Archive for julio, 2010

Jesús Silva-Herzog Márquez: su desencuentro con Zizek

julio 30, 2010

Jesús Silva-Herzog Márquez: su desencuentro con Zizek

En una ocasión se le preguntó a Octavio Paz si era liberal, a lo que respondió que no porque el liberalismo no le permitía comprender otras esferas de la vida. La comprensión de la otredad tiene múltiples facetas y cuestiona las creencias propias. Silva Herzog Márquez tiene la mejor antología para ironizar a Zizek, que a la vez es la expresión de su desencuentro con el filósofo europeo. Creo que ironizar a Zizek de manera recurrente es pasar por alto que es lo que dice este filósofo desde la tradición neomarxista. Conocí a Zizek a través de la lectura de Ernesto Laclau y ahora me veo en la tarea de leerlo con gravedad y dejar por el momento entre parentésis la mirada irónica. Rafael Rojas ha emprendido esta tarea. Aquí transcribo una breve nota de Rojas sobre Zizek: Slavoj Zizek comienza su último libro editado en español, Sobre la violencia (Barcelona, Paidós, 2009), con una válida reflexión a propósito de la diferenciada espectacularidad que los medios globales otorgan a episodios violentos en el mundo. Recuerda Zizek el escaso impacto que tuvo la revelación que hizo la revista Time, en junio de 2006, de los cuatro millones de personas que hasta entonces habían muerto en la guerra civil del Congo. Esos muertos, a pesar de ser muchos más, eran menos mediáticos que los de las Torres Gemelas.

Caracas, Venezuela; a 30 de julio de 2010

El Monte Ávila, Walter Benjamín y Alejandro Rossi

julio 29, 2010

El Monte Ávila, Walter Benjamín y Alejandro Rossi

A Luz

Mi primer encuentro con Venezuela fue en una librería de viejo en la ciudad de Xalapa: cayó en mis manos una bella edición de Monte Ávila  sobre los escritos estéticos de Walter Benjamín. Sentí extrañeza y fascinación por el nombre de Monte Ávila, más aún que estuviera ligado con el nombre de Walter Benjamín ¿Qué hacía yo con un libro de un autor europeo editado en Caracas, Venezuela? De inmediato relacioné Monte Ávila con el título del ensayo memorable de Benjamín: París, capital del siglo XIX.

Ahora me encuentro leyendo frente al Monte Ávila un libro bellísimo del poeta y ensayista mexicano Ramón Xirau: De ideas y no ideas, editado por Joaquín Mortiz con una breve advertencia del propio Xirau. No está de más decir que este libro de Xirau lo adquirí divagando en una librería de viejo en la Ciudad de México. Su edición es de 1974, editado hace aproximadamente treinta y seis años. Al llegar a la página treinta y ocho me encuentro con el ensayo titulado Lenguaje privado: de Wittgenstein a Descartes. Feliz encuentro: me entero que este ensayo lo escribió Xirau inspirado en una amplia nota al bello libro del venezolano-mexicano Alejandro Rossi, Lenguaje y Significado, Siglo XXI, México, 1969.

Sí, mi otro encuentro con Venezuela fue a través de Rossi. El propietario en donde me hospedo ahora que estoy en Caracas, el Sr. Giovanni, es de ascendencia italiana. Un hombre de festiva conversación, que con ojos atónitos y manos inquietas me habla de la política “esquizofrénica” de Hugo Chávez. En Caracas uno encuentra ascendencia europea, principalmente portuguesa e italiana. La conversación con Giovanni siempre está accidentada por una pertinente digresión: me habla sobre su origen italiano y de inmediato me narra la historia política de la Italia de Mussolini, historia contada a la vez por su abuelo. Ahora entiendo porque Rossi iniciaba sus discursos autobiográficos con su origen italiano. Mi primer encuentro con Venezuela ha sido con el Monte Ávila, Walter Benjamín y Alejandro Rossi en ese orden azaroso.

Caracas, Venezuela; a 29 de julio de 2010

“Gloriosos esqueletos”: historia y mito

julio 26, 2010

“Gloriosos esqueletos”: historia y mito.

Escribo estas líneas desde Caracas, Venezuela. Leí con atención el artículo de Jesús Silva Herzog Márquez, Gloriosos Esqueletos. Su lectura crítica y secular deja ir lo más atractivo de los homenajes de los gobiernos en América Latina sobre el bicentenario: el discurso de la historia convertida en mito. David Brading ya había realizado está observación: en el caso de la historiografía mexicana el mito y la historia se confunden. Paz pensaba de manera similar a Brading. Así, Hugo Chávez ha convertido la historia en mito, he ahí lo interesante. Esto explica que el historiador Villalpando se aproxime a la historia con la misma sensibilidad que en los discursos políticos de los ejecutivos mexicano y venezolano: la historia y el mito confluyen.

Así, la lectura política del legado de Simón Bolívar es una lectura de moral política: Bolívar para Chávez significa socialismo y lucha contra el imperialismo norteamericano.

Historia y mito van a confluir en estas celebraciones del bicentenario, y tomar nota de esto es precisamente la riqueza de estos discursos para comprender sus propósitos de legitimidad política. Si bien la mirada irónica de Herzog es interesante, olvida que la historia es también mito y no sólo “gloriosos esqueletos”, esto último sin ironía.

Noé Hernández Cortez.

Caracas, Venezuela, a 26 de julio de 2010.

CURSO DE ENTORNO SOCIOPOLÍTICO Y ECONÓMICO DE MÉXICO

julio 16, 2010

Entorno Sociopolítico y Económico de México

Curso Primavera 2011

Profesor: Mtro. Noé Hernández Cortez

Profesor: Mtro. Noé Hernández Cortez.

Líneas de investigación: Economía Política Internacional, Análisis de Política Pública (Policy Analysis), Política Social en Venezuela, Globalización y Estrategias de Políticas Monetarias.

 E-mail:  noe.hernandezcortez@gmail.com

Temario de Entorno Sociopolítico y Económico de México

Cronograma de Entorno SocPol. Y Econ. de Mex.

Objetivos del Curso

El curso en línea de Entorno Sociopolítico y Económico de México tiene como objetivo general, introducir a los alumnos del Departamento de Licenciaturas Ejecutivas a los problemas políticos, sociales y económicos del México contemporáneo desde una perspectiva histórica. La importancia de contextualizar históricamente los problemas actuales de México, radica en tener un conocimiento amplio sobre los mismos para construir argumentos pertinentes sobre los posibles escenarios de diagnósticos y soluciones en política pública. Así, la formación académica del curso está orientada hacia la construcción de argumentos para tomadores de decisiones, comprometidos con la responsabilidad social que demanda nuestro entorno democrático regional, nacional y global.

