Democracia y pluralismo político en México

enero 13, 2012
 
Fotografía: José López Portillo
 
En estos días en la prensa mexicana se debate sobre la conveniencia o cautela  de fijar nuevas reglas institucionales, que garanticen un soporte legislativo mayoritario para el Ejecutivo. Se debaten las iniciativas del Presidente Felipe Calderón y la iniciativa de Peña Nieto. A la arena pública han salido a reflexionar sobre el asunto los analistas políticos Jesús Silva Herzog-Márquez, Leo Zuckermann, Amparo Casar, Jorge Castañeda, José Woldenberg, Gabriel Negretto, entre otros. Sobre el artículo Respuesta a Silva-Herzog Márquez de Leo Zuckermann, escribí el siguiente apunte:
 
 
William Riker argumentaba que el poder en el interior del Congreso norteamericano no sólo se explicaba por las reglas institucionales, sino también por el arte de la manipulación política, es decir, por la geometría ondulante del poder. La manera de explicar el arte de la manipulación política era a través del estudio de la historia legislativa. En ese sentido, considero que Silva Herzog-Márquez no le da un “toque de exageración”, como afirma Zuckermann, cuando expresa que es “un acto de violencia contra el pluralismo”, puesto que Herzog-Márquez tiene puesta su mirada en la historia política del pasado inmediato del poder hegemónico del PRI y en las geometrías ondulantes del poder, y no sólo en las reglas institucionales como lo ve Leo Zuckermann.
 

 

La lectura que hace Zuckermann de la reflexión histórica de Herzog-Márquez la confunde con una teleología: “no toquemos las reglas porque así lo recomienda nuestra trayectoria”. No sorprende. Muchos de nuestros analistas políticos cultivados en la ciencia política que atiende sólo las reglas institucionales, olvidan que el poder se puede estudiar desde la historia, como bien lo entendió William Riker y lo argumenta para nuestra actualidad política Herzog-Márquez.
 
 
Sobre el artículo de Gabriel Negretto publicada en Nexos con el título de La falacia mayoritaria, anoté:
La experiencia del pluralismo electoral y legislativo en las entidades federativas es un laboratorio extraordinario para corroborar la “falacia mayoritaria” a la que se refiere Negretto. Por ejemplo, Alejandro Monsiváis aporta pruebas empíricas sobre el impacto del pluralismo político en el incremento de la equidad electoral formal.
 
 
Frederik Solt en su estudio Electoral Competition, Legislative Pluralism, and Institutional Development: Evidence from Mexico’s States muestra como el pluralismo legislativo en las entidades federativas desemboca en un ejercicio real de sus funciones de contrapeso, al limitar el poder del Ejecutivo Estatal.
 
 
Finalmente, Caroline Beer en su investigación Assessing the Consequences of Electoral Democracy: Subnational Legislative Change in Mexico, argumenta que legislaturas con pluralismo legislativo están más institucionalizadas.

 
Ciudad de México, a 4 de abril de 2010.
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