Posts Tagged ‘Democracia’

Enrique Krauze, historiador liberal: respuesta a un poeta americano

octubre 5, 2013

Me quedé pensando sobre la idea de que la revista “Letras Libres” es una revista con una tendencia ideológica conservadora. En 1970 en México nadie hablaba de democracia, la izquierda mexicana hablaba de revolución, los más extremistas de revolución armada. En ese entonces el PRI era el partido hegemónico autoritario, en este escenario, quienes primero desde las ideas, empezaron a criticar al PRI autoritario, defendiendo el valor de la democracia, fue el círculo cercano a Octavio Paz: Gabriel Zaid y Enrique Krauze, este último actual director de Letras Libres.

Enrique Krauze es un historiador liberal, que introduce en México el género de la biografía histórica, que a mi parecer, la introduce en un lenguaje moderno, textura moral y prosa histórica se complementan en su obra. A diferencia de Marx, quien veía en la lucha de clases el motor de la historia , y en las relaciones de producción la imposición de la estructura socioeconómica  sobre los hombres, Krauze iluminó el horizonte mexicano al revalorar la libertad humana, la capacidad individual para inventar y soñar en la historia. No olvidemos que eran “tiempos nublados”: sombras de dictaduras latinoamericanas y el hielo de la Europa del Este y la URSS.

Entre los maestros de Krauze se cuentan el historiador clásico Plutarco y el biógrafo inglés Isaiah Berlin. Cuando leí por primera vez a Krauze, intuí que en la cultura mexicana nacía la biografía en un sentido moderno. Y es justamente esta modernidad histórica de Krauze que no ha sido valorada entre sus “críticos”. Su pecado es hacer una defensa de la democracia y el liberalismo político, defensa pública, por cierto -es importante recordarlo- que viene desde la década de los setenta.

Ciudad Ixtepec, Oaxaca, a 05 de octubre de 2013

Anuncios

Michael Sandel: economía y moral

diciembre 5, 2012
 
El filósofo político de la Universidad de Harvard Michael Sandel a partir de la publicación de su libro What Money Can´t Buy: The Moral Limits of Markets, ha provocado un debate público sobre las ideas de “eficiencia” y “mercado” propio de la economía, pues estos conceptos han invadido temas propio del razonamiento moral, así si atendemos el discurso de políticos, analistas y tomadores de decisiones éste está articulado por un lenguaje tecnocrático.
 
En un artículo reciente de Michael  Sandel publicado en la revista Prospect, con un título provocativo If I ruled the world: Michael Sandel (Si gobernara el mundo: Michael Sandel), el filósofo reflexiona sobre la erosión que ha provocado en la plaza pública un lenguaje economicista, tecnocrático en temas cruciales de la moral. La economía con su lenguaje de “incentivos” para explicar la conducta “maximizadora” de los individuos en temas como el mercado de venta de órganos humanos o bien en programas educativos en donde se paga para leer libros, secan la imaginación moral y política del debate público.
 
Michael Sandel no se propone dar un recetario sobre cómo gobernar al mundo, sino más bien criticar la omnipresencia de la visión economicista que invade la agenda de discusión de temas sociales, morales y políticos. Sandel traza un regreso a los clásicos como Adam Smith, Carlos Marx y John Stuart Mill quienes concebían a la economía como un subcampo de la esfera moral. Las políticas públicas no se construyen por “incentivos”, sino más bien por deliberación, persuasión discursiva, pues de lo contrario el discurso económico erosiona el núcleo mismo de la democracia: la imaginación moral y política.

Christopher Domínguez Michael, el ensayista político

septiembre 11, 2012

Fotografía: Milenio

 

Noé Hernández Cortez*

Para mí Christopher Domínguez Michael pertenece a la tradición de los ensayistas políticos mexicanos, y creo como bien observó en su momento el poeta Aurelio Asiain que Domínguez Michael tiene la vocación de un historiador de las ideas, lugar que me atrevería a decir se ha ganado a pulso con su obra publicada. Un ensayista no tiene ideas fijas y definitivas, explora y descubre nuevos territorios de interrogaciones, en ese sentido Domínguez Michael ha explorado los intricados caminos de nuestra incipiente y frágil democracia mexicana, como bien lo ha trazado en su último ensayo político El horror a la restauración (Letras Libres, núm. 164, 2012).

