Archive for the 'Letras Libres' Category

Sobre el dossier “Venezuela, la hora del cambio” de Letras Libres

septiembre 12, 2012

Fotografía: Hugo Chávez

Noé Hernández Cortez*

La revista liberal mexicana Letras Libres ha dedicado su dossier de la edición de septiembre a la actualidad política venezolana, una lectura política que tiene presente las próximas elecciones presidenciales a celebrarse el 7 de octubre. El título de la edición es Venezuela, la hora del cambio, en ella encontramos una brillante entrevista realizada al analista internacional Moisés Naím, titulada La disfuncional Venezuela , título que hace alusión al estado rentístico disfuncional de Nigeria, modelo de corrupción e ineficiencia estatal. Naím nos recuerda con indicadores a nivel macroeconómico el desastre de la estructura económica a que ha llevado el chavismo al país, pero lo más grave: la estructura política de clientelas que el caudillo ha construido en estos años de gobierno autoritario, creando así los incentivos para que en caso de ausencia del caudillo, se articule una lucha por el poder dentro del propio chavismo, con las graves consecuencias de que desestabilice aún más la política venezolana.

Me merece especial atención las reflexiones del poeta venezolano Guillermo Sucre en su escrito en esta misma edición Democratura, un neologismo, que como nos recuerda el poeta, inventado por el historiador Adam Michnik, que retrata de manera fidedigna la política doméstica que actualmente vive Venezuela: “democracia muy a menos y -benévolamente- dictadura a medias”. Restituyendo el significado recto de las palabras, como lo solicitaba otro poeta, Octavio Paz, Guillermo Sucre nos dice que la democracia es “el régimen de la transparencia y de la verdad, y la verdad –como insistía Václav Havel- solo habla a quienes hablan desde la verdad, no desde el engaño y el rencor”.

Fotografía: Henrique Capriles Radonski

La crónica periodística en esta edición sobre la política venezolana está a cargo de la periodista venezolana Mariana Atencio, en su artículo Henrique Capriles, crónica de una travesía  nos describe los obstáculos que padece el joven candidato opositor de Hugo Chávez, Henrique Capriles. El día a día de la campaña de Henrique Capriles, tiene que ver con las redes de poder que ha establecido el gobierno de Hugo Chávez, control casi total de los medios de comunicación y los tentáculos de las redes de poder que Chávez ha tendido a través de sus clientes político-electorales. No es de extrañar, esta es la Venezuela real que ha tejido la revolución Bolivariana. El retrato que nos proporciona Mariana Atencio sobre un Henrique Capriles que ha recorrido Venezuela “casa por casa” es revelador: “Capriles ha optado por alejarse de las estáticas ruedas de prensa y de los mensajes televisivos. Ni él ni su ‘autobús del progreso’ se detienen. Su frase ‘Hay un camino’ debe abrirse paso en la tupida jungla del escenario electoral. ‘Esto es como una misión, las personas nacen con un misión’, me dice Capriles. ‘Uno es como un misionero; por lo menos, así lo llevo yo’.” No cabe duda el joven Capriles sabe que su misión política es recuperar la erosionada democracia en que la ha dejado Chávez, a través de un proyecto político democrático, tolerante y con vocación hacia la política social.

El escritor Ibsen Martínez nos entrega un artículo de memoria histórica en este dossier de Letras Libres, titulado La vida sin Chávez. Ibsen me confirma una pregunta que les hacía frecuentemente a mis amigos venezolanos en Caracas: ¿por qué el electorado votó por un militar en 1998 que había dado muestras aterradoras de autoritarismo en el golpe de estado de 1992? Nos responde Ibsen citando su artículo publicado en El Universal en 1998: “Tranquilícense. No importa cuán extemporáneas y retrógradas luzcan ahora las posturas de Chávez, ni cuán fundadas sus acres críticas al sistema político vigente ni cuán radicales sus consignas en materia social, ni mucho menos la arrolladora simpatía popular pese, o quizá gracias, a su fracasado golpista que reflejan los sondeos de intención de voto. Tengan ustedes en cuenta, por cierto, que la lidia con las masivas e imponentes realidades de un país tan complejo como el nuestro, pero, al cabo, un país hecho a los usos democráticos y, todo hay que decirlo, hecho también a las artimañas moderadoras del munificente petroestado, habrá de apaciguar al exgolpista trocado en gobernante.” Para Ibsen Martínez, para usar la metáfora de los economistas, la constante era el sistema democrático venezolano, que había hecho patria en su tierra, y una figura como la de Hugo Chávez encontraría contrapesos en la instalada democracia venezolana, versión puntual también de mis amigos venezolanos.