Evaluación

La evaluación se concentra principalmente en la construcción del conocimiento entre el profesor y los alumnos, a partir de la retroalimentación constante durante el curso en línea. Así la evaluación tendrá en cuenta los siguientes ítems:

 

Actividades de Aprendizaje : 25%
Actividades Integradoras : 30%
Foros de Discusión : 20%
Exámenes en línea : 25%

 

 Unidades del Curso

 Unidad 1. Sistema económico y político actual de México

  • Delimitar los problemas que afectan el entorno político, social y económico inmediato.
  • Importancia de mantenerse informado respecto al entorno y la situación de México frente al libre comercio.
  • Análisis de México en el contexto de la globalización

 Unidad 2. Consolidación del Estado Mexicano

  • Libertad y soberanía nacionales
  • Desarrollo de dos temas a elegir: poder y discriminación racial o explotación de recursos nacionales.
  • Cambios en la constitución.
  • Reflexión con respecto a los principios que deben guiar el ejercicio del Poder Ejecutivo y la dictadura.
  • Definición personal de cambio social.
  • Ejercicio de la autoridad y partidos políticos.
  • Reflexión del cambio social en el país.

Unidad 3. Modelos económicos 1934-1970 

  • Importancia de un plan de desarrollo.
  • Nacionalización de los servicios.
  • Habilidades valoradas en la Sociedad de la Información.
  • Ventajas y desventajas de los modelos económicos en el Milagro Mexicano
  • Movimiento del 68: cambio social y diálogo.
  • Influencia del contexto internacional en la determinación de las políticas nacionales.

 Unidad 4. 1970-1982. El conflicto por la nación 

  • Deuda externa, inflación y devaluación.
  • Populismo e instituciones de beneficio social.
  • Apertura y participación política.
  • Programas de atención al campo y Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE).
  • Problemática de la Industria del petróleo.
  • Efectos de la nacionalización bancaria.
  • Poder presidencial y recursos nacionales.

 Unidad 5.  Modelo Neoliberal y Alternancia en el poder 

  • Prácticas liberales, Estado benefactor y Estado liberal.
  • Programa de Renovación Moral y Poderes de la Unión.
  • Obstáculos de la política neoliberal y repercusiones de la apertura comercial.
  • Narcotráfico.
  • Mercadotecnia política y las elecciones en el 2000.
  • Comparación de sexenios y evolución del Estado benefactor, la democracia, las demandas sociales, y las políticas económicas y sociales.

 Unidad 6. México en el contexto de la globalización  

  • Definición de globalización y sus efectos.
  • Globalización: ventajas, desventajas y profesionistas.
  • Efecto internacional de las crisis financieras.
  • Transformación del entorno económico próximo.
  • Habilidades y competencias en el entorno laboral actual.
  • Análisis de las reformas estructurales.
  • Globalización: efectos en diversos contextos.
  • Decisiones presidenciales: efectos, papel de profesionales e instituciones públicas.

 Bibliografía básica

Delgado de Cantú, Gloria M. (2009). México. Estructuras política, económica y social, Tercera Edición, México: Pearson Educación.

Delgado de Cantú, Gloria M. (2008). Historia de México, legado histórico y pasado reciente, Segunda Edición, México: Pearson Educación.

Escalante Gonzalbo, Pablo [et al.] (2009). Nueva Historia Mínima de México, Sexta reimpresión, México: El Colegio de México.

 Mis blogs

http://noehernandezcortez.blogspot.com/

http://venezuelabynoehernandez.blogspot.com/

https://noehernandezcortez.wordpress.com/

 Sitio del Curso de Entorno Sociopolítico y Económico de México

 http://noehernandezcortez.blogspot.com/2010/11/curso-de-entorno-sociopolitico-y.html

 Direcciones electrónicas 

http://www.cidac.org

http://www.eluniversal.com

http://eleconomista.com.mx

http://www.jornada.unam.mx

http://www.reforma.com

http://www.letraslibres.com

http://www.oecd.org

http://www.inegi.org.mx

http://www.hrw.org

Mis artículos 

Hernández Cortez, Noé (2010), El regreso del pluralismo a la Asamblea Nacional de Venezuela, Revista Nexos en línea.

Hernández Cortez, Noé (2010), Irlanda, las variables macroeconómicas y la caja de pandora, Revista Nexos en línea.

Conferencia de Gilles Bataillon: Tipología de las izquierdas latino-americanas en el Siglo XXI

julio 14, 2010

Conferencia de Gilles Bataillon: Tipología de las izquierdas latino-americanas en el Siglo XXI

1/6

2/6

3/6

4/6

5/6

6/6

 

Ernesto Laclau y la constitución de la utopía

julio 14, 2010

FILOSOFÍA, DISCURSO Y UTOPÍA: Acercamientos a la utopía desde el análisis del discurso

 

Ernesto Laclau y la constitución de la Utopía

 

Ponencia a presentar en el

Congreso Internacional Utopía:

Espacios Alternativos y Expresiones Culturales en América Latina

 

Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey

 

Jueves 26 de agosto, 2010

Noé Hernández Cortez

Ernesto Laclau y la constitución de la utopía

 

Noé Hernández Cortez*

 

Resumen

 

El presente ensayo busca explorar la constitución de la utopía en el imaginario político de la teoría del discurso de Ernesto Laclau. El romanticismo político de Marx consideraba a la utopía como el alcance de la plenitud social en la comunidad política, proyecto político que radicaba en la emancipación de la clase proletaria, dando paso a una sociedad reconciliada. La idea universalista de una clase reconciliada en la sociedad utópica de Marx, se viene abajo con la nueva lectura de la modernidad: los significados culturales totales estallan en la nueva lectura de un mundo fragmentado, dando paso el universalismo al particularismo. La teoría del discurso de Laclau es una ontología social producto de la analogía entre discurso y la lectura del mundo social fragmentado de la modernidad. Modernidad fragmentada que persiste en la búsqueda de la totalidad social a través de la comunidad política.

 

 

 


* Maestro en Sociología Política por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Actualmente cursa el doctorado en Investigación en Ciencias Sociales en la especialidad de Ciencia Política, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede México. Correo electrónico: <noe.hernandez@flacso.edu.mx; noe.hernandezcortez@gmail.com>

La LX Legislatura de Veracruz (2004-2007), una excepción de pluralismo político. Tesis para obtener el grado de Maestro en Sociología Política

julio 13, 2010

 La LX Legislatura de Veracruz (2004-2007), una excepción de pluralismo político.

Tesis para obtener el grado de Maestro en Sociología Política.

 

P       R      E      S      E      N      T      A    :

 

NOÉ HERNÁNDEZ CORTEZ

 

DIRECTOR DE TESIS: DR. RICARDO ESPINOZA TOLEDO

 

SINODAL: DRA. DIANA GUILLÉN RODRÍGUEZ

SINODAL: DR. LORENZO ARRIETA CENICEROS

 

   México, D.F.                                                                                            Agosto, 2008.

 

PRESENTACIÓN

ÍNDICE GENERAL

CAPÍTULO I La división de poderes de la norma a la práctica.