Domínguez Michael no se ha asumido como un historiador profesional, ante todo defiende su vocación de crítico literario, si él compara en El horror a la restauración al PRI de nuestros días con la Francia de la Restauración nos presenta argumentos históricos suficientes para que el ensayista, haciendo uso de la analogía histórica, nos presente un modelo político de la restauración política para “comprender” el regreso del PRI al poder. Octavio Paz en Hora cumplida (1929-1985) escribe la siguiente analogía histórica: “Mi comparación entre el emperador Augusto y el general Calles parece traída por los cabellos…Pero mi comparación entre el romano y el sonorense no es enteramente caprichosa. Como Augusto después de tantos años de guerras civiles y del asesinato de Julio César, el general Calles, tras la muerte violenta del caudillo Obregón, buscó una solución que fuese aun tiempo política e institucional…” (Vuelta, núm. 103,1985). Aquí Paz, al igual que Domínguez, hace uso de la analogía histórica para articular su discurso de reflexión política sobre la naturaleza compleja del PRI, Paz y Domínguez no escriben como historiadores profesionales, sino más bien como los ensayistas políticos que son.

En ese sentido, no es casual que el historiador británico David Brading le haya dedicado las siguientes líneas a la obra de Domínguez Michael, en específico de su libro Vida de Fray Servando: “…Hoy, finalmente, en Vida de Fray Servando, de Christopher Domínguez Michael, contamos con un retrato plenamente logrado, majestuoso, de este hombre extraordinario. Este logro resulta por demás sorprendente si consideramos lo exigua que es la tradición biográfica mexicana. No obstante, encontramos aquí un recuento sustancial de ‘vida y época’, acompañado de todo el atavío de un estudio académico, es decir, numerosas notas, una cronología, bibliografía útil y un índice. Al parecer, Domínguez Michael ha leído cada palabra publicada por Mier y prácticamente todo artículo y todo libro que se ha escrito sobre el padre. Pero esta erudición esforzada no ha oscurecido la habilidad literaria de Domínguez Michael, y el resultado es una evocación brillante de uno de los mexicanos más fascinantes que han agraciado jamás esta tierra. La narrativa es tan absorbente, y las escenas que se presentan son tan diversas y se encuentran tan ricamente coloreadas, que me mantuvieron fascinado durante buena parte de los tres días que le dediqué a la obra.”(Letras Libres, junio, 2005).

Tocqueville observó en La democracia en América que justamente la fuerza de la democracia radicaba en las distintas voces provenientes de la sociedad civil, así la voz de Domínguez Michael es una voz más -de la cual por supuesto podemos disentir o simpatizar- en nuestra incipiente democracia, y lo más significativo para mí es que es una voz que proviene de una lectura de la historia para insertarse de manera inteligente en lo que hoy llamamos análisis político. Si cierta izquierda mexicana denuesta la reflexión política de Domínguez Michael es porque está encerrada en ideas fijas y definitivas, algo ajeno por su supuesto al crítico literario Domínguez Michael.

 

Ciudad de México, a 11 de septiembre de 2012


 

* Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx; noe.hernandezcortez@gmail.com


 

Charles Tilly: democracia y lucha

junio 20, 2012

Fotografía: Charles Tilly

 

En su ensayo La democratización mediante la lucha el historiador y sociólogo Charles Tilly realiza un amplio recorrido por las disputas políticas de la historia moderna europea. El escritor inglés Edmundo Burke observaba con animadversión el espectáculo de terror de la Revolución Francesa. Tilly nos recuerda que en el siglo XIX se decía que mientras Inglaterra daba lecciones de democracia, la tumultuosa vida política de Francia daba lecciones de Revolución, por no decir de caos político. A contracorriente de estas observaciones, Charles Tilly puesta su mirada en la historia nos dice que las instituciones democráticas en Inglaterra, Francia y Suiza son producto de las disputas políticas domésticas en estos países a lo largo de su historia moderna. Nos dice Tilly:

 

“…De esta rápida introducción a mi proyecto destacan dos puntos centrales: primero, que los caminos a la democracia en diferentes regiones y épocas variaron profunda y sistemáticamente en función de los regímenes previos y de la estructura social heredada, segundo, que en contra de las ideas más difundidas, todos los caminos a la democracia nunca resultó barata…”

 

Al igual que el sociólogo americano Seymour Martin Lipset, Charles Tilly indaga en la historia para construir a la democracia como un proceso histórico condensado por la política de la confrontación. El conflicto es inherente a la democracia como se ha demostrado históricamente, la ilusión de los equilibrios democráticos de los politólogos es más una metáfora matemática, que una realidad histórica.