En 1998 el escritor venezolano, radicado en México, Alejandro Rossi escribiría un artículo titulado Venezuela Elige, en él escribe Rossi: “Los dos candidatos más fuertes para la Presidencia de la República no pertenecen, en efecto, a los partidos clásicos. Lo que han creado son agrupaciones electorales de carácter personal y contingente. Otra singularidad es que ninguna de las dos agrupaciones superó en la Cámara a Acción Democrática, cuyo candidato presidencial, debido a problemas de liderazgo e imagen, sin embargo está en las encuestas por debajo de Henrique Salas Römer y del teniente coronel Hugo Chávez Frías. El comandante es, según opiniones especializadas, quien cuenta con mayores probabilidades. Se trata del militar que se levantó en armas en 1992 en contra del entonces gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez, rebelión que dejó, por cierto, más de cuatrocientos muertos. Es increíble que la legalidad republicana haya permitido que se presentara como candidato. El Teniente Coronel favorece la boina roja -esos signos típicos de los grupos de choque-, gusta de las amenazas, nada veladas, a la estructura democrática de Venezuela, y balbucea un brumoso programa populista de justicia social.” Me atrevería a decir, invirtiendo la frase de Sinclair Lewis citada por Ibsen Martínez, que Rossi citaría: “Eso si puede pasar aquí”.

El poeta y escritor Alberto Barrera Tyszka en su ensayo La resurrección del caudilloidentifica las tres estaciones del discurso de Hugo Chávez: 1). La naturaleza militar, 2). El talante mediático y 3). La épica petrolera. No cabe duda que las metáforas militares impregnan el discurso político y de confrontación de Hugo Chávez, discurso que sus seguidores recrean hasta el cansancio. Discurso militar y talento mediático como nos narra Alberto Barrera son las cualidades de este gobierno de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, el Rey se ha dado cuenta que anda desnudo: carece de una épica propia, nos dice Barrera Tyska, que eleve al propio Chávez al pedestal de personaje mítico de la izquierda latinoamericana, carece de una épica de la que si tiene su tutor Fidel Castro. Como nos recuerda Barrera Tyska: “La muerte consagra a los mitos. La televisión resucita a los caudillos”.

 

El ensayista Carlos Alberto Montaner nos ofrece una narrativa histórica en su ensayo La ansiosa espera de dos velorios: la imagen no podría ser de otra manera, dos caudillos que se han agenciado de sus respectivos países y que en cierta medida sus destinos están ligados al porvenir inmediato de estos países: la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Hugo Chávez. Alberto Montaner nos explica que para entender la actual relación entre Cuba y Venezuela, se tiene que partir de una visión histórica, cuyos antecedentes se encuentran en el “modelo” original del subsidio soviético a la isla durante el período de la Guerra Fría. Por convicción y estrategia política el gobierno del Socialismo del Siglo XXI subsidia con petróleo al gobierno ineficiente de los Castro, a cambio Chávez recibe médicos y estrategias de espionaje de Cuba: la primera para las misiones de Barrio Adentro y la segunda para el control político doméstico venezolano.

Finalmente, el presente dossier sobre Venezuela que le ha dedicado la revista Letras Libres en su número de septiembre, es un atento análisis para evaluar el estado de salud de la democracia en América Latina, y a la vez es una exigente toma de posición por la defensa de los usos y costumbres democráticos, frente a los asomos de gobiernos iliberales y antidemocráticos que corren por estos días en nuestro continente.

 

Ciudad de México, a 11 de septiembre de 2012.

DOCUMENTO DEL POST: Sobre el dossier Venezuela, la hora del cambio de Letras Libres.

 


* Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx; noe.hernandezcortez@gmail.com.

