Ramón Xirau y Ernesto Laclau: texto y Dios

agosto 3, 2010

Ramón Xirau y Ernesto Laclau: texto y Dios

 

Noé Hernández Cortez

 

Leo con emoción el discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua de Ramón Xirau, titulado De la Presencia (Vuelta, 1995). Xirau me recuerda algo que ya había leído en su obra hace ya muchos años, el verso de Jorge Guillén: “Soy; más, estoy, respiro”. Los textos de Xirau son vivencias de la “Presencia”, búsqueda de la experiencia de lo divino que se encuentra en la poesía y en la filosofía. El texto encuentra sentido a través de la Presencia de lo divino. Escribe Xirau: “Presencia de ánimo, presencia de vida y tal vez ‘Mayor nacimiento’ como decía Maragall. Así estar en presencia es respirar y también sobre todo aspirar en este mundo y más allá de este mundo, a una experiencia sagrada. La que hemos observado en Descartes, en Platón, en Maragall, en Machado, en Alfonso Reyes, en Sor Juana. Experiencia que encontraríamos principalmente en los grandes místicos, San Bernardo, el Maestro Eckhart, Ruysbroek, San Juan, Santa Teresa, Molinos. Todos en la presencia que es navegación hacia lo real eterno” (Xirau, Vuelta; 1995:30).

Cornelius Castoriadis en su ensayo La cultura en una sociedad democrática nos recuerda los límites de la significación: una vez desaparecido Dios del horizonte metafísico en Occidente, la significación se reduce al texto mismo. “…la creación democrática anula todo origen trascendente de la significación, en todo caso en el dominio público, pero de hecho también para el individuo “privado”, si es llevada a sus últimas consecuencias […] hace lo mismo en la vida privada, pues pretende darle a cada uno la posibilidad de crear el sentido de su vida. Esto presupone aceptar que no hay, como tesoro oculto que debe ser hallado ‘significación’ en el ser, en el mundo, en la historia, en nuestra vida: que creamos la ‘significación’ sobre el fondo de un sin fondo, que nosotros también le damos forma al caos con nuestro pensamiento, nuestra acción, nuestro trabajo, nuestras obras, y que por lo tanto esta significación no tiene ninguna ‘garantía’ exterior a ella. Esto quiere decir que estamos solos en el ser –solos, pero sin ser solipsistas. (Castoriadis, Vuelta; 1995:10).

Al igual que Castoriadis, el texto del mundo para Ernesto Laclau no tiene ninguna significación externa. El texto en sí mismo es productor de significación, de ahí su método articulatorio que produce significación en un “campo discursivo” el cual no tiene ninguna garantía metafísica. Me interesa subrayar aquí que precisamente para Laclau la ideología no tiene nada extraideológico, pues siendo coherente con su teoría del discurso y su lectura de la modernidad no existe significación fuera del discurso. Otro tema de mi interés sobre la obra de Laclau es su lectura sobre el Maestro Eckhart, que se encuentra en su ensayo Sobre los nombres de Dios.. Laclau no encuentra en Eckhart la Presencia –siguiendo a Xirau- de la divinidad, sino más bien los juegos retóricos para nombrar lo inefable. Si no hay significación externa al texto, la lectura de Laclau sobre Eckhart es desde la experiencia de estar “solos en el ser”.

Caracas, Venezuela; a 03 de agosto de 2010

En docmento: Ramón Xirau y Ernesto Laclau, texto y Dios

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