Octavio Paz y Ernesto Laclau: política, erotismo y amor

marzo 25, 2011

 

Noé Hernández Cortez

noe.hernandezcortez@gmail.com

Leyendo una de las obras políticas más influyentes en el mundo académico del pensamiento marxista, Emancipation(s) de Ernesto Laclau, vislumbré una analogía entre la filosofía política del pensador argentino y el pensamiento político del poeta mexicano Octavio Paz. Esta analogía tiende sus vasos comunicantes a través de la metáfora la ausencia de la presencia. Así, me apresuré a escribir la siguiente nota.

Una forma de aproximarse a la noción de “significante vacío” que elabora Ernesto Laclau, principalmente en su obra Emancipation(s) (1996), es por medio de la metáfora la ausencia de la presencia. Mi siguiente aproximación no es casual, pues pocos lectores de la política han vislumbrado la conexión de la filosofía política de Ernesto Laclau con la sexualidad (Lacan, 1998) y el erotismo (Paz, 1993). El amor para el poeta Octavio Paz es la búsqueda de la unidad en el Otro. Para Lacan en la sexualidad se manifiesta  la carencia de lo real, la falta de lo real que se reconcilia con la unidad por un instante a través del objeto del deseo, objet petit. No es extraño que Octavio Paz en su ensayo La llama doble (1993) se refiriera al amor como el gran ausente a finales del siglo XX en las democracias, en donde predominan las sonrisas idiotas de la satisfacción del consumo. En el lenguaje político de Laclau (1996), en el psicoanálisis de Lacan (1998) y en la poesía de Octavio Paz (1993) el significante vacío es la ausencia de la presencia, -y agregaría- la búsqueda de la unidad pérdida. En ese sentido, hay una conexión íntima entre política, sexualidad y erotismo, para usar la metáfora luminosa de Paz: una conexión íntima entre la plaza y la alcoba. Escribe Laclau en Emancipation(s):

 En una situación de desorden radical, el “orden” está presente como aquello que está ausente; se convierte en un significante vacío en tanto significante de esa ausencia. En este sentido, varias fuerzas políticas pueden competir en esforzarse por presentar sus objetivos particulares como aquellos que se ocuparán de llenar la falta. Hegemonizar algo es, justamente cumplir esta función de llenado.

Cualquier término que, en cierto contexto político, devenga en significante de la falta cumplirá la misma función. La política es posible porque la imposibilidad constitutiva de la sociedad sólo puede representarse a través de la producción de significantes vacíos. (Glynos y Stavrakakis, 2008:257)

 El poeta Octavio Paz escribe en su ensayo La llama doble:

 En Occidente se repitió el fenómeno de la primera postguerra: triunfó y se extendió una nueva y más libre moral erótica. Este período presenta dos características que no aparecen en el anterior: una, la participación activa y pública de las mujeres y de los homosexuales; otra, la tonalidad política de las demandas de muchos de esos grupos. Fue y es una lucha por la igualdad de derechos y por el reconocimiento jurídico y social; en el caso de las mujeres, de una condición biológica y social; en el caso de los homosexuales, de una excepción. Ambas demandas, la igualdad y el reconocimiento de la diferencia, eran y son legítimas; sin embargo, ante ellas los comensales de El banquete platónico se habrían restregado los ojos: el sexo ¿materia de debate político? En el pasado había sido frecuente la fusión entre erotismo y religión: el tantrismo, el taoísmo, los gnósticos; en nuestra época la política absorbe al erotismo y lo transforma: ya no es una pasión sino un derecho. Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero desaparece la otra dimensión, la pasional y espiritual. Durante todos estos años se han publicado, según ya dije, muchos artículos, ensayos y libros sobre sexología y otras cuestiones afines, como la sociología y la política del sexo, todas ellas ajenas al tema de estas reflexiones. El gran ausente* de la revuelta erótica de este fin de siglo ha sido el amor […] (Paz, 1993:153).

 Así, existen conexiones íntimas entre la política, la sexualidad, el erotismo y el amor. Relación íntima entre la reflexión política en la plaza y la búsqueda de la unidad en la alcoba. La analogía entre el discurso de la política y el erotismo es la presencia del significante vacío, la presencia de la ausencia añorada.

 

Referencias bibliográficas

Laclau, Ernesto (1996), Emancipation(s), London: Verso.

Paz, Octavio (1993), La llama doble. Amor y erotismo, México: Seix Barral.

Lacan, Jacques (1998), The Seminar. Book xx. Encore, On Feminine Sexuality, The Limits of Love and Knowledge, 1972-1973, Nueva York: Norton.

Glynos, Jason y Yannis Stavrakakis (2008), “Encuentros del tipo real. Indagando los límites de la adopción de Lacan por parte de Laclau”, en Laclau. Aproximaciones críticas a su obra, Simon Critchley y Oliver Marchant (compiladores), Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, pp. 249-267.

  

Ciudad de México, a 25 de marzo de 2011.


* El énfasis es mío.

EN DOCUMENTO: Octavio Paz y Ernesto Laclau, política, erotismo y amor

 

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