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“Sobre el Dossier ‘la tentación del populismo’ en Letras Libres (núm. 160)”

mayo 11, 2012

El Dossier del mes de abril la revista Letras Libres lo dedicó al tema del populismo. Sobre el tema escribieron el filósofo y economista Guy Sorman, el politólogo y filósofo político César Cansino, el politólogo estadounidense John P. McCormick, el analista político europeo Cas Mudde y el historiador liberal Enrique Krauze. Este conjunto de ensayos me llamaron mucho la atención, que escribí algunas notas sobre los mismos, una de ellas se publica en la revista Letras Libres de este mes, titulada “Sobre el Dossier ‘la tentación del populismo’ (núm.160)”.

Sobre el populismo en Letras Libres: Guy Sorman, César Cansino, John P. McCormick, Cas Mudde y Enrique Krauze

abril 14, 2012

Noé Hernández Cortez*

El consejo de redacción de Letras Libres se dedicó en su Dossier –de su más reciente edición (abril, 2012) a reunir un conjunto de ensayos que versan sobre el fenómeno político del populismo. Como lo anuncia la entrada de la edición, tres ensayos son ponencias presentadas en la Universidad de Princeton, durante un seminario en torno a descifrar los rasgos distintivos del populismo: Sobre la distinción entre democracia y populismo del profesor en ciencia política John P. McCormick; Reflexiones sobre un concepto y su uso del politólogo holandés Cas Mudde; y En torno al populismo del historiador liberal Enrique Krauze. Acompañan a este conjunto de reflexiones dos penetrantes ensayos: El fin de la historia retrocede en Europa del filósofo y economista francés Guy Sorman; y Populismo en México: Recuento de daños del filósofo y politólogo César Cansino.

Mi primera impresión al leer estos ensayos es la bella edición y la coherencia temática que no es común encontrar en las revistas académicas. Además la traducción, en particular del ensayo de Cas Mudde, autor más cercano a mí, por parte de Marianela Santoveña, es sobria e impecable. Por otra parte, creo no exagerar que en nuestra vida intelectual mexicana no circula en estos días un ensayo tan polémico y apasionado como el de Guy Sorman, quien nos recuerda una tradición cultural que escribió a contracorriente de los autoritarismos del siglo XX:

 

“…Pero ¿no es la virtud de la democracia confiar el poder a los mediocres con la única condición de que ese ejercicio del poder esté limitado en el tiempo? Sin duda, y en último lugar, la defensa y la ilustración intelectual de la democracia liberal deja mucho que desear: nos faltan los Karl Popper, los Friedrich Hayek, los Raymond Aron, los Milton Friedman, los Octavio Paz que afirmen la superioridad espiritual y operacional de la democracia.” (Letras Libres, abril, 2012).

 

Y más adelante Sorman fustiga:

 

“…Además de los populistas étnicos y revolucionarios inquieta el espacio mediático y político que han conquistado los ‘tontos inútiles’ en tiempo de ‘crisis’.” (Letras Libres, abril, 2012).

 

El ensayo de César Cansino es una reflexión histórica sobre los males del populismo en la historia inmediata de México, en particular la grandilocuencia de los discursos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo, cuyas consecuencias fueron saldos negativos en el manejo de la economía. El populismo en México son reacciones a gobiernos “deslucidos” que les antecedieron, así los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo son la reacción a los gobiernos apáticos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, el populismo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari es una respuesta a la sobria administración de Miguel de la Madrid, y el populismo de Vicente Fox una reacción al gobierno tecnocrático de Ernesto Zedillo.

El gran ausente de este Dossier sobre el tema del populismo es el filósofo argentino Ernesto Laclau. El único que lo comenta explícitamente es justamente César Cansino, quien de paso le realiza una crítica en los siguientes términos:

 

“…Por lo que respecta al populismo clásico de Cárdenas, que coincide con los de Getulio Vargas en Brasil o Juan Domingo Perón en Argentina, surge en un contexto con fines autoritarios, por más que algunas analistas –aquí se refiere a Ernesto Laclau– quieran ver en él una fuerza fundamental en la democratización del país gracias a la incorporación simbólica y efectiva de amplios sectores populares que se encontraban excluidos tanto política como económicamente.” (Letras Libres, abril, 2012).