CAPITULO II Régimen político veracruzano

CAPITULO III La LX Legislatura de Veracruz

CAPÍTULO IV La vinculación entre el Congreso y la Rocver

Conclusiones Generales

Anexos

Bibliografía

Aura de Carlos Fuentes

julio 6, 2010

Aura de Carlos Fuentes

 

“…esa superticiosa y vana costumbre de buscar sentido en los libros equiparable

a la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano”.

Jorge Luis Borges.

 

Noé Hernández Cortez

 

Me parece que la pregunta ¿Qué es “Aura”? es central para analizar el motivo sobre el cual gira la trama del relato. Esta primera pregunta nos lleva a pensar y sentir a Aura como el personaje problemático que es: silenciosa, sensual, impredecible, hermosa, frágil, piel de luna, melancólica, esto es Aura desde la mirada de Felipe Montero. Así, a la pregunta ¿Qué es “Aura”? podemos decir que “Aura” es el objeto de deseo del joven historiador Felipe Montero:

 

Te moverás unos pasos para que la luz de las veladoras no te ciegue. La muchacha mantiene los ojos cerrados, las manos cruzadas sobre un muslo: no te mira. Abre los ojos poco a poco, como si temiera los fulgores de la recámara. Al fin, podrás ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y te repites que no es cierto, que son unos hermosos ojos verdes idénticos a todos los hermosos ojos verdes que has conocido o podrás conocer. Sin embargo, no te engañas: esos ojos fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sola tu puedes adivinar y desear.[1]

 

En este fragmento sentimos a “Aura” como parte de nosotros por el uso de la segunda persona en la inflexión verbal del modo indicativo, esto es, somos lector-personaje a través de Felipe Montero. Sin embargo, también se puede aceptar una segunda lectura y pensar que “Aura” cobra vida sólo frente a Felipe Montero, jugando aquí nosotros el simple papel de lectores.

 

Para el joven historiador “Aura” es una frágil mujer que vive prisionera por la vieja Consuelo. Aquí se concibe a “Aura” como reflejo de la decadente Consuelo, pero ello es posible no porque lo desee “Aura”, sino porque la quebrantable y lejana “Aura” es víctima de esa mujer que vive en penumbras, tal parece que esta percepción de Felipe Montero hace alusión a su sensato sentido común:

 

Solo, te sirves el café que también ha estado allí desde el principio del almuerzo, el café frío que bebes a sorbos mientras frunces el ceño y te preguntas si la señora no poseerá una fuerza secreta sobre la muchacha, si la muchacha, tu hermosa Aura vestida de verde, no estará encerrada contra su voluntad en esta casa vieja, sombría. Le sería, sin embargo, tan fácil escapar mientras la anciana dormita en su cuarto oscuro. Y no pasas por alto el camino que se abre en tu imaginación: quizás Aura espera que tú la salves de las cadenas que, por alguna razón oculta, le ha impuesto esta vieja caprichosa y desequilibrada. Recuerdas a Aura minutos antes, inanimada, embrutecida por el terror: incapaz de hablar enfrente de la tirana, moviendo los labios en silencio, como si en silencio te implorara su libertad, prisionera al grado de imitar todos los movimientos de la señora Consuelo, como si solo lo que hiciera la vieja le fuese permitido a la jove. [2]

                                                                                 

Ahora abordemos la pregunta ¿Quién es Aura? Me parece que es prudente iniciar por bordear esta pregunta siendo atentos a que el nombre Aura ya no esta entre comillas como sucede en la primera pregunta: ¿Cuál es la razón de esta situación de sentido? Una respuesta tentativa, y en ello me adelanto al argumento de este texto, es que la pregunta ¿Qué es “Aura”? responde al objeto de deseo del joven historiador Felipe Montero y la pregunta ¿Quién es Aura? responde al fantasma de Consuelo que reencarna en Aura y no en la “Aura” que percibe el joven historiador, además he insistido en escribir “el joven historiador” para no confundirlo con el fantasma que posee su cuerpo joven y viril: el general Llorente.

 

¿Quién es Aura? se nos presenta por primera ocasión en los sueños de Felipe Montero. Es un fantasma que se deja sentir primero a través de los sueños y más tarde hace presencia física por medio de la sensualidad de Aura-Consuelo ante Montero-Llorente:

 

Realizas un esfuerzo para seguir revisando los papeles. Cansado, te desvistes lentamente, caes en el lecho, te duermes pronto y por primera vez en muchos años sueñas, sueñas una sola cosa, sueñas esa mano descarnada que avanza hacia ti con la campana en la mano, gritando que te alejes, que se alejen todos, y cuando el rostro de ojos vaciados se acerca al tuyo, despiertas con un grito mudo, sudando, y sientes esas manos que acarician tu rostro y tu pelo, esos labios que murmuran con la voz mas baja, te consuelan, te piden calma y cariño. Alargas tus propias manos para encontrar el otro cuerpo, desnudo, que entonces agitara levemente el llavín que tú reconoces, y con el a la mujer que se recuesta encima de ti, te besa, te recorre el cuerpo entero con besos. No puedes verla en la oscuridad de la noche sin estrellas, pero hueles en su pelo el perfume de las plantas del patio, sientes en sus brazos la piel más suave y ansiosa, tocas en sus senos la flor entrelazada de las venas sensibles, vuelves a besarla y no le pides palabras… “Eres mi esposo”. Tu asientes…[3]

 

Así, Aura-Consuelo es sustancia de los sueños de Montero-Llorente – Montero quien deja de ser “el joven historiador” en que tanto he insistido–  provocando en él una perturbación llena de sensualidad y reconociendo en Aura-Consuelo a su eterno amor.

 

El éxtasis en donde se reencuentran amorosamente Consuelo y el general Llorente por medio de la “memoria de la juventud, la memoria encarnada”, lo leemos al final del relato:

 

Acercarás tus labios a la cabeza reclinada junto a la tuya, acariciaras otra vez el pelo largo de Aura: tomarás violentamente a la mujer endeble por los hombros, sin escuchar su queja aguda; le arrancarás la bata de tafeta, la abrazarás, la sentirás, desnuda, pequeña y perdida en tu abrazo, sin fuerzas, no harás caso de su resistencia gemida, de su llanto impotente, besarás la piel del rostro sin pensar, sin distinguir: tocarás esos senos flácidos cuando la luz penetre suavemente y te obligue a apartar la cara, buscar la rendija del muro por donde comienza a entrar la luz de luna, ese resquicio abierto por los ratones, ese ojo de la pared que deja filtrar la luz plateada que cae sobre el pelo blanco de Aura, sobre el rostro desgajado, compuesto de capas de cebolla, pálido, seco y arrugado como una ciruela cocida: apartarás tus labios sin carne que has estado besando, de las encías sin dientes que se abren ante ti: veras bajo la luz de la luna el cuerpo desnudo de la vieja, de la señora Consuelo, flojo, rasgado, pequeño y antiguo, temblando ligeramente porque tu lo tocas, tu lo amas, tu has regresado también…[4]

 

Esta frase última “tú has regresado también…” es de una fuerza conmovedora que nos permite intuir de inmediato la presencia de el general Llorente a través del cuerpo jovial de Montero.

