización y la barbarie. Es abundante la literatura al respecto de que detrás del discurso de Bush se encuentra un grupo de neoconservadores que han tomado el ala más conservadora del Partido Republicano. Las coordenadas ideológicas de este grupo conservador no solo marcaron la política exterior de los Estados Unidos, sino también la política doméstica norteamericana, con políticas que iban del discurso patriótico norteamericano a políticas contra la investigación científica de las células madre. Esta ideología neoconservadora marcó indiscutiblemente la política durante el período Bush.

 

Michel Lind un ex neoconservador en un ensayo brillante titulado ¿Cuál civilización? Argumentaba que el enemigo estaba en casa, con ello quería señalar que Bush se había alejado diametralmente con su discurso político-religioso de los orígenes del pensamiento humanista liberal de los padres fundadores de los Estados Unidos. Al respecto escribía Michel Lind:

 

La negación de Charles Darwin que hace George W. Bush y la denuncia de Francis Bacon por parte de Al Gore muestran qué tan lejos se ha apartado EU del humanismo ilustrado de los padres fundadores. Los tres más grandes héroes de Jefferson fueron Isaac Newton, Francis Bacon y John Locke. El de Hamilton fue Julio César. Ni Jefferson ni Hamilton consideraron enlistar a Moisés o Jesús. Este descuido fue redimido durante la campaña presidencial de 2000, cuando el preguntarle a George W. Bush quién era su filósofo favorito, respondió: “Jesucristo”.[8]

 

 

Más tarde, se hizo un paralelismo entre el discurso dicotómico entre el bien y el mal de Bush y Osama Bin Laden el cual no era gratuito[9]. Michel Lind observó en este discurso de Bush una orientación religiosa opuesta a la de los hombres ilustrados fundadores de América. Con ello Lind argumentaba que el discurso de Bush tenía los mismos resortes ideológicos que los de Osama Bin Laden, argumentando que el propio Bush era el enemigo para la tradición del humanismo liberal de los Estados Unidos. Otro analista acucioso, David Rieff, nos ponía en alerta, “Si se leen los artículos que, desde el 11 de septiembre de 2001, han aparecido regularmente en la prensa europea o latinoamericana, o bien de lo que queda de la prensa de izquierda de Estados Unidos, será difícil no hacerse de la idea de la política exterior de Washington está bajo el dominio de una camarilla de neoconservadores.”[10]

 

El profesor de Harvard, el sociólogo Daniel Bell ya había retratado las contradicciones culturales de la sociedad norteamericana, en donde argumentaba que el desgaste de la ética puritana había dado paso al hedonismo capitalista. Esta idea Daniel Bell la trató en su libro Las contradicciones culturales del capitalismo.[11] De ahí que para los neoconservadores, de acuerdo con Bell, la política sea un instrumento para restituir el mundo puritano de la sociedad norteamericana. Pero no podemos hablar de los neoconservadores norteamericanos en abstracto, nuevamente el ya citado David Rieff nos presenta un retrato de los neoconservadores que rodearon a George W. Bush, escribe Rieff:

 

…durante el período de transición en que se formó el equipo del gobierno entrante, Cheney consiguió persuadir al presidente Bush de nombrar importantes figuras neoconservadoras para puestos de poder en el gobierno. El Pentágono de Donald Rumsfeld se volvió prácticamente un coto conservador en el que el propio Rumsfeld resultaba ser el menos neoconservador entre las autoridades más importantes encargadas de decidir las políticas. Ciertamente Rumsfeld, más que compartir el sueño de Paul Wolfowitz de crear un Oriente Medio democrático a la imagen estadounidense mediante el poder de Estados Unidos, viene a ser un nacionalista estadounidense a la antigua, un creyente en esas expediciones en que los militares estadounidenses salen a aplastar a los enemigos de la República y regresan a su base. Pero la mayoría de sus asesores –el propio Wolfowitz, Feith, Richard Perle-  eran y son neoconservadores.”[12]

 

 

Ante este panorama el belicismo de la política exterior de Bush se explica ideológicamente por la llegada al poder de los neoconservadores que para algunos analistas como David Rieff si bien no explica el hecho de la invasión a Iraq totalmente, si es importante estudiarle desde el punto de vista de la ideología de la administración Bush. Pero ante este escenario es justo poder reflexionar sobre uno de los argumentos centrales del filósofo liberal John Rawls sobre el principio de justicia en el ámbito de las relaciones internacionales. La pertinencia de este argumento de Rawls proviene de la indiferencia con que Bush tomó a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Naciones sobre la injustificada intervención militar en Irak, injustificado al no encontrarse las pruebas del aparente almacenamiento de las armas de destrucción masiva supuestamente adquiridas por el gobierno de Saddam Hussein. De acuerdo con Rawls: “La justicia entre los estados viene determinada por los principios que serían elegidos en la posición original…El principio básico de la ley de las naciones es un principio de igualdad. Los grupos independientes, organizados en estados, tienen ciertos derechos fundamentales iguales…Una consecuencia de esta igualdad de las naciones, es el principio de autodeterminación, el derecho de un pueblo a solucionar sus propios asuntos sin la intervención de poderes extranjeros…”[13] No obstante, este ideal normativo tendría que esperar mejores momentos, no durante el gobierno neoconservador de Bush.

