Una vuelta a Alfred Schütz, 1899-1959

septiembre 9, 2011

 

Una nota biográfica

Sociólogo y filósofo austríaco de origen judío. Ligado a la escuela de economía de Viena de Hayek y Von Mises. Para 1939 se integra a la Nueva Escuela de investigación Social de Nueva York. Su trabajo intelectual está inspirado en la filosofía de Henri Bergson, la escuela vienesa de economía, la sociología de Max Weber y de la fenomenología de Edmundo Husserl. Autor de la obra que nos atañe El problema de la realidad social.

 

Contenido de la experiencia

Schütz inicia su argumentación con una premisa del filósofo de la ciencia Alfred North Whitehead[1]: “Ni el sentido común ni la ciencia pueden avanzar sin apartarse del examen estricto de lo que es real en la experiencia” (Schütz, 1974:35). De ahí realiza un minucioso examen de las construcciones del sentido común de la vida cotidiana. Para posteriormente analizar las construcciones del pensamiento científico.

El contenido de la experiencia del sentido común de la vida cotidiana tiene un marco de referencia de significatividad. Este marco de referencia de significatividad no es inherente a la naturaleza, “sino que constituye el  resultado de la actividad selectiva e interpretativa que el hombre realiza dentro de la naturaleza o en la observación de esta”. (Schütz, 1974: 37). Este punto nos recuerda a Henri Bergson quien reflexionó que nuestra memoria es selectiva, esto es, frente al caos que es la naturaleza nuestra memoria sólo elige parcialmente aquello que da sentido al hombre.

A diferencia de las ciencias naturales en donde los “datos” no tienen esta estructura de significatividad, los hombres actúan y viven dentro de su estructura de significatividad. Siguiendo este argumento podemos decir que existen dos dimensiones de la realidad: la naturaleza y la cultura.

 

El mundo intersubjetivo de la vida cotidiana.

Para Schütz el mundo intersubjetivo de la vida cotidiana es un mundo que ya “existía antes de nacer nosotros, y era experimentado e interpretado por otros, nuestros predecesores, como un mundo organizado. Ahora es ofrecido a nuestra experiencia e interpretación.” (Schütz, 1974: 39). Estas experiencias son típicas, es decir, manifiestan tipos de experiencias comunes a los hombres. Por ejemplo, cuando observo un “árbol” y lo nombro como tal es porque tengo un marco de referencia que me dice que eso es un “árbol”. Podemos decir que las tipificaciones son estructuras o formas de la vida cotidiana que regulan el comprender y las vivencias de los hombres. Sobre este punto decimos que el hombre se encuentra en una “situación biográficamente determinada, vale decir, en un medio físico y sociocultural que lo define y dentro del cual ocupa una posición, no solo en términos de espacio físico y tiempo exterior, o de su status y su rol dentro del sistema social, sino también una posición moral e ideológica. Decir que esta definición de la situación está biográficamente determinada equivale a decir que tiene su historia; es la sedimentación de todas las experiencias previas del hombre, organizada en el patrimonio corriente de su acervo de conocimiento a mano, y, como tal, es su posesión exclusiva, dada a él y solo a él. Esta situación biográficamente determinada incluye ciertas posibilidades de actividades prácticas o teóricas futuras a las que para resumir, denominaremos <<propósito a mano>>”. (Schütz: 1974: 40). Podemos decir que nuestra mente es selectiva y en ese sentido podemos decir que del objeto S queremos asignarle la propiedad p, pero también podemos asignarle las propiedades q o r todo depende de mi propósito a mano y el contexto de significatividad.

Tres aspectos del problema de la socialización del conocimiento

a)      La reciprocidad de perspectivas o la socialización estructural del conocimiento. Aquí la acción racional en el sentido común está impregnada de esperanzas y temores, es decir, de una incertidumbre básica.

b)      El origen social del conocimiento o la socialización genética del conocimiento. “El medio tipificador por excelencia que permite transmitir el conocimiento de origen social es el vocabulario y la sintaxis del lenguaje cotidiano.” (Schütz, 1974: 44)

c)      La distribución social del conocimiento. “La tesis general de las perspectivas recíprocas supera, sin duda, la dificultad de que mi conocimiento real sea meramente el conocimiento potencial de mis semejantes y viceversa. Pero el acervo de conocimiento real a mano difiere de un individuo a otro, y el pensamiento de sentido común toma en cuenta este hecho.” (Schütz, 1974: 44).

 

Acción, proyecto y motivo

La acción en el sentido común designa a la conducta humana basada en un proyecto preconcebido. El hombre se traza proyectos a futuro de acuerdo con su experiencia pasada, lo que le permite saber como actuará ante determinadas circunstancias. De ahí que Schütz afirme: “Todos los proyectos de mis actos futuros se basan en mi conocimiento a mano en el momento de la proyección.” (p.49). Asimismo, los proyectos tienen relación con los motivos. Para ellos distinguimos dos formas de motivos: “el motivo para”=objetivos de la acción; y “el motivo porque”=lo que impulsó a hacer lo que hizo o proyectó hacer. En el “motivo porqué” el actor ya no actúa, sino que es un observador de sí mismo.

 

El observador científico y los modelos científicos del mundo social.

Consideraremos aquí al observador que no participa de las pautas de interacción social. Este observador es el científico social quien construye modelos de las llamadas acciones racionales. Y aquí llegamos a la interrogante que propone el autor ¿Cómo es posible, entonces, captar científicamente el sentido subjetivo? A esta primera cuestión nos argumenta con lo dicho por Whitehead: “Whitehead nos ha enseñado que todas las ciencias deben construir objetos de pensamiento propios que reemplacen a los del pensamiento del sentido común.” (Schütz, 1974: 61). A lo que podemos agregar que los modelos científicos no se refieren a las conductas humanas singulares, sino más bien a “actores ficticios”, en donde el científico social es quien los construye y les atribuye las “preferencias” y “elecciones”. Esto es “en tal modelo simplificado del mundo social, los actos racionales…las elecciones racionales a partir de motivos racionales, son posibles porque han sido eliminadas todas las dificultades que traban en el mundo de la vida cotidiana. Así, el concepto de racionalidad, en el sentido estricto definido, no se refiere a acciones dentro de la experiencia del sentido común de la vida cotidiana en el mundo social; es la expresión de un tipo particular de construcciones de ciertos modelos específicos del mundo social, elaborados por el científico social con ciertos fines metodológicos”. (Schütz, 1974: 56-57). Ejemplos de ello son los tipos ideales de Max Weber o los modelos económicos de Hayek.

 

Ciudad de México, a 9 de septiembre de 2011.

 


[1] Alfred North Whitehead escribió junto a Bertrand Russell Principia Mathematica.

TEXTO EN DOCUMENTO: Una vuelta a Alfred Schütz, 1899_1959

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