Democracia y espacio público en América Latina

abril 26, 2012

Uno de los libros centrales sobre el tema de la teoría de la democracia, la esfera pública y la democratización en América Latina es el de Leonardo Avritzer: Democracy and the public space in Latin America . Uno de los temas que introduce Avritzer al estudio de la democracia en América Latina es la dimensión moral en la política, efecto de los movimientos sociales en la construcción de la esfera pública en América Latina. Con una cartografía sobre los lugares de la sociedad, Avritzer distingue entre esfera pública, el Estado y el mercado. Así, a contracorriente de las teorías elitistas de la democracia, Avritzer propone la construcción de la deliberación en la esfera pública como sucedió, por ejemplo, en Argentina con los movimientos sociales de carácter moral contra las violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar. Volver a este libro es recordar que la tercera ola de democratización tuvo una dimensión moral tanto en la Europa del Este como en América Latina, tema olvidado por los análisis exclusivamente institucionales sobre el estado de la democracia en esta región.

Jorge I. Domínguez, ejercicio de memoria

febrero 14, 2012

Hace exactamente una década, en febrero de 2002, el profesor de Harvard Jorge I. Domínguez realizaba un ejercicio de memoria, por vía negativa,  sobre los rasgos históricos de la democracia en América Latina. Fue en la revista Letras Libres en donde Domínguez  publicó su ensayo Cinco falacias sobre la democracia en América Latina, a saber:

  1. La economía de mercado (el neoliberalismo económico) es enemiga de la democracia.
  2. La democracia en América Latina requiere de un presidente fuerte y enérgico para lograr un ritmo aceptable de crecimiento económico.
  3. Los empresarios son enemigos de la democracia.
  4. La izquierda es enemiga de la democracia, y los sindicatos también lo son.
  5. Las democracias latinoamericanas son frágiles.

Al final del ensayo Jorge I. Domínguez  nos recordaba:

“[…] pero la democracia latinoamericana no es frágil, siempre y cuando no la convirtamos en tal (por ejemplo, con la fracasomanía). Recordemos los enormes aportes que ya ha realizado a favor de nuestras libertades públicas, y los pasos de avance económico que indiscutiblemente sí se dieron en años anteriores. Evitemos, pues, los errores conceptuales que han provocado esta reflexión. La democracia latinoamericana es fruto sorprendente de un pasado complejo y a veces tenebroso, pero sigue siendo un fruto resplandeciente y atractivo, y el sustento de un futuro mejor” (Domínguez, Letras Libres, 2002).

Estas últimas líneas que cierran el ensayo de Domínguez son por supuesto vigentes, más aún si recordamos la fiesta democrática del día de ayer en Venezuela, país que padece uno de los regímenes ideológicos más autoritarios en nuestros días.

 

Ciudad de México, a 13 de febrero de 2012.

 

POST EN DOCUMENTO: Jorge I. Domínguez, ejercicio de memoria.

Pierre Rosanvallon sobre democracia y populismo

enero 20, 2012

 

 

 

En un artículo reciente de Pierre Rosanvallon publicado en la revista Este País, el historiador francés le da otra vuelta de tuerca a la reflexión sobre el populismo. En Pensar el populismo, Rosanvallon dice que el populismo es inherente a la democracia. Pensar el populismo es pensar de manera invectiva a la democracia, al igual que el populismo la democracia es una entidad indeterminada, no acabada. El populismo merece ser comprendido como fenómeno sociológico, y no ser simplemente rechazado en aras del statu quo de la democracia. Rosanvallon observa:

 

Nadie puede pretender combatir o parar al populismo contentándose con defender la democracia tal como hoy existe. Para criticar el populismo es necesario tener un proyecto de reinvención y de reconstrucción de la democracia (Rasanvallon, Este País, 2012).

 

Este argumento de Rosanvallon es entendible si nos colocamos en su mirada de democracia enclavada en lo social y cotidiano, en los espacios públicos de la vida democrática, apunta el historiador del totalitarismo:

 

La democracia debe definirse mucho más resueltamente como un modo de producción de una vida común. Vida común que no es simplemente la de los grandes momentos solemnes de efervescencia electoral o festiva, sino que está constituida por la cotidianidad, por la confianza común, por la redistribución, por el hecho de que se compartan los espacios públicos. (Rasanvallon, Este País, 2012).

 

Las ideas de Rosanvallon son un aire fresco al liberalismo ortodoxo dominante en nuestra plaza pública.

 

Ciudad de México, a 20 de enero de 2012

 

POST EN DOCUMENTO: Pierre Rosanvallon sobre democracia y populismo.