 

Ernesto Laclau es un autor fundamental para polemizar sobre el fenómeno del populismo. Laclau es autor de una teoría del populismo desde la mirada del discurso y la historia. Asimismo, el pensador argentino emprende un diálogo para comprender el populismo con la teoría de la elección racional, la teoría comunicativa de Habermas y la teoría política liberal de John Rawls, todo ello desde su lectura personal de la modernidad y del marxismo.[1] Cuestiones que ciertamente pasa por alto César Cansino sobre Laclau para comprender su noción de democracia radical. En México, en las revistas culturales de acceso a un mayor público, quienes han polemizado con Laclau son el antropólogo Roger Bartra y el ensayista Jesús Silva Herzog-Márquez.

Los ensayos de Cas Mudde y John P. McCormick son una reflexión desde la tradición de la ciencia política americana. Si bien es cierto que Mudde es un politólogo europeo, su discusión intelectual se nutre de la ciencia política americana. Mudde registra en su ensayo la preocupación por definir conceptualmente a lo que llamamos “populismo”, tomando las lecciones de lógica aristotélica del politólogo italiano Giovanni Sartori, construye un concepto de populismo que le ha permitido realizar indagaciones empíricas sobre el populismo de los partidos de derecha en Europa.

Así con estos instrumentos lógicos Mudde define al populismo como “una ideología de núcleo poroso, que considera que la sociedad está dividida en dos grupos homogéneos y antagónicos –‘el pueblo puro’ frente a ‘la élite corrupta’ –, y que sostiene que la política debería ser una expresión de la volonté générale (voluntad general) del pueblo” (Mudde, Letras Libres, 2012). Uno de los propósitos de Mudde en sus investigaciones consiste en proporcionar estrategias metodológicas para indagar empíricamente el fenómeno del populismo.

John P. McCormick se asoma a sus estudios de historia política para trazar la distinción entre democracia y populismo. Al igual que Pierre Rosanvallon, quien considera al populismo como un fenómeno político inherente a la democracia moderna, McCormick desde la Universidad de Chicago escribe estas conclusiones:

 

“…Mientras que es preferible en términos normativos una democracia en la que la gente en efecto se gobierna a sí misma por encima de casi todas las formas del populismo, alguna variante de este último debería ser absolutamente necesaria para hacer que las repúblicas[2] electorales modernas sean más democráticas verdaderamente…” (Letras Libres, abril, 2012).

 

El historiador liberal Enrique Krauze cierra el Dossier con su ensayo En torno al populismo. Siendo reciente su investigación apasionada sobre la Venezuela de Hugo Chávez, Krauze se ha sumergido a discutir los temas de populismo de manera más sistemática. De hecho cuenta Krauze en su libro El poder y el delirio que interesado por el concepto de “pueblo” estableció un fructífero diálogo con Luis Fernando Lara y Julio Hubard quienes le “aportaron reflexiones sobre el concepto lingüístico y teológico de ‘pueblo’.” (Krauze, 2008:16).

Ernesto Laclau ha argumentado que el populismo encarnado en el discurso del líder articula un conjunto de demandas insatisfechas de los ciudadanos, para articular dichas demandas el líder asume en su discurso la construcción de “pueblo”, de esta manera unifica las demandas fragmentadas del mundo social. Cas Mudde observa con escepticismo que la presencia del líder sea un rasgo distintivo del populismo, no obstante Enrique Krauze, más cercano a la idea de líder de Laclau, escribe en su ensayo:

 

“Para llevar a cabo su proyecto, el populista utiliza como vehículo fundamental la palabra amplificada en la plaza pública. Los demagogos existen desde los griegos, pero los populistas son producto de la sociedad industrial de masas y del megáfono. El populista se apodera de la palabra y fabrica la verdad oficial. Una vez investido en intérprete predominante o único de la realidad (o en agencia pública de noticias), el populista aspira a encarnar esa verdad total y trascendente que las sociedades no encuentran -aunque a menudo aspiran a ella- en un Estado laico…” (Letras Libres, abril, 2012).

 

En esta idea del líder populista se aproximan el filósofo de tradición marxista Ernesto Laclau y el historiador liberal Enrique Krauze. Así el Dossier de Letras Libres de abril es una invitación a tender un diálogo, desde distintas áreas de estudio, sobre el rostro siempre oculto de la democracia moderna: el populismo.