 

 

 

III

 

El escenario político con que inicia el gobierno de Obama está marcado por la crisis interna del mercado norteamericano y por su extensión  a otras latitudes. De esta manera el discurso de la toma de posesión de Obama además de ser histórico por ser la primera vez en que es elegido un presidente afroamericano, tiene tintes para algunos analistas de ser un discurso republicano.

 

Para argumentar las ideas arriba señaladas empecemos por dibujar el panorama económico que le toca lidiar a Obama, principalmente en la toma de decisiones en la política interna de su país. Para el analista financiero Jorge Suárez-Vélez la situación económica con la cual tiene que bregar Obama fue generada por la crisis hipotecaria en los Estados Unidos:

 

…el gobierno presionó para que se otorgara crédito hipotecario a gente de bajos recursos, aun en casos en los que no eran buenos sujetos de crédito; las agencias de crédito sesgaron las calificaciones que otorgaban , por razones comerciales y conflictos de interés; el público compró papel o fondos cuyo riesgo no conocían (y los reguladores no estaban interesados en que los conocieran por miedo a quedar mal con las entidades poderosas de Wall Street); y los bancos escondieron vehículos que incrementaban su apalancamiento; las aseguradoras emitieron pólizas muy por encima de su capacidad financiera, subestimado el riesgo sistémico y creyendo que estaban razonablemente cubiertas contra lo altamente improbable; y, finalmente, el público se endeudó mucho más allá de su capacidad de pago[14]

 

Es claro que el autor de este diagnóstico está fincado en la idea de mercado en un modelo de la teoría de la elección racional que concibe al mercado como una competencia entre agentes con información completa. Pero al esconderse la información se generó esta crisis financiera en el sector hipotecario estadounidense como argumenta Jorge Suárez. En ese sentido, lo que es evidente es que el gobierno de Obama tiene enfrente el problema de la crisis financiera y lo inmediato en la política interna es “detener” el desempleo en gran escalada. De ahí que las primeras políticas de Obama en la política doméstica sea a través de préstamos públicos al sector privado, en cierto sentido un regreso a las políticas keynesianas en el sentido de un estado interventor.

 

Ante este escenario de crisis los discursos del Presidente electo Obama tienen un gran significado. En su primer discurso de toma de posesión Barack Obama no inicia su discurso haciendo un llamado a los “americanos”, sino más bien a los “compatriotas”, de entrada este discurso inicia con una idea republicana. Los analistas políticos atentos al discurso de Obama han  calificado su discurso tanto como liberal como  un discurso identificado con la idea republicana. Lo que si era cierto es que era un discurso renovador que se había despojado del discurso político-religioso de su predecesor.

 

En la traducción de su discurso al español Obama inicia así su discurso:

 

                        Compatriotas:

 

Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.[15]

 

En su artículo A Liberal Translation el historiador liberal Timothy Garton Ash califica el discurso de Obama como de corte liberal. Señala Garton Ash que el liberalismo de Obama se ve reflejado en el momento en que le da lugar al “gobierno y al mercado” en una “sociedad decente”. Además, señala Garton Ash, que el discurso de Obama es liberal en el momento en que armoniza el modelo “clásico constitucional y el liberalismo igualitario moderno.”[16]

 

En su artículo El momento republicano Jesús Silva Herzog Márquez sostiene que el discurso de Barack Obama es republicano. Márquez nos recuerda que “la ceremonia de relevo de poderes en los Estados Unidos nos recordó que ese país nació como una república, antes que como una democracia.”[17] Con consistencia Márquez menciona los estudios contemporáneos de Pocock y Skinner, quienes ubican el origen de los Estados Unidos en las Republicanas italianas del Renacimiento más que en el momento de la Ilustración. Así, los Estados Unidos son herederos de la virtud republicana renacentista, más que del contrato inglés. Esta idea en México sería a mi parecer suscrita por José Antonio Aguilar y Rafael Rojas, quienes señalan lo siguiente:

 

Cierto desplazamiento de John Locke, padre del liberalismo, a los márgenes de la historiografía ha producido la recuperación del Renacimiento como fuente intelectual del pensamiento político angloamericano. El autor más importante en esta revolución conceptual fue, sin duda, J. G. A. Pocock, quien afirmaba que “el resultado de las investigaciones recientes ha sido mostrar a los Estados Unidos menos como el primer acto revolucionario de la Ilustración y más como el gran acto del renacimiento.”[18]

 

 

Siguiendo esta línea argumentativa, Gargarella cuando le dedica las páginas al republicanismo también inicia con esta idea:

 

Con raíces en la antigüedad clásica, el republicanismo representa una corriente de pensamiento que ha comenzado a “renacer”, a finales del siglo XX, a partir del trabajo de un notable grupo de historiadores –norteamericanos en su mayoría- que, desde fines de los sesenta, rastrearon los orígenes teóricos de la tradición política-institucional angloamericana en fuentes hasta ese entonces no consideradas. J. Pocock, por ejemplo, hizo referencia a las conexiones entre la tradición mencionada y el humanismo cívico que se desarrollara en la Italia renacentista.[19]

 

Estas exposiciones no llevarían a la idea republicana de “defensa del interés común; apuesta por la legalidad, rechazo del encierro individualista y a los abusos escudados en la emergencia,”[20] bajo este criterio el discurso de Obama fue un discurso republicano en un momento difícil de los Estados Unidos. Un discurso del compromiso por el bien común, algo que Bush había dejado en el cajón del olvido.