 

En suma, podemos divagar que las preguntas ¿Qué es “Aura”? y ¿Quién es Aura? nos permiten hacer dos lecturas en dos registros: “Aura” como el objeto de deseo del joven historiador  Felipe Montero y Aura como Aura-Consuelo que se reencuentra con Montero-Llorente. Dualidad de dos parejas que se reconcilian en la unidad del acto amoroso.

 

México, 06.06.10

 


[1] Fuentes, Carlos. Aura. México, Era, 2001. p. 12

[2] Ibid. p. 26

[3] Ibid. pp. 27-28

[4] Ibid. p.49

Aquí mi texto: AURA de Carlos Fuentes

Karl Popper y la responsabilidad intelectual

julio 2, 2010

Karl Popper y la responsabilidad intelectual

 

 

La libertad es alas

es el viento entre hojas, detenido

por una simple flor; y el sueño

en el que somos nuestro sueño

es morder la naranja prohibida,

abrir la vieja puerta condenada

y desatar al prisionero:

esa piedra ya es pan,

esos papeles blancos son gaviotas,

son pájaros las hojas,

y pájaros tus dedos: todo vuela.

Octavio Paz, El siglo XX: la experiencia de la libertad

 

 

Noé Hernández Cortez

Introducción

Karl Popper es una figura central en la filosofía de la ciencia del siglo XX. Su quehacer científico se concentró en los grandes temas de la ciencia moderna como fueron la teoría de la relatividad de Albert Einstein y la teoría cuántica de Max Planck, pasando por la mecánica ondulatoria de Heisenberg. Además de investigar en estas áreas de conocimiento Karl Popper aportó estudios relevantes en las ciencias sociales como son su crítica a lo que él llamó “la miseria del historicismo”, una especie de ajuste de cuentas en el terreno de la filosofía con Platón, Hegel y Marx. La primera crítica a las utopías de los paraísos terrenales la encontramos en su obra La sociedad abierta y sus enemigos. Los enemigos de la sociedad abierta son los filósofos que soñaron en las grandes utopías, a la manera de los teólogos.

 

Popper lanzó el dardo de su crítica en las venas mismas del pensamiento de occidente: la filosofía. Encontró que quien emite y crea ideas tiene una gran responsabilidad social lo que se traduce en una responsabilidad intelectual. Esta situación se presenta especialmente en el campo de la filosofía política. Es precisamente el tema de la responsabilidad intelectual lo que nos ocupa en el presente ensayo, para ello presentamos en sus trazos generales lo que consideramos la piedra de toque del pensamiento político de Karl Popper: su quehacer científico. Por esta razón, iniciamos señalando como concibió a la verdad  científica Popper, una verdad –en sentido estricto verdades– que siempre es provisional, nunca definitiva. Una vez formulada la epistemología popperiana pasamos a expresar el sentido de la responsabilidad intelectual reflexionando sobre la incidencia que tienen  las ideas políticas en el ámbito de lo político y social. Sobre este punto de la responsabilidad intelectual consideramos a Popper como parte de la parentela de historiadores de las ideas como son Isaiah Berlin y Mark Lilla[1].

 

Para concretizar la idea de la responsabilidad intelectual nos detenemos a analizar algunas ideas centrales de lo que él llamó la “miseria del historicismo”. Por otra parte abordamos su concepción sobre la sociedad abierta y sus enemigos, como son las tribus ideológicas y los sectarismos doctrinarios. Finalmente, concluimos con unas breves reflexiones para valorar el pensamiento de Karl Popper en su dimensión de la responsabilidad intelectual.

 

La verdad provisional

La figura de Karl Popper esta ligada al famoso círculo filosófico de Viena. Pero dicha ligazón es de orden intelectual, pues, el centro de la crítica de Popper es el positivismo lógico de dicho círculo.. Karl Popper nunca fue invitado a las discusiones que establecían Moritz Schlick, Kurt Gödel, Philipp Frank, Alfred Tarski y Hans Hahn.

El positivismo lógico se esforzó por sustentar cada proposición en la realidad, consideraban que las proposiciones para ser verdaderas debían ser un reflejo de la realidad. Influidos por la física le apostaron a la idea de que la inducción es la vía para sostener una teoría. Contra estas ideas escribió Popper. A contracorriente del positivismo lógico, Popper argumentaba que la verdad siempre es provisional, nunca es definitiva, pues, la historia de la ciencia nos ha enseñado que una verdad siempre es sustituida por otra, una teoría siempre es reemplazada por otra, y esta es la naturaleza de la “verdad” popperiana.

 

Siguiendo a Alfred Tarski, Popper consideraba a la verdad como un pie puesto en la realidad de los hechos. Este pie hace posible la relación entre la mente que concibe  la teoría y la realidad objetiva. La teoría para Popper siempre esta sometida a la experimentación, a las constantes pruebas a que la someten los científicos. Cuando la teoría responde a la prueba de la experimentación llega a alcanzar un status de credibilidad. Es importante subrayar que para nuestro filósofo de la ciencia una teoría jamás quedará comprobada y establecida definitivamente, nunca será una certeza irrefutable. Las verdades irrefutables solo tienen que ver en el ámbito de la teología, pero no en el de la ciencia.

 

En ese sentido, Popper disentía del núcleo del Círculo de Viena quienes consideraban a la verdad con un rango de “verdad científica” cuando correspondía a la realidad objetiva. Popper le dice “no” a esta idea de concebir a la verdad. La verdad es provisional y a la vez es producto de la mente humana, esto es, no es un fiel reflejo de la realidad, sino más bien la verdad es hija de la imaginación crítica. Sobre este punto argumentaba que los positivistas lógicos dejaron fuera a la metafísica. Para los del Círculo de Viena la metafísica correspondía a lo fantástico, siendo la literatura su ámbito natural.[2] Al contrario de los empiristas lógicos, como también se les conoce a los del Círculo de Viena, Karl Popper pensaba que en ocasiones la metafísica daba lugar a formulaciones que precedían a la teoría, dándose el caso en que ciertas intuiciones metafísicas desembocaran en una teoría consistente. Esto nos hace recordar lo dicho por el físico Stephen Hawking, quien en su libro la Historia del tiempo señala que la teoría del Big-Bang corresponde más al terreno de la metafísica que al campo de la física experimental. Y Popper aceptaría con gusto lo dicho por Hawking.[3]

 

Si en la ciencia la verdad es provisional, en el campo de las ciencias sociales sucede lo mismo. El científico social busca ciertas regularidades pero siempre bajo determinadas condiciones. Es aquí en donde la economía y la psicología han dado pasos significativos para construir teorías consistentes. No obstante, lo que no puede hacer la ciencia social es predecir el futuro por medio de un conjunto de leyes como lo pensó el marxismo. Es aquí en donde Popper centra su atención  sobre la responsabilidad intelectual de quien escribe y sustenta ideas como veremos más adelante.