 

Referencias bibliográficas

Cansino, César, 2012, “Populismo en México: Recuento de daños”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 24-27.

Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.

Krauze, Enrique, 2008, El poder y el delirio, México, Tusquets Editores.

Krauze, Enrique, 2012, “En torno al populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 14-16.

McCormick, John P., 2012, “Sobre la distinción entre democracia y populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 21-23.

Mudde, Cas, 2012, “Reflexiones sobre un concepto y su uso”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 16-20.

Sorman, Guy, 2012, “Fin de la historia retrocede en Europa”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 28-32.

Ciudad de México, a 13 de abril de 2012.


* Noé Hernández Cortez es Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Sede México). E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx

[1] Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.

[2] Ecos intelectuales de la noción de república de Nicolás Maquiavelo y Bernard Manin.

 

POST EN DOCUMENTO: Sobre el populismo en Letras Libres, Guy Sorman, César Cansino, John P. McCormick, Cas Mudde y Enrique Krauze

Fernando García Ramírez sobre Denise Dresser

febrero 15, 2012

En Letras Libres de febrero Fernando García Ramírez reseña el libro de Denise Dresser, EL PAÍS DE UNO. En Los rollos hogareños de la señora Dresser García Ramírez refiere una anécdota muy ilustrativa del papel público que juega Dresser en la plaza pública mexicana: “Alguna vez la escuché dictar una conferencia en Ciudad Juárez, ante empresarios que la aplaudieron de pie. Me pregunté entonces por qué pero solo hasta que tuve su libro en mis manos encontré la respuesta. Porque escribe buscando una aprobación inmediata […]” (Fernando García Ramírez, Letras Libres, Febrero, 2012). Imagino que si de crítica de lugares comunes se trata, García Ramírez tendrá como enemigos los que asientan el discurso del ciudadano decente que articula Dresser.

 

Ciudad de México, 14 de febrero de 2012.

La Hidra mexicana de Roger Bartra

enero 17, 2012

 

Recientemente el ensayista Roger Bartra acaba de publicar en la revista Letras Libres un ensayo penetrante sobre la persistencia de la cultura política del ogro filantrópico del que hablaba el poeta Octavio Paz: las antimodernas formas clientelares, corporativas y autoritarias del PRI. El ensayo de Bartra La Hidra mexicana me ha permitido a la vez escribir una breve nota de mi relación recelosa en el pasado con el autor marxista que fue en su momento Bartra.

 

Uno de los libros obligatorios en mi formación como historiador era El Modo de Producción Asiático de Roger Bartra, en feliz compañía con La Historia del Capitalismo en México narrada en términos marxistas por Enrique Semo, ambos libros editados por la legendaria Editorial Era, que siendo joven la identificaba con el pensamiento más ortodoxo del marxismo. Ahora, como bien observó en su momento José María Espinasa, Bartra se ha tejido una tradición intelectual: no la del marxismo, sino el de la tradición del ensayo de Montaigne. En tiempos pasados en lugar de leer a Bartra, leía Vuelta de Octavio Paz. Esta nota es necesaria, pues en la presentación del ensayo La Hidra mexicana (Letras Libres, núm. 157) de Bartra se exige al PRI el examen de conciencia de la que hablaba Paz, un eco secular del cristianismo. Paz en el pasado veía con simpatía a Bartra, un “científico social” haciendo uso de la metáfora para pensar la sociedad y la política. Nos recordaba Paz que las grandes aportaciones a la cultura moderna pasaban por una lectura atenta de los clásicos: Marx, Freud, Einstein, ejercieron esta lectura atenta. La belleza ensayística y la penetrante mirada hacia los usos y costumbres de nuestras formas autoritarias, antimodernas -reflexión que no encontramos en nuestros opinadores formados en las ciencias sociales- emparentan el ensayo de La Hidra mexicana con nuestra tradición del ensayo político de Hora cumplida (1929-1985) de Octavio Paz.

 

Ciudad de México, a 17 de enero de 2012

POST EN DOCUMENTO: La Hidra mexicana de Roger Bartra.