 

 

IV

 

A manera de reflexiones finales consideramos que la semejanza entre Bush y Obama radica en que su política interna y externa tuvo que ser orientada de acuerdo con los dos acontecimientos que impactaron la vida doméstica de los Estados Unidos. Bush con los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 y actualmente Obama con la crisis financiera. Estos escenarios contrastan con el escenario de bonanza y optimismo político de Clinton.

 

Frente al escenario de incertidumbre tanto de Bush como de Obama, las respuestas del discurso político se presentan hasta el momento distintas. El discurso neoconservador belicista de Bush, que se apartó de los ideales republicanos liberales de la tradición de los padres fundadores contrasta con el aún fresco discurso republicano de Obama. Así nuestra respuesta tentativa a la pregunta Bush y Obama: ¿semejanza o diferencia? Señalamos que ambas, hay semejanzas y diferencias puntuales.

 

Esta mirada a la política norteamericana es una lección para nuestra incipiente democracia mexicana. El resultado de ello es algo sencillo pero valioso, siguiendo a Enrique Krauze atender el discurso de los políticos en México nos permite “combatir su impunidad declarativa” y así “cuidar nuestra frágil democracia”.[21]

 

En suma, este ensayo es una especie de toma de notas, una mínima “radiografía” de las coordenadas que sugieren la filosofía política. Notas que esperan ahuyentar “el elogio irreflexivo y la retórica desinformada” que “pueden ser un enemigo peligroso que la defensa del absolutismo y de la autocracia porque, a diferencia de esta última que postula abiertamente un modelo alternativo y contrario, los primeros terminan erosionando los cimientos del modelo que pretenden defender. Son el enemigo dentro de casa.”[22]

 

 


[1] Véase Silva-Herzog Márquez, Jesús,  La idiotez de lo perfecto. Miradas a la política, México, Fondo de Cultura Económica, 2006, pp. 45-72.

[2] Zaid, Gabriel, Cómo leer en bicicleta, Océano, 1996.

[3] Berlin, Isaiah, “Sobre el juicio político”, en Vuelta, No. 240, pp. 10-16.

[4] Véase Silva-Herzog Márquez, Jesús,  La idiotez de lo perfecto. Miradas a la política, México, Fondo de Cultura Económica, 2006, pp. 111-153.

 

[5] Furet, François, “Los Estados Unidos de Clinton”, en Vuelta, 1997,  No. 246, pp. 9-12.

[6] Véase Fernández Santillán, José, “De Berlín a Kabul”, en Este País, No. 130, pp. 12-17.

[7] Bush, George W., Discurso sobre el estado de la Unión, 29 de enero de 2002.

[8] Lind, Michael, “¿Cuál civilización?”, en Este País, No. 130, p. 7

[9] Álvarez Garro, Laura,  El discurso político-religioso en la globalización. Un análisis desde el concepto analítico de la identificación, Universidad de Costa Rica, 2007.

[10] Rieff, David, “Los Neoconservadores”, en Letras Libres, Marzo 2004, p. 30.

[11] Véase Bell, Daniel, Las contradicciones culturales del capitalismo, Alianza Editorial, 1985.

[12] Rieff, David, “Los Neoconservadores”, en Letras Libres, Marzo 2004, p. 32

 [13] Migliori, Joaquín,  Introducción a John Rawls, Colección Año VIII No. 13, p. 157.

[14] Suárez Vélez, Jorge, “Mercados vs. Gobiernos”, en  http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=mercados_vs_gobiernos_le_anticipo_que_si&more=1&c=1&tb=1&pb=1&blog=15

 [15] Obama, Barack,  Discurso de toma de posesión de juramento presidencial, 2009

[16] Garton Ash, Timothy, “A Liberal Translation”, The New York Times

[17] Silva-Herzog Márquez, Jesús, “El momento Republicano”, 2009.

[18] Aguilar, José Antonio y Rojas, Rafael (Coordinadores), El republicanismo en Hispanoamérica. Ensayos de historia intelectual y política, México, Fondo de Cultura Económica, 2002, p. 7.

[19] Gargarella, Roberto, Las teorías de la justicia después de Rawls. Un breve manual de filosofía política. México, Paidos, 1999, p. 161.

[20] Silva-Herzog Márquez, Jesús, “El momento Republicano”, 2009.

[21] Krauze, Enrique, “Refrendar la democracia”, en Letras Libres, 2005, p. 15.

[22] Salazar Ugarte, Pedro, La democracia constitucional. Una radiografía teórica, México, Fondo de Cultura Económica, 2008, p. 45

La ideología de la derecha radical en Europa: un estudio comparativo entre Francia, Austria e Italia

mayo 20, 2010

La ideología de la derecha radical en Europa: un estudio comparativo entre Francia, Austria e Italia

 

Noé Hernández Cortez

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México.

RESUMEN En este artículo argumento que el discurso ideológico de la derecha radical en Europa Occidental, se articula alrededor de un corpus coherente de ideas caracterizado por tres atributos discursivos, a saber: a).Un pronunciamiento a favor de principios liberales que paradójicamente en la práctica discursiva estos mismos principios liberales son denostadas; b).Promotores de políticas públicas antimigratorias; y c). Discurso político xenofóbico. Posteriormente, me concentro en los análisis comparativos del discurso ideológico de tres partidos relevantes para el estudio de la derecha radical en Europa Occidental: el Partido Frente Nacional (Front Nationale) el Partido Liberal de Austria (Freiheitliche Partei Österreichs) y Alianza Nacional (Alleanza Nazionale) en Italia. En último lugar, escribo unas reflexiones finales en donde propongo un esquema analítico que facilite conceptualizar el estudio de la ideología de la derecha radical en Europa Occidental.