 

La responsabilidad intelectual

Isaiah Berlin en su obra Pensadores Rusos mostró como las ideas cobran vida en la realidad social e histórica. Siguiendo el pensamiento religioso-político del gran escritor ruso León Tolstoi logra articular la influencia que tienen las ideas en la realidad, y en esto Tolstoi fue un maestro. Tolstoi influyó en su generación y en las generaciones venideras sobre el carácter excepcional de “lo ruso” que esta llamado al misticismo, en cambio Occidente esta hundido en el materialismo. Así, Tolstoi construye toda una teoría de la historia que atraviesa su obra literaria. He ahí la responsabilidad intelectual del pensador ruso, responsabilidad que se traduce en la influencia que generan sus ideas en un contexto histórico determinado.

 

Karl Popper desde el campo de la ciencia empieza a criticar la irresponsabilidad intelectual de determinados filósofos. Esto lo vemos en dos obras fundamentales, a saber: La sociedad abierta y sus enemigos y La miseria del historicismo. Por el momento concentrémonos cómo Popper articula su idea sobre la crítica a la irresponsabilidad intelectual. Como hemos mencionado líneas arriba Popper pertenece a la parentela de pensadores de la talla de Isaiah Berlin y Mark Lilla.[4]

 

Y es en la responsabilidad intelectual que señala Karl Popper en donde observamos la gran actualidad del filósofo de la teoría de la “falsación”. En el momento en que escribe el intelectual tiene una gran responsabilidad, pues, sus ideas son del dominio público. Platón desatendió esta observación y en su capítulo VIII de la obra La República construye su utopía de la sociedad perfecta. Primero expulsa a los poetas de la Ciudad, pues, su riesgo radica en que los poetas son peligrosos por ejercer la imaginación y producir mitos, todo ello ajeno al logos. Platón desea cristalizar su ciudad ideal en la realidad. Así, Popper denuncia a Platón de sostener ideas utópicas inalcanzables en realidad. Apostar por ciudades ideales es apostarle a las grandes tiranías. Es el regreso a la tribu.

 

Mark Lilla ha observado con agudeza la tiranía de los intelectuales, al respecto el pensador social de la Universidad de Chicago le ha llamado a esta clase de intelectuales filotiránicos: el intelectual convertido en constructor de sueños sociales que aplastan la libertad y al individuo. Karl Popper suscribiría con simpatía el concepto de “filotiránico” de Mark Lilla. En el pensamiento de Occidente son pocos los estudiosos que han acertado a estudiar con imaginación crítica las ideas de esa figura social que denominamos “intelectual” y que han tenido mucha influencia en la política del siglo XX. Creemos que Popper vislumbró con claridad el papel que ha jugado el intelectual en las sociedades de Occidente. Recordemos que Popper escribe en el momento de los grandes totalitarismos. Asimismo, reconozcamos que aún no se la ha llamado totalitarismos al experimento político que encarnó el mal en el mundo como lo es el nazismo. Hanna Arendt aún no escribía su libro Los orígenes del totalitarismo en donde argumenta que el mal está en el hombre y una forma fehaciente de ello es precisamente el totalitarismo. Sin los vuelos metafísicos de Arendt, Popper con una prosa más cercana a la ironía plasmada en los ensayos de Bertrand Russell, empieza a delinear la figura del “filotiránico” como le ha llamado Mark Lilla a la irresponsabilidad intelectual de determinados escritores y filósofos influyentes en su siglo.

 

No es casual que la teoría democrática de Popper realicé una distinción entre los gobiernos democráticos y no democráticos. Los gobiernos democráticos se rigen por instituciones plurales y que representan a la mayoría. La democracia para Popper es un asunto diríamos que hasta de carácter técnico, pues para nuestro autor son las instituciones democráticas las que son el fundamento para llevar a cabo un gobierno eficaz. En este aspecto técnico se parece a Schumpeter quien consideraba que la democracia debe ir acompañada de instituciones fuertes y eficaces, en donde las soluciones son de naturaleza técnica.  Por el contrario, los gobiernos no democráticos son tiránicos y asumen tener la “verdad absoluta” para decidir por la “tribu”. En los gobiernos no democráticos se borra a la persona concreta y a la vez se le quita la libertad de decidir.

 

De acuerdo con Popper, la teoría política clásica se preguntaba ¿quién debe gobernar? La pregunta llevaba a una respuesta centrada en la naturaleza de la persona o grupo de quien debería gobernar. Platón contestaría que el Rey-Filósofo. Platón mismo  salió expulsado de Siracusa por el propio tirano Dionisio. Su idea de instruir al tirano había fracasado. Marx contestó a la pregunta de ¿quién debe gobernar? De la siguiente forma: el proletariado es la clase que debe tomar el poder, y ya conocemos la historia del desencanto de esta  profecía de Marx. Popper cambia la pregunta y plantea otra distinta a la de la teoría política clásica en un memorable ensayo de 19988 que se publicó en español bajo el título de Un repaso de mi teoría de la democracia[5], en donde nos expone su argumento el cual transcribimos a continuación:

 

En The Open Society and its Enemies, sugería reconocer un problema totalmente nuevo como el problema fundamental de una teoría política racional. El nuevo problema ya no se formularía preguntando “¿quién debe gobernar?”, sino mediante una pregunta bien diferente: “¿cómo debe estar constituido el Estado para que sea posible deshacerse de los malos gobernantes sin violencia y sin derramamiento de sangre?”.

En contraste con el anterior, éste es un problema práctico –más aún: casi técnico. Y las llamadas democracias modernas son todas excelentes ejemplos de soluciones prácticas al nuevo problema, aún cuando no hayan  sido diseñadas con la conciencia de había que tomarlo en cuenta: en efecto, todas ellas adoptan lo que podríamos ver como su solución más sencilla. Y esa solución es la siguiente: un gobierno puede ser destituido por el voto de una mayoría que lo reprueba. (Popper, 1988, p. 12)

 

El esfuerzo de Popper consistía en desenmascarar a los intelectuales, que bajo argumentos falaces afirmaban tesis totalitarias y es en este punto donde su crítica se dirigió a Platón. Si no se asume la responsabilidad al escribir y al hacer públicas las ideas al intelectual se le facilitará el construir mundos políticos utópicos, que desembocan en gobiernos no democráticos. De ahí que la crítica popperiana apoyándose en la verdad científica que siempre es provisional, refuta a los intelectuales que asumen certezas políticas que terminan en gobiernos autoritarios que erosionan las libertades de los individuos. Un ejemplo claro de esta manera de actuar es la dictadura de Cuba, en donde el caudillo en turno es el portavoz del pueblo, a la manera de los profetas del antiguo Israel. Por tal motivo, Popper en su obra La Sociedad Abierta y sus enemigos crítica el programa político de Platón en los siguientes términos:

 

El análisis de la sociología platónica torna fácil la exposición de su programa político. Sus exigencias fundamentales pueden expresarse con cualquiera de estas dos fórmulas: en primer término, la correspondencia a su teoría idealista del cambio y el reposo, y en segundo término, la de su naturalismo. He aquí la fórmula idealista: ¡detened todo cambio político! El cambio es vil, el reposo divino. Todo cambio puede ser detenido si el estado constituye una copia exacta de su original, es decir, la Forma o Idea de la ciudad. Si se nos pregunta cómo puede ser esto factible, responderemos con la fórmula naturalista: ¡De nuevo a la naturaleza! De nuevo al estado original de nuestros antecesores, el estado primitivo fundado de acuerdo con la naturaleza humana y, por consiguiente, de carácter estable. De nuevo a la patriarquía tribal de la época anterior a la Caída, al gobierno de clase natural, a cargo de unos pocos sabios, sobre la masa ignorante… Creo que no sería incorrecto calificar este programa de totalitario. Y se halla fundado, ciertamente, en una sociología historicista. (Popper, 1967, p. 132).

