Teoría del discurso y Ciencia Política

septiembre 19, 2010

Teoría del discurso y Ciencia Política

 

Noé Hernández Cortez

En el ensayo La Ciencia Política: el pulso del cambio mexicano Soledad Loaeza realiza una aguda crítica a los argumentos de Gabriel Negretto, escribe Loaeza: “[…] entre quienes creen que los estudios históricos y descriptivos deberían ser desplazados ‘por investigaciones fundadas en teorías comprensivas de alto rigor analítico y metodológico’ (Negretto, 2004: 183), como si la explicación histórica careciera de profundidad analítica” (Loaeza, 2005: 201-202). Desde un punto de vista filosófico, politólogos como Gabriel Negretto aspiran a una ciencia política fundamentada en premisas evaluadas como verdaderas o falsas, es decir, lo que Bertrand Russell identificó como premisas verificadas empíricamente. El problema en los análisis como el de Negretto no son  sus argumentos de carácter positivista, sino la crítica que ejercen sobre otras formas de hacer ciencia política.

            En este sentido, los vasos comunicantes entre teoría del discurso y ciencia política enriquecen campos de análisis como el de la política propiamente y el de la política pública. La teoría del discurso tiene diversas vertientes que van de las de carácter nominalista a las interpretativas. King, Keohane y Verba consideran el discurso como cuantificable a través de la lógica inferencial, por supuesto estos autores consideran el discurso como estructuras sintácticas evaluadas a través de encuestas. Desde un punto de vista filosófico King, Keohane y Verba consideran el discurso desde una perspectiva nominalista.

            La teoría del discurso de Laclau y Mouffe arraigada en la tradición europea, considera el discurso desde una perspectiva interpretativa. La construcción de la teoría del discurso de Laclau y Mouffe tiene su origen en una lectura original de la tradición marxista y de la cultura literaria y filosófica de occidente. Laclau y Mouffe trazan una lectura de la modernidad que va de Hölderlin a Marcel Proust, de Platón a Heidegger, de Saussure a Derrida, de Nietzsche a Foucault. Esta tradición europea del discurso está anclada en el ejercicio crítico del poder y la dominación.

            Esta breve nota me permite explicarme ahora, que los malos entendidos de carácter epistemológico en los departamentos de ciencia política, radica en que el esquema mental de ciertos profesores consiste en pensar el “mundo” como un conjunto de leyes causales. Quieren explicar sólo la política a través de leyes causales y patrones. Recuerdo que en una ocasión me pusieron a explicar el pensamiento político de Octavio Paz a través de variables dependientes e independientes, pues la interpretación y descripción no es ciencia, ciencia política.

México, 19.09.10

En documento: Teoría del discurso y ciencia política

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