 

Introducción

 

En las pasadas elecciones de junio de 2009 al Parlamento Europeo los analistas políticos destacan el ascenso de la derecha radical o extrema derecha en la eurocámara.[1] Si bien es cierto que no conforman un soporte legislativo significativo en el Parlamento Europeo, si es evidente su ascenso electoral en los países a que pertenecen. Existen diversas teorías que explican el ascenso electoral de los partidos identificados con una ideología de extrema derecha. Teorías sobre la conducta de los líderes políticos, de los nuevos clivajes sociales, de la realineación electoral y percepción del electorado han intentado explicar la llegada de los partidos de extrema derecha a los espacios parlamentarios. No obstante, me concentraré en el análisis comparativo del discurso ideológico de tres partidos europeos considerados como relevantes para el estudio de la derecha radical en Europa Occidental: el Partido Frente Nacional (Front Nationale) en Francia, el Partido Liberal (Freiheitliche Partei Österreichs)  en Austria y Alianza Nacional (Alleanza Nazionale) en Italia.[2]

 

El ascenso de la extrema derecha en la Europa Occidental

 

El surgimiento de los partidos de extrema derecha en Europa Occidental ha merecido diversas explicaciones. Para algunos estudiosos una explicación del surgimiento de los partidos de la derecha radical se debe a factores estructurales. Debido a la extensión y prolongación del desempleo hay un deterioro del Estado de bienestar. Esta situación genera malestar entre los menos beneficiados socialmente.[3] Así, se considera que la incapacidad estructural del Estado de bienestar para dar protección social a los trabajadores desempleados acentúa la marginalización de las clases trabajadoras. Por otra parte, se argumenta que los beneficiarios naturales del Estado de bienestar son aquellos que han logrado formarse en los niveles más altos de educación.[4] Si bien es cierto que la Unión Europea es un modelo de democracia transnacional[5], la importancia del Estado como unidad nacional continúa vigente, pues los partidos europeos durante la reciente campaña para las elecciones de junio del 2009 al Parlamento Europeo apelaron a un discurso nacionalista, es decir, predominaron los intereses nacionales sobre los de la Unión Europea. No es sintomático entonces que en estas elecciones de junio de 2009 el abstencionismo fuera muy significativo, una posible respuesta a esta situación es quizá la precaria representación política que consideran tener los ciudadanos europeos en los partidos que compitieron por escaños en la eurocámara.[6]

Para fines analíticos identificamos como partidos de la derecha radical aquellos que articulan[7] un discurso político en torno a tres atributos ideológicos:a).Un pronunciamiento a favor de principios liberales que paradójicamente en la práctica discursiva estos mismos principios liberales son denostadas; b). Promotores de políticas públicas antimigratorias; y c). Discurso político xenofóbico.[8] Bajo este criterio, podemos considerar a las elecciones del 2009 como una especie de mapeo político sobre las posiciones electorales de los partidos políticos en las distintas naciones. De esta manera, un elemento de nuestro interés es el posicionamiento electoral que lograron los partidos de la derecha radical en estas elecciones al Parlamento Europeo (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Posición electoral de los partidos de la derecha radical en la elecciones del 2009 
País Partido % voto 2009 % voto 2004 Escaños 2009 Escaños 2004
Reino Unido BNP (British National Party) 6.0 4.9 2
Francia FN (Front Nationale) 6.3 9.8 3
Italia LN (Lega Nord) 10.2 5.0 9 4
Austria FPÖ (Freiheitliche Partei Österreichs) 13.1 6.3 2 1
Holanda PVV (Partij Voor de Vrijheid) 17.0 5
Bélgica VB (Vlaams Belang) 10.7 14.3 2 3
Dinamarca DF (Dansk Folkeparti) 14.8 6.8 2 1
Bulgaria Ataka 12.0 11.9 3 2
Rumania PRM (Partidul România Mare) 8.6 4.2 3
Finlandia PS (Perussuomalaiset) 9.8 1
Hungría Jobbik Magyarországért Mozgalom 17.0 3
Grecia LAOS (Laikós Orthódoxos Synagermós) 7.2 4.1 2 1
Tomado de M. Gómez-Reino, “Las elecciones europeas de 2009 y el espectro de la extrema derecha”, Real Instituto Elcano (2009).

 

 

Como podemos observar en la Tabla 1 los partidos que nos interesa estudiar como el Frente Nacional de Francia (FN) en  las elecciones del 2004 alcanzó una votación de 9.8% y en las votaciones del 2009 obtuvo un 6.3% obteniendo 3 escaños para la asamblea que se conformará en el 2009. El Partido Liberal de Austria (FPÖ) en las elecciones del 2004 obtuvo el 6.3 % de la votación, mientras que en la elecciones del 2009 obtuvo el 13.1%, asimismo obtuvo 2 escaños para la asamblea del 2009. Para el 2009 Alianza Nacional se había integrado al partido Pueblo de la Libertad, aunque es importante señalar que Alianza Nacional formó una coalición muy conflictiva en 1994 con los partidos italianos Liga Norte dirigida por Umberto Bossi y Fuerza Italia de  Silvio Berlusconi.[9]

 

La derecha radical en Francia, Austria e Italia

 