 

Así, Popper desmenuza el pensamiento político de Platón y lo hace responsable de sostener tesis políticas de carácter totalitario. Es momento de indicar que existe un puente cultural con la tradición liberal en Latinoamérica sobre la idea de la responsabilidad intelectual. Una manera lúcida de formular lo que Popper llamaría “la miseria del historicismo” a las utopías de los intelectuales, para Mark Lilla es la naturaleza del “filotiránico”. Enrique Krauze le dedicó un ensayo a la obra The Reckless Mind /Intellectualls in Politics de Mark Lilla entablando ese puente intelectual con la tradición liberal en México. Así, como Enrique Krauze publica a Mark Lilla en le revista Letras Libres; así también Octavio Paz publicó en la revista Vuelta a Karl Popper. Me parecen interesantes las reflexiones de Krauze con respecto a la obra de Lilla en donde me permito extraer una lúcida nota que nos recuerda a la crítica popperiana. Escribe Krauze:

 

The Reckless Mind incluye otros retratos intelectuales, como el del aristocrático y deslumbrante Alexander Kojève, admirador de Stalin y autor de una famosa revisión de Hegel, que termina sus días imbuido de la idea del “fin de la historia y la filosofía” y dictando, acorde a ella, los rumbos neutralistas de la diplomacia francesa. Para Lilla, su sistema era inhumano, el fin de la historia era el fin de la humanidad, el advenimiento del “último hombre” nietzschano. Quizá porque el estalinismo de Sartre es muy conocido, Lilla prefiere retratar a Michel Foucault. Hechizado por la crítica nietzscheana al “humanismo ilustrado”, Foucault llegó a apoyar todas las corrientes autoritarias de su época, desde le maoísmo hasta la revolución del Ayatola Jomeini en Irán. Alma perturbada y atraída por las “experiencias límite”, la violencia, el sadomasoquismo y el suicidio, Foucault buscó en el mundo la versión amplificada de sus obsesiones “proyectó su vida hacia la esfera de la política sin tener el menor interés en ella ni admitir la más mínima responsabilidad”. (Krauze, 2004, p. 24).

 

Este lúcido pasaje nos permite trazar a grandes rasgos una rica tradición en donde el denominador común es la responsabilidad del intelectual a la hora de escribir y reflexionar sobre la política. Aquí hemos tocado solo una reducida parentela conformada por nuestro autor tema de nuestro interés Karl Popper pasando por Isaiah Berlín y Mark Lilla, para desembocar en la tradición liberal en México con Enrique Krauze. En el ámbito latinoamericano tenemos a Mario Vargas Llosa como un divulgador de la obra de Popper. ¿Qué tienen en común estos autores tan diversos en apariencia? Me parece que dos rasgos que los distinguen, en primer lugar el asumir el ejercicio de la responsabilidad intelectual desde el ámbito liberal y por otra parte la naturaleza de su obra ensayística. Sobre esto último sigo a Celso Lafer quien ha observado que los grandes liberales siempre han recurrido al ensayo para exponer sus ideas. Y Popper es en ese sentido un liberal.

 

Historicismo y profecía

En la obra “La miseria del historicismo” es  donde podemos observar la crítica de Popper a las ideas de Platón, Hegel y Marx sobre la pretensión de ver en la historia un “libreto” que se puede leer y por lo tanto predecir el rumbo de la historia de la Humanidad. Platón la identificó en su celebre idea de la República gobernada por el Rey-Filósofo; Hegel en su concepción dialéctica de la Idea Absoluta encarnada en la historia, la Idea Absoluta era una especie de Dios sacralizado hecho historia. Finalmente, Marx quien con las leyes del materialismo histórico “develaba” los hilos laberínticos de la historia. Según Marx el derrotero de la humanidad se puede predecir si y solo si se descubren las leyes de la historia, esto significaba descubrir la lucha de clases dentro del modo de producción capitalista “condiciones objetivas” que lograrían realizar el cambio en la historia. Platón, Hegel y Marx en ese sentido eran historicistas porque habían descubierto el libreto de la historia de la humanidad y por lo tanto podían predecir el futuro, en realidad solo eran creadores de profecías. Según Popper la gravedad del asunto consistía en que esas profecías según sus autores se deberían cumplir al pie de la letra, no tomando en cuenta la libertad del individuo. A esta manera de concebir a la historia de la humanidad, cuyo rasgo distintivo es predecir el rumbo de la historia, Karl Popper le llamó “la miseria del historicismo”.

 

Como hemos señalado líneas arriba Popper parte del hecho de que la verdad es siempre provisional y constantemente sometida a la imaginación crítica. En su libro La lógica de la investigación científica Popper señala la actitud crítica que siempre debemos mantener:

 

He escrito en cursiva las palabras <<discusión racional>> y <<críticamente>> con objeto de subrayar que hago equivalentes la actitud racional y la actitud crítica. Aludo a que siempre que proponemos una solución a un problema deberíamos esforzarnos todo lo que pudiésemos por echar abajo nuestra solución, en lugar de defenderla; desgraciadamente, este precepto se lleva a la práctica por pocos de entre nosotros; pero, por fortuna, otros aducen las críticas en lugar nuestro si dejamos de hacerlo por nosotros mismos. Mas la crítica será fecunda únicamente si enunciamos nuestro problema todo lo claramente que podamos y presentamos nuestra solución en una forma suficientemente definida; es decir, que pueda discutirse críticamente. (Popper, 1962, p. 17)

 

Para Popper entonces es la discusión racional lo que hace viable el diálogo en las distintas áreas de conocimiento. La discusión racional va acompañada inherentemente a la crítica. Y es precisamente la discusión racional y crítica a la que somete Popper el “holismo” de los historicistas. Queremos insistir que no se entiende a Popper si no se le sitúa como un pensador que partió del conocimiento de la lógica de la investigación científica para conformar su aparato crítico aplicado a la esfera de las ciencias sociales.

