Venezuela 26S: polarización y concordia política

septiembre 21, 2010

Venezuela 26S: polarización y concordia política

 Rómulo Betancourt

 

Noé Hernández Cortez

En 1998 escribía Alejandro Rossi las siguientes líneas Los problemas de Venezuela –es verdad- son graves. Una democracia que en un principio era de una honradez impecable, permitió con el paso de los años la corrupción. La inmensa riqueza petrolera y minera ciertamente transformó el país, aunque no eliminó la pobreza. Hay delincuencia creciente, hay crisis financiera, las clases medias han sido castigadas, se vive la dura prueba de mantener la democracia con políticas de austeridad económica, hay impaciencia y fatiga civil (Letras Libres, 2005). Estas líneas de Rossi resultan de gran actualidad para la presente situación venezolana. La atmósfera política venezolana es de una radical polarización, esta sensación está presente en las conversaciones cotidianas, en la prensa, en los discursos políticos del oficialismo y la oposición, en los medios de comunicación y en la mesa de la charla familiar.

            Las próximas elecciones parlamentarias del 26 de septiembre en Venezuela son  un llamado a la mesura y la concordia política. Sé que en la prensa venezolana esta actitud republicana de mesura y concordia no tiene actualmente fortuna, pues los absorbe el discurso de la eficacia política de la inmediatez y no la vocación de construcción democrática a largo plazo. Es entendible, pues el momento político de cansancio por la desmesura discursiva y toma de decisiones del Ejecutivo ha detonado en una gramática política extremosa. Sin embargo, hay una tradición política en Venezuela de entendimiento político que privilegia el difícil oficio partidario de la coalición política. El pacto de Punto Fijo de 1958 entre los partidos de Acción Democrática, Unión Republicana y el Partido Social Cristiano Copei es la referencia histórica de los mejores momentos de concordia política en Venezuela para establecer las bases de sus actualmente desgastadas instituciones democráticas.

            Desde una perspectiva histórica la mejor vocación democrática en Venezuela ha sido cuando predominan las coaliciones políticas y el entendimiento partidario, a pesar de las dificultades y errores que conllevan las decisiones y acuerdos de la vida partidaria. La Mesa de la Unidad Democrática pertenece a esa tradición de concordia política cuya figura política sobresaliente en el pasado fue Rómulo Betancourt. La Mesa de la Unidad Democrática para las próximas elecciones del 26 de septiembre ha podido reunir a diversos partidos a través del difícil arte de la negociación política, mediando los intereses personales y partidarios en una sola dirección: crear una Asamblea Nacional de pluralidad política que detenga las arbitrariedades del Ejecutivo. Hay que decirlo: la Mesa de la Unidad Democrática no tiene una figura política sobresaliente, no obstante tiene la vocación democrática de restablecer la salud de la vida partidaria en Venezuela, pues hay que recordar que los momentos de crisis de la plaza pública venezolana ha sido cuando el sistema de partidos se ha visto erosionado.

México, 21.09.10

En documento: Venezuela 26S. polarización y concordia política

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