Pippa Norris señala dos hipótesis rivales que intentan explicar el surgimiento de la derecha radical en el Oeste de Europa. Por una parte, se encuentra la hipótesis de los nuevos clivajes sociales que inspirados en el trabajo de Martin Lipset[10] señalan la relevancia del estudio de las bases sociales que apoyan a los partidos políticos. Por otra parte, la hipótesis de la desalineación ha evidenciado en los estudios de series de tiempo como se ha erosionado la identificación partidaria entre el electorado europeo occidental. Esta hipótesis afirma la pérdida de la identidad partidaria cuyas consecuencias es el significativo grado de volatilidad electoral en el contexto europeo.[11]

Anne Wren y Kenneth M. Mcelwain han estudiado la relevancia de las teorías de la desalineación y realineación partidaria dentro del marco de la era post-materialista. Estos autores se enfocan principalmente en los valores post-materialistas como son la calidad de vida, preocupación por el medio ambiente y autonomía personal.[12] Si bien es cierto que el estudio de ambos autores no es específicamente la derecha radical, si es un marco analítico indispensable para examinar detenidamente los supuestos teóricos de la teoría de la desalineación, la cual destaca Norris para la explicación del surgimiento de la derecha radical.

Es interesante destacar aquí la observación realizada por Benjamín Temkin cuando se interroga que otros valores post-materialistas entrarían en las plataformas políticas de los partidos políticos, además de los valores que indica la propia teoría post-materialista.[13] Pregunta que nos llevaría a replantear que no siempre son valores positivos, sino que también puede albergar valores negativos para las democracias liberales europeas, como es el caso de los valores que defienden la derecha radical.

En el contexto europeo las ideas políticas se mueven en el espectro ideológico que van de los partidos de izquierda  – pasando por los partidos socialdemócratas – a los partidos de derecha. Nuestro interés es enfocarnos sobre los partidos de la derecha radical. Los partidos de la derecha radical se pronuncian  a favor de un discurso liberal en donde se destacan principios como son los de la libre expresión, derecho al trabajo y a la propiedad privada y la igualdad entre hombres y mujeres.[14] Sin embargo, este discurso entra en contradicción cuando estos mismos partidos defienden plataformas políticas electorales en donde se argumenta a favor de políticas públicas antimigratorias. Hay dos razones que explican por qué la derecha radical ha asumido un discurso de políticas públicas antimigratorias, y tales razones son de orden histórico que provienen de las décadas de los 80’ y 90’. En primer lugar, la llegada de inmigrantes a Europa -cuyo lugar de origen son de África y Asia- ha implicado que los inmigrantes se incorporen al mercado de trabajo europeo, cuyas consecuencias políticas inmediatas hayan sido que la derecha radical considere que el desempleo se debe a esta invasión de los inmigrantes en las plazas laborales. En segundo lugar,  el Estado de bienestar europeo realiza políticas públicas asistencialistas orientadas a los grupos de inmigrantes menos favorecidos. Esto último ha sido utilizado por el discurso de la derecha radical como una desorientación del estado de bienestar a favor de los inmigrantes, dejando desprotegidos socialmente a los ciudadanos europeos.[15]

El resultado extremo ha sido el resurgimiento de un discurso marcado por la xenofobia hacia los inmigrantes. Invocando un discurso nacionalista, la derecha radical  considera, por ejemplo, a los musulmanes como motivo de “desconfianza” pues se les asocia con el terrorismo que ha marcado históricamente a Europa. Además, los problemas de inseguridad y violencia en los suburbios de las ciudades europeas las asocian con los inmigrantes africanos, latinoamericanos o asiáticos. Por ejemplo, el partido francés Frente Nacional del veterano político Jean-Marie Le Pen ha emprendido una campaña propagandística bajo el lema ¡la inmigración ruina de Francia![16]

Los apoyos electorales a los partidos de la derecha radical como el Frente Nacional de Francia, el Partido Liberal de Austria y Alianza Nacional de Italia ha aumentado de manera significativa. Un rasgo común de estos tres partidos es que son herederos de corrientes ideológicas de la era de posguerra, lo que significa que históricamente han tenido una trayectoria importante en la identificación partidista de los votantes.[17]

El Frente Nacional de Francia se fundó en junio de 1972 y desde sus orígenes ha defendido una ideología nacionalista arraigada en construir siempre enemigos externos, aquellos referidos como los “distintos” a la cultura francesa. La cúspide de su ascenso electoral fue en las elecciones presidenciales del 2002, cuando su líder Le Pen ganó en la primera vuelta, aunque en la segunda vuelta fue derrotado estrepitosamente por Jacques Chirac (Ver Tabla 2).

 

 

 

Tabla 2. Comparación por número de votos en elecciones presidenciales entre Jean-Marie Le Pen y los primeros lugares en primera y segunda vuelta (1974-2007).