 

Si concebimos a la historia como una determinación de la razón que lleva un rumbo trazado, un libreto ya escrito y científicamente comprobable, entonces estaríamos asumiendo una actitud historicista. Historiadores y pensadores como Platón, Comte, Hegel, Vico, Marx y Toynbee eran historicistas porque creían que comprendiendo a la historia podían predecir el rumbo de la misma. A nuestro parecer estos autores son constructores de llamativas y fascinantes profecías.

 

Las implicaciones del historicismo al concebir a la historia como un orden preestablecido, implicaban que a los individuos no se les concebía la libertad de decidir. Por tal razón, podemos suponer que los historicistas le tenían miedo a la libertad. La libertad como dice Isaiah Berlin “tiene que ver con la inexistencia de obstáculos para la acción.” (Berlin, 2004, p. 3006). Esta definición filosófica de Isaiah Berlin se traduce poéticamente a lo que  Octavio Paz escribe “la libertad es alas / es el viento entre hojas, detenido / por una simple flor…” (Paz, 1990, p. 8). Popper dirá que si la historia se hace por leyes preestablecidas entonces la libertad no tiene nada que ver con la historia, lo cual es falso. La historia, dice Popper, es el dominio de lo azaroso y caótico, no tiene un rumbo definido y por tal razón no se puede predecir su desenvolvimiento anterior. Ahora bien con ello no quiere decir Popper que bajo ciertas circunstancias se puedan predecir determinados fenómenos. Por ejemplo, la economía ha logrado hacer determinados modelos que bajo determinadas condiciones se puede establecer un conjunto de regularidades que se podrán dar si y solo si se cumplan determinadas circunstancias o condiciones. En el fondo lo que crítica Popper es el holismo que con pretensiones científicas intenta predecir el futuro. Popper también ilustra lo anterior argumentando que si bien es cierto que el conocimiento científico ha tenido determinados progresos, no se pueden predecir los descubrimientos por venir, esto en sí mismo es un absurdo. En palabras de Karl Popper:

 

  1. El curso de la historia humana está fuertemente influido por el crecimiento de los conocimientos humanos. (La verdad de esta premisa tiene que ser admitida aun por los que ven nuestras ideas, incluidas nuestras ideas científicas, como el sub-producto de un desarrollo material de cualquier clase que sea.)
  2. No podemos predecir, por métodos racionales o científicos, el crecimiento futuro de nuestros conocimientos científicos. (Esta aserción puede ser probada lógicamente por consideraciones esbozadas abajo.)
  3. No podemos, por tanto, predecir el curso futuro de la historia humana.
  4. Esto significa que hemos de rechazar la posibilidad de una historia teórica; es decir, de una ciencia histórica y social de la misma naturaleza que la física teórica. No puede haber una teoría científica del desarrollo histórico que sirva de base para la predicción histórica.
  5. La meta fundamental de los métodos historicistas está, por lo tanto, mal concebida; y el historicismo cae por su base. (Popper, 2006, 12).

 

 Al caer el historicismo por su base caen también las quimeras de la historia y se recobra la libertad del individuo. Tomando las palabras  del historiador italiano Benedetto Croce se recupera “la historia como hazaña de la libertad.”

 

La sociedad abierta y sus enemigos

Karl Popper nos propone una lúcida interpretación de la libertad a través de la sociedad abierta. Libertad que podemos decir con Popper que está muy ligada al desarrollo del pensamiento filosófico y científico. Las primeras formas de organización entre los hombres consistía en agruparse de forma colectiva en la tribu, no existía lo que ahora llamamos individuo. En ese sentido, la tribu borraba toda individualidad. El “individuo” era un ser gregario que se agrupaba para defenderse de los peligros de su entorno. A la tribu primitiva Popper le llama la sociedad cerrada, pero nos recuerda que no es un tiempo pasado sino más bien un sentimiento que en ocasiones el hombre desea retornar a la tribu.

 

Por otra parte, será con el descubrimiento del logos de los primeros presocráticos en donde aparece en el horizonte de la historia el individuo y por lo tanto una sociedad abierta, libre. Es una sociedad abierta porque el hombre se dispone a pensar por sí mismo los grandes enigmas como lo es preguntarse por la vida o por el cosmos. A este período del surgimiento de la sociedad abierta pertenecen los primeros filósofos llamados los presocráticos como Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes culminando con el filósofo que descubre el concepto y pone las bases de la racionalidad, a saber: Sócrates. La sociedad abierta es plural y esta sustentada en la razón. En la sociedad abierta florecen las formas democráticas de gobierno.

 

Digamos que en la sociedad abierta la razón se hace pública y facilita el diálogo entre los hombres, el cultivo del logos. No obstante, los enemigos de la sociedad abierta son aquellos que con sus ideas socavan la libertad y la pluralidad de las sociedades abiertas y proclaman un retorno a las sociedades cerradas, al reino de la tribu en donde se borra la individualidad y diríamos como señala el poeta polaco Czeslaw Milosz la “mente se hace cautiva” de la tribu.

 

Los enemigos de la sociedad abierta son los intelectuales que defienden ideas contrarias a la pluralidad y la libertad de las sociedades democráticas. Por esa razón Popper habla de Hegel y el nuevo tribalismo, al respecto escribe:

 

…No hay nada en la obra de Hegel que no haya sido dicho antes y mejor. Nada hay en su método apologético que no haya sido tomado de sus antecesores. La tarea de Hegel consistió en dedicar estos pensamientos y métodos prestados, con un criterio unitario si bien carente del menor brillo, a un solo objetivo: luchar contra la sociedad abierta y servir, de este modo, a su superior Federico Guillermo de Prusia. (Popper, 1967, p. 15)

 

Para Popper Hegel representa el enemigo de la sociedad abierta. Su irresponsabilidad intelectual implicaba graves consecuencias políticas. En su contundente crítica a Hegel, Popper realiza un profundo análisis de su obra y nos presenta con su estilo irónico la pedantería del filósofo alemán.

                                       

Con respecto a Marx, Popper hace un balance prudente. Si bien admira su entereza moral para denunciar las desigualdades lacerantes del capitalismo del siglo XIX, por otra parte, crítica al Marx como falso profeta. Con respecto a las falsas profecías de Marx escribe Popper:

 

¿Por qué, entonces, atacar a Marx? Pese a todos sus méritos, Marx fue, a mi entender, un falso profeta. Profetizó sobre el curso de la historia  y sus profecías no resultaron ciertas. Sin embargo, no es ésta mi principal acusación. Mucho más importante es que haya conducido por la senda equivocada a docenas de poderosas mentalidades, convenciéndolas de que la profecía histórica era el método científico indicado para la solución de los problemas sociales. Marx es responsable* de la devastadora influencia del método del pensamiento historicista en las filas de quienes desean defender la causa de la sociedad abierta. (Popper, 1967, p. 94)

 

Crítica profunda a Marx, principalmente en el aspecto de la responsabilidad del intelectual. Como dice Popper, Marx fue responsable de orientar a docenas de mentalidades a creer en las leyes de la historia descubiertas por él, las cuales eran en realidad falsas profecías.