Democracia y pluralismo político en México

enero 13, 2012
 
Fotografía: José López Portillo
 
En estos días en la prensa mexicana se debate sobre la conveniencia o cautela  de fijar nuevas reglas institucionales, que garanticen un soporte legislativo mayoritario para el Ejecutivo. Se debaten las iniciativas del Presidente Felipe Calderón y la iniciativa de Peña Nieto. A la arena pública han salido a reflexionar sobre el asunto los analistas políticos Jesús Silva Herzog-Márquez, Leo Zuckermann, Amparo Casar, Jorge Castañeda, José Woldenberg, Gabriel Negretto, entre otros. Sobre el artículo Respuesta a Silva-Herzog Márquez de Leo Zuckermann, escribí el siguiente apunte:
 
 
William Riker argumentaba que el poder en el interior del Congreso norteamericano no sólo se explicaba por las reglas institucionales, sino también por el arte de la manipulación política, es decir, por la geometría ondulante del poder. La manera de explicar el arte de la manipulación política era a través del estudio de la historia legislativa. En ese sentido, considero que Silva Herzog-Márquez no le da un “toque de exageración”, como afirma Zuckermann, cuando expresa que es “un acto de violencia contra el pluralismo”, puesto que Herzog-Márquez tiene puesta su mirada en la historia política del pasado inmediato del poder hegemónico del PRI y en las geometrías ondulantes del poder, y no sólo en las reglas institucionales como lo ve Leo Zuckermann.
 

 

La lectura que hace Zuckermann de la reflexión histórica de Herzog-Márquez la confunde con una teleología: “no toquemos las reglas porque así lo recomienda nuestra trayectoria”. No sorprende. Muchos de nuestros analistas políticos cultivados en la ciencia política que atiende sólo las reglas institucionales, olvidan que el poder se puede estudiar desde la historia, como bien lo entendió William Riker y lo argumenta para nuestra actualidad política Herzog-Márquez.
 
 
Sobre el artículo de Gabriel Negretto publicada en Nexos con el título de La falacia mayoritaria, anoté:
La experiencia del pluralismo electoral y legislativo en las entidades federativas es un laboratorio extraordinario para corroborar la “falacia mayoritaria” a la que se refiere Negretto. Por ejemplo, Alejandro Monsiváis aporta pruebas empíricas sobre el impacto del pluralismo político en el incremento de la equidad electoral formal.
 
 
Frederik Solt en su estudio Electoral Competition, Legislative Pluralism, and Institutional Development: Evidence from Mexico’s States muestra como el pluralismo legislativo en las entidades federativas desemboca en un ejercicio real de sus funciones de contrapeso, al limitar el poder del Ejecutivo Estatal.
 
 
Finalmente, Caroline Beer en su investigación Assessing the Consequences of Electoral Democracy: Subnational Legislative Change in Mexico, argumenta que legislaturas con pluralismo legislativo están más institucionalizadas.

 
Ciudad de México, a 4 de abril de 2010.

William E. Connolly: Dios, liberalismo y democracia

noviembre 3, 2011

Una de las lecturas más audaces en la actualidad sobre una crítica al liberalismo clásico es la del teórico político William E. Connolly. La clave de la lectura crítica a los liberales clásicos de Connolly es la “muerte de Dios” de Nietszche. De acuerdo con Connolly en la teoría política de Thomas Hobbes encontramos la sustitución de la fe de la Iglesia por la fe en la razón. El hombre es un artífice del orden de la naturaleza, y derivado de lo anterior del orden del Estado. La fe en la razón de Hobbes hace nacer a un hombre bajo el control del Estado. Rousseau profesa su fe en la “virtud” de la República, en el bien común del aparato estatal. El discurso de Rousseau no es más que la lectura secular de la visión compacta y armónica de la religión. Connolly argumenta que los sueños de la razón de Hobbes y Rousseau palidecen frente a las pasiones del Marqués de Sade. Sade, a diferencia de Hobbes y Rousseau, no sustituye la fe por la razón, lo de Sade es vislumbrar la tragedia de la diferencia. Connolly sostiene una especie de liberalismo radical que se traduzca en instituciones democráticas que sostengan y alienten  políticas públicas producto de las diferencias. La lectura de Connolly es una lectura  imprescindible para el lector mexicano, cuando observamos en nuestra opinión pública la hegemonía del discurso liberal clásico, cuyo rasgo distintivo es una fe en la política como un libre mercado.

Ciudad de México, a 3 de noviembre de 2011

 

Los claroscuros de la democracia en México

septiembre 13, 2011