Año Candidato primera vuelta segunda vuelta
votos porcentaje votos porcentaje
1974 François Mitterrand 11 044 373 43.25    
Jean-Marie Le Pen 190 921 .75    
1988 François Mitterrand 10 381 322 34.11    
Jean-Marie Le Pen 4 376 742 14.38    
1995 Lionel Jospin 7 098 191 23.30    
Jean-Marie Le Pen 4 571 138 15    
2002 Jacques Chirac 5 665 855 19.88 25 540 873 82.21
Jean-Marie Le Pen 4 804 713 16.86 5 525 906 17.79
2007 Nicolás Sarkozy 11 448 663 31.18    
Jean-Marie Le Pen 3 834 530 10.44    

Fuente: Elaboración propia con base en datos de France Politique. Sitio electrónico: http://www.france-politique.fr/

 

Al igual que el Partido Frente Nacional de Francia, el Partido Liberal de Austria (FPÖ) es un partido históricamente relevante en la política de Austria. El sistema político austríaco se caracteriza por tener partidos políticos arraigados en su historia política. Así,  el partido Liberal de Austria es el partido más longevo de los tres estudiados aquí. Sus primeras elecciones parlamentarias datan de 1949 (Ver Tabla 3).

 

Tabla 3. Elecciones parlamentarias en Austria 1949
PARTIDO No. de Escaños
PARTIDO POPULAR DE AUSTRIA 23
PARTIDO SOCIALDEMÓCRATA DE AUSTRIA 15
PARTIDO LIBERAL DE AUSTRIA 10
PARTIDO COMUNISTA DE AUSTRIA 0

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Election Resources on the Internet. Western Europe. Sitio electrónico: http://electionresources.org/western.europe.html#AT

 

En 1949 el Partido Liberal de Austria tenía un apoyo arraigado en gran medida en los antiguos partidarios nazis, de ahí que tradicionalmente su nacionalismo reclame a la unidad étnica-nacional. Como observamos en la tabla 3 en 1949 el Partido Liberal de Austria había ganado 10 escaños, lo que significaba el 20.8% de la representación política en el Parlamento. En 1986 Jörg Haider  asume el liderazgo del Partido Liberal de Austria a partir de entonces el partido acentúa sus posiciones ideológicas de extrema derecha. En un momento en donde el desempleo aumenta en Austria, Haider acusaba a los inmigrantes como desestabilizadores de la economía europea, lo que implicaba una crisis en Austria insertada en la economía global europea. Así, bajo el mando de Haider y apoyado en el discurso de políticas públicas antimigratorias el Partido Liberal de Austria gana escaños en el Parlamento en las elecciones de 1997, instaurándose como tercera fuerza política (Ver Tabla 4).

 

Tabla 3. Elecciones parlamentarias en Austria 1949
PARTIDO No. de Escaños
PARTIDO POPULAR DE AUSTRIA 23
PARTIDO SOCIALDEMÓCRATA DE AUSTRIA 15
PARTIDO LIBERAL DE AUSTRIA 10
PARTIDO COMUNISTA DE AUSTRIA 0

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Election Resources on the Internet. Western Europe. Sitio electrónico: http://electionresources.org/western.europe.html#AT

 

Para 1999 en el clímax  del liderazgo de Haider el Partido Liberal de Austria llega a obtener el 30% de la votación nacional, llegando a ser la segunda fuerza política después del Partido social-demócrata. Más tarde Haider acentuará  su discurso nacionalista y ahora con vertientes antisemitas, sin embargo en el interior del partido la existencia de un ala liberal se apartaba cada vez más de la ideología radical impulsada por Haider. Las consecuencias de este conflicto intrapartidario fue la escisión del Partido Liberal de Austria. Así, en el 2005 Haider funda el partido Unión por el Futuro.  

El partido italiano Alianza Nacional fue fundado en 1995, aunque es una renovación del Movimiento Social Italiano. Alianza Nacional bajo el liderazgo Gianfranco Fini se le ha identificado ideológicamente como un partido neofascista-voluntarista, que asemeja a la nación como la representación de la voluntad popular.[18] Para las elecciones de 1994 Alianza Nacional conformó una coalición con el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi. En comparación con los partidos Frente Nacional y Partido Liberal de Austria, el partido Alianza Nacional ha desaparecido como partido propiamente, no obstante su fusión con el partido Pueblo de la Libertad (PdL) de Silvio Berlusconi es aún reciente (2008). A pesar de ello la ideología neofascista sigue predominando en la corriente ideológica de sus líderes políticos. La nieta de Benito Mussolini, Alessandra Mussolini perteneció al partido Alianza Nacional. Alessandra representa la extrema derecha de la política italiana y actualmente forma parte de una coalición neofascista llamada Acción Social.

Alianza Nacional defiende los ideales liberales de igualdad entre hombres y mujeres y libertad de expresión, pero solo para los ciudadanos italianos, pues ha promovido políticas públicas antimigratorias fundamentados en un nacionalismo italiano de viejo cuño neofascista. En la legislación italiana existen tres leyes restrictivas contra la inmigración, a saber: la Ley 943 (1986), la Ley Martelli (1989) y la Ley Turco-Napolitano. Así, en el 2002 la ley Bossi-Fini, enmendaba la Ley Turco-Napolitana en donde se imponen medidas más restrictivas como el de imponer visas a los trabajadores que lleguen a laborar a Italia, teniendo preferencia por los ciudadanos de la Unión Europea.

 De acuerdo con lo expuesto aquí podemos considerar en síntesis tres atributos ideológicos que comparten los partidos Frente Nacional de Francia, el Partido Liberal de Austria y Alianza Nacional de Italia, que en síntesis conceptualizamos en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1. Comparación ideológica de los partidos de la derecha radical: FN, FPÖ y AN.

Partido  

Articulaciones discursivas de la ideología de la derecha radical

Liberal-antiliberal  

Políticas públicas antimigratorias

Discurso xenofóbico
Frente Nacional

(Francia)

 

Defienden los ideales liberales de libertad de expresión e igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, solo para los ciudadanos franceses.