 

Reflexiones finales

El propósito del presente ensayo fue abordar al pensamiento de Popper en un tema de gran actualidad que tiene que ver con la responsabilidad intelectual a la hora de escribir sobre lo social y político. El pensamiento de Popper sigue siendo de gran actualidad en la medida en que rescata valores del humanismo liberal como son la libertad, las formas democráticas, la razón, y por supuesto la responsabilidad intelectual. Todo ello como producto de la sociedad abierta.

 

Popper en la teoría política es un pensador central pues a contracorriente de los enemigos de la sociedad abierta, el pensamiento de Popper destaca por su coherencia moral y política. Popper prefirió seguir los caminos de la ciencia, pensó en verdades provisionales y nunca se dejó fascinar por las verdades absolutas. Popper, como diría Mario Vargas Llosa, al día.

 

Referencias

Berlin, Isaiah. 2004. Conceptos y categorías. Ensayos filosóficos. México: Fondo de Cultura Económica.

Hawking, Stephen. 2004. Historia del tiempo: del bing bang a los agujeros negros. Editorial Crítica.

Krauze, Enrique. “El intelectual filotiránico”. Letras Libres, Marzo 2004, pp. 22-25.

Paz, Octavio. 1990. “El siglo XX: la experiencia de la libertad”. Vuelta, No. 167, pp. 8-9

Popper, Karl. 1962. La lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos.

Popper, Karl. 2006. La miseria del historicismo. Madrid: Alianza/Taurus.

Popper, Karl. 1967. La sociedad abierta y sus enemigos. Tomos I y II. Buenos Aires: Paidós.

Popper, Karl. 1988.  “Un repaso de mi teoría de la democracia”. Vuelta, No. 143, pp. 11-15.

Vargas Llosa, Mario. 1992. “Karl Popper al día”. Vuelta, No. 184, pp. 24-33


[1] Mark Lilla preside el seminario de Pensamiento Social en la Universidad de Chicago. Discípulo del gran sociólogo norteamericano Daniel Bell y estudioso de la obra de Isaiah Berlin.

[2] Borges agradeció a los positivistas lógicos que dejaran a la metafísica en el mundo literario. Así Borges podía imaginar las  grandes construcciones metafísicas de Spinoza y Leibniz en su biblioteca de Babel.

[3] Es memorable lo que nos cuenta el propio Hawking, cuando en una reunión de astrónomos les dice Juan Pablo II que esta bien en investigar el universo, pero que la pregunta sobre el origen del universo es el misterio de Dios.

[4] En América Latina extrañamente un escritor peruano Mario Vargas Llosa escribió un ensayo sobre Karl Popper titulado Karl Popper al día. Este ensayo fui publicado en la revista Vuelta en 1992, dirigida en ese entonces por Octavio Paz.

[5] En una traducción brillante realizada por el poeta Ulalume González de León para la revista Vuelta en 1988.

* Cursivas nuestras.

King, Keohane y Verba: Causalidad e inferencia causal

julio 2, 2010

King, Keohane y Verba: Causalidad e inferencia causal

Causalidad e inferencia causal*

En el presente texto se reúnen un conjunto de premisas sobre la causalidad e inferencia causal de King, Keohane y Verba.

Algunas definiciones previas.

Definición de causalidad. “Definimos la causalidad como un concepto teórico que es independiente de los datos utilizados para conocerlo” (King, Keohane y Verba, 2000: 88)

La unidad es uno de los elementos que hay que observar, puede ser una persona, un país, un año o una organización política. Componentes sistemáticos del mundo son las características fundamentales y predecibles.  Los componentes no sistemáticos es la aleatoriedad inherente al mundo.

Las variables. En el lenguaje causal la variable dependiente se le denomina también como variable de resultados y a la variable explicativa se le denomina variable independiente.

El problema fundamental de la inferencia causal

Los autores parten de la idea de Holland de que el problema fundamental de la inferencia causal es que nunca podemos conocer con certeza un efecto causal. Por ejemplo, en una definición sencilla de causalidad como puede ser el efecto causal realizado supone que este efecto sólo se define en la teoría, y no en la realidad. No obstante, si al efecto causal realizado lo sometemos a reproducciones hipotéticas entonces se convertirá en un efecto causal aleatorio. El efecto causal aleatorio implica el manejo de variables aleatorias que suponen el análisis de componentes no sistemáticos del mundo. Los autores indican las ventajas metodológicas de considerar a la causalidad como un componente sistemático de las variables aleatorias pues con ello se logran dos ventajas, a saber: a). que la definición de causalidad sea directamente análoga a los componentes sistemáticos de un fenómeno como son la media o la varianza[1]; y b) posibilita la división de un problema inferencial causal en sus componentes sistemáticos y no sistemáticos. Bajo estos supuestos llegamos al efecto causal medio: “Aunque muchas de las características sistemáticas de una variable aleatoria puedan ser de interés, la más relevante para nuestro simple ejemplo es el efecto causal medio de la unidad i” (King, Keohane y Verba, 2000: 92) Traducido a una forma general queda como:

Efecto causal medio en la unidad i = E (Yt) – E(Y)

Dicha forma general se lee de la siguiente manera: “Si se simboliza por Yt el efecto asociado a la variable experimental, y por Y el efecto en el grupo de control, y se considera que ambos tienen un componente sistemático y otro aleatorio[2], entonces el efecto causal medio será igual a la diferencia entre las esperanzas matemáticas de ambas variables” (Cortés, 2008: 113)

Clasificación de las definiciones alternativas de causalidad

Los autores confrontan su definición de causalidad con autores como Little quien sostiene la idea de los mecanismos causales la cual pone énfasis en la explicación de cómo se producen los efectos. Con Charles Ragin problematizan la idea de la causalidad múltiple a lo que Mill llamaba el problema de la pluralidad de causas. Y difieren de la idea de la causalidad simétrica y asimétrica de Stanley Lieberson, pues en sentido estricto Stanley no proporciona una definición de causalidad, sino que su idea solo es aplicable a algunas inferencias causales.

 

Reglas para elaborar teorías causales

A mi parecer el apartado sobre las reglas para elaborar teorías causales es relevante porque se formulan una serie de cuestiones de orden epistemológico. El argumento de fondo me parece es la polémica con Karl Popper en relación con la idea de la verificación y la falsación de la teorías.

De dicha polémica se desprenden un conjunto de reglas que los autores recomiendan para elaborar teorías causales consistentes las cuales tienen que ver con la falsación, modelos formales, selección de variables dependientes, maximización de lo concreto y teorías que incluyan lo más posible.

Redondeo

Redondeo mi texto con una pregunta: ¿Es el efecto causal medio un componente explicativo relevante para las ciencias sociales?

 

* King, Keohane y Verba, “Causalidad e inferencia causal”, en El diseño de la investigación social, España: Alianza Editorial, 2000, Cap. 3.

 [1] La media aritmética y la varianza son estimadores de la muestra.

[2] Componente no sistemático

Aquí se puede bajar mi presentación del presente escrito: METODOLOGÍA[1]