 

Actualmente tiene una propaganda política anti-migratoria bajo el lema: ¡la inmigración ruina de Francia!

 

 Construcción de un discurso nacionalista cuyo enemigo es el “distinto” a la cultura francesa.
Partido Liberal de Austria (Austria)  

Se pronuncian por una defensa de las libertadas limitadas al estado austriaco como una entidad homogénea-étnica.

 

 Los inmigrantes son los responsables de la inestabilidad económica de Austria, insertada en una economía global con Europa.

Su raigambre neo-nazi apela a un nacionalismo étnico-nacional. Lo caracteriza su vertiente antisemita.

Alianza Nacional

(Italia)

Defensa de los principios liberales solo para los ciudadanos italianos como integración del Estado-Voluntad. Ha impulsado en el Parlamentos Italiano leyes anti-migratorias como la conocida Ley Bosi-Fini Su discurso nacionalista está inspirado en el “voluntarismo” neofascista, que defiende la integración italiana. Defiende la expulsión de los turcos de Italia.

Fuente: Elaboración propia con base en la teoría del Discurso de Ernesto Laclau.

Reflexiones finales

 

Como reflexiones finales propongo -de acuerdo con lo argumentado en el presente trabajo-  una forma analítica de conceptualizar la ideología de la derecha radical en Europa Occidental. Para ello me sustento principalmente de una “rama epistemológica” del árbol genealógico de la política comparada propuesta por Philippe Schmitter,[19] a la vez que para el análisis propio de la ideología me baso en la idea de articulación discursiva de Ernesto Laclau.[20]

El método analítico en política comparada corresponde a una tradición epistemológica anclada en la lógica clásica de Aristóteles.[21] Una aplicación contemporánea de las reglas de la lógica en el estudio de la política comparada la encontramos en Giovanni Sartori, Philippe Schmitter, David Collier, James E. Mahon Jr., entre otros.[22] Siguiendo este enfoque epistemológico, nos auxiliamos de las reglas de la lógica de la clasificación por denotación (extensión: número de objetos) y por connotación (número de atributos). Bajo este criterio lógico nos guiamos para proponer una forma analítica de estudiar  los partidos europeos por ideología política, concretamente los que entran en la categoría de derecha radical. El concepto que por denotación agrupa y clasifica a los distintos partidos políticos europeos occidentales es el de ideología. En una la escala media de abstracción  clasificamos ideológicamente a los partidos de la siguiente manera: 1). Partidos de izquierda, 2). Partidos socialdemócratas; y 3). Partidos de derecha.

Los partidos de derecha se clasifican en 1). Partidos Conservadores, y 2). Partidos de la derecha radical. Los atributos ideológicos que identificamos en los partidos de la derecha radical (por connotación) son tres: 1). Pronunciamiento de principios liberales-En la práctica, paradójicamente, denuestan estos principios liberales; 2). Promotores de políticas públicas antimigratorias; y 3). Discurso político xenofóbico.  

De este modo conceptualizamos los atributos ideológicos de la derecha radical que permitan explorar en su complejidad las articulaciones discursivas de los partidos políticos en su contexto socio-político. En suma, el presente artículo es un punto de partida para estudiar la ideología de los partidos de la derecha radical de Europa Occidental bajo la lente de la “complejidad”, como complemento de las teorías apoyadas en modelos formales, principalmente aquellas que Schmitter las clasifica como herederas de la teoría económica.

 

Notas y referencias

 


[1] Uso de manera indistinta el término “derecha radical” o “extrema derecha”. No obstante, en la literatura sobre el tema predomina el término “derecha radical”.

 

[2] Para fines del presente artículo se analiza al Partido Alianza Nacional italiano antes del anuncio de su disolución en Febrero de 2008. Anuncio que se confirmó para fusionarse con el Partido Pueblo de la Libertad (PdL), cuyo presidente es el político italiano Silvio Berlusconi.

 

[3] Un estudio seminal sobre las consecuencias políticas del malestar social en la Europa Occidental de pos-guerra es el de Hans- George Betz, “The New Politics of Resentment: Radical Right –Wing Populist Parties in Western Europe”, Comparative Politics, 4 (1993).

 

[4] P. Norris, “The ‘new cleavage’ thesis and the social basis of radical right support”, Paper presentado en la Reunión Anual de la American Political Science Association 2005, Chicago.

 

[5] Para una discusión de carácter normativo sobre las diversas teorías de democracia trasnacional ver: A. McGrew, “Models of Transnational Democracy”, en The Global Transformation Reader, David Held y Anthony McGrew (eds.) (Cambridge, Polity Press, 2003), pp. 500-513.

 

[6] En la editorial titulada Europe, les ruptures d’une élection del mes de julio de 2009 de la revista francesa Revue Esprit, se pregunta si la crisis económica hizo que el Partido Socialista Europeo (PSE) perdiera estas elecciones, pues en la asamblea pasada contaba con 217 eurodiputados, contra 161 eurodiputados que ahora conformaran su soporte legislativo en esta Asamblea a partir del 2009. Con respecto al abstencionismo en Francia se informa que el electorado de entre 18-24 años se abstuvo de votar en un 70% y el electorado de entre 25-34 años alcanzó un 72% de abstencionismo. Esto indicaría que la crisis económica hizo que los ciudadanos consideraran que la justicia social estuvo ausente en las políticas públicas del Estado. Finalmente, la editorial destaca el avance de la extrema derecha debido a su pragmatismo  que apeló al voluntarismo protector. Versión electrónica de la Revue Esprit http://www.esprit.presse.fr/esprit/edito.php

 

[7] La idea de articulación la tomamos de la teoría del discurso de Ernesto Laclau, que para fines analíticos nos referimos aquí como el enlace discursivo de tres atributos ideológicos:a).Un pronunciamiento a favor de principios liberales que paradójicamente en la práctica discursiva estos mismos principios liberales son denostadas; b).Promotores de políticas públicas antimigratorias; y c). Discurso político xenofóbico. Ver: E. Laclau, “Ideology and post-Marxism”, Journal of Political Ideologies, 11(2006), pp. 103-114.

 

[8] Para conceptualizar la ideología de la derecha radical en Europa Occidental  nos apoyamos fundamentalmente en los siguientes trabajos, Pierre Bréchon y Subrata Kumar Mitra, “The National Front in France: The Emergence of an Extreme Right Protest Movement”, Comparative Politics, 1 (1992), pp. 62-82; Richard A. DeAngelis,“A Rising Tide for Jean-Marie, Jörg, and Pauline? Xenophobic Populism in Comparative Perspective”, Political and International Studies, 1(2003), pp. 75-92; Andrej Zaslove, “Closing the Door? The Ideology and impact of radical right populism on immigration policy in Austria and Italy”, Journal of Political Ideologies, 9 (2004), pp.99-118; Pippa Norris, Radical Right: Voters and Parties in the regulated market (New York/Cambridge UK, Cambridge University Press, 2005); Tjitske Akkerman, “Anti-immigration parties and the defence of liberal values: The exceptional case of the List Pim Fortuyn”, Journal of Political Ideologies, 10 (2005), pp. 337-354; Kevin Adamson y Robert Johns, “The Vlaams Blok, its electorate, and the ideological articulation of ‘Europe’”, Journal of Political Ideologies, pp. 133-156.

 

[9] R.A. DeAngelis, “A Rising Tide for Jean-Marie, Jörg, and Pauline? Xenophobic Populism in Comparative Perspective”, Political and International Studies, 1(2003), pp. 75-92.

 

[10] S.M. Lipset, Political Man: The social bases of politics (New York, USA, Doubleday, 1963)

 

[11] Ver: P. Norris, “The ‘new cleavage’ thesis and the social basis of radical right support”, Paper presentado en la Reunión Anual de la American Political Science Association 2005, Chicago, pp. 6-7.

 

[12] Anne Wren y Kenneth Mcelwain, “Voters and Parties: Realignment or Dealignment in the Party-Voter Nexus” en Oxford Handbook of Comparative Politics, Stokes y Susan Carol (eds) (Oxford, Oxford University Press, 2007), pp. 555-581.

 

[13] Tomo esta idea de Benjamín Temkin desarrollada durante el seminario de Política Comparada realizado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias sociales, Sede México, verano 2009.

 

[14] T. Akkerman, Anti-immigration parties and defence of liberal values: the exceptional case of the List Pim Fortuyn”, Journal of Political Ideologies 10 (2005); pp. 337-354.

 

[15] Linda Bos, Evaluating the Correspondence Between Voters’ Attitudes and Party Policy Positions on Immigrants, Doctoral Thesis of Political Science, (University of Amsterdam, 2006).

 

[16] Ver la propaganda política en la página electrónica del Partido Frente Nacional de Francia. Dirección electrónica: http://www.frontnational.com/ . Asimismo se recomiendan las direcciones electrónicas del Partido Liberal de Austria http://www.fpoe.at/ y del partido italiano Alianza Nacional http://www.alleanzanazionale.it/

 

[17] Para ver una conceptualización sintética sobre la identificación partidista, ver el apartado titulado “Perspectivas sobre la importancia de la identificación partidista” en Benjamín Temkin, Sandra Solano y José del Tronco, “Explorando el ‘apartidismo’ en México: ¿apartidistas o apolíticos?”, América Latina Hoy, 50 (2008), pp. 119-145.

 

[18] A. Zaslove, “Closing the Door? The Ideology and impact of radical right populism on immigration policy in Austria and Italy”, Journal of Political Ideologies, 9 (2004), pp.99-118

 

[19] Philippe C. Schmitter, “The Nature and Future of Comparative Politics”, European Political Science Review, 1 (2009), pp. 33-61.

 

[20] E. Laclau, “Ideology and post-Marxism”, Journal of Political Ideologies, 11(2006), pp. 103-114.

 

[21] Acerca de la distinción analítica entre especie, género y diferencia específica en Aristóteles, ver  el artículo Aristotle’s Logic, publicado en la Stanford Encyclopedia of Philosophy. Versión electrónica http://plato.stanford.edu/entries/aristotle-logic/#AriLogWorOrg

 

[22] Sobre la importancia de la clasificación en ciencia política atendiendo a las reglas lógicas ver: G. Sartori, “Concept Misformation in Comparative Politics”, The American Political Science Review, 4 (1970), pp. 1033-1053; Philippe C. Schmitter, “The Nature and Future of Comparative Politics”, European Political Science Review, 1 (2009), pp. 33-61; David Collier y James E. Mahon Jr., “Conceptual ‘Stretching’ Revisited: Adapting Categories in Comparative Analysis”, The American Political Science Review, 4 (1993), pp. 845-855.