Libertad e igualdad: ¿conciliación o contradicción?

mayo 20, 2010

Libertad e igualdad: ¿conciliación o contradicción?

 

 

“…libertad, igualdad y fraternidad. La relación entre ellas es incierta, o más bien,

problemática. Hay contradicción entre ellas: ¿cuál es el puente que puede unirlas?

A mi modo de ver, la palabra central de la tríada es fraternidad.

En ellas se enlazan las otras dos”.

Octavio Paz, La Otra Voz. Poesía y Fin de Siglo

Introducción

El poeta Octavio Paz en su ensayo La Otra Voz. Poesía y Fin de Siglo,[1] reflexiona sobre la libertad, igualdad y fraternidad, tres palabras que ocuparon el repertorio de ideas de la primera revolución política de la modernidad: La Revolución Francesa. Paz encontró la conciliación entre libertad e igualdad en la fraternidad, entendida esta última como solidaridad, herencia milenaria del cristianismo. El poeta mexicano inicia su obra El Laberinto de la Soledad, con un epígrafe que es tomado del poeta Antonio Machado, dicho epígrafe manifiesta que la metáfora es el “hueso duro de roer” y en donde “deja sus dientes” la lógica. El gran filósofo liberal Isaiah Berlin señalaba que hay  liberales “lógicos” en el sentido de que se atienen a un sistema teórico riguroso para resolver los problemas de la libertad e igualdad, entre ellos se encuentran, para mencionar a los más insignes,  Locke, Kant, John Stuart Mill, Popper y Rawls. “Berlin detestaba, como Tocqueville, los sistemas absolutos que pretenden entrelazar todos los preceptos de la convivencia humana”[2]

Así, nuestro interés consiste en reflexionar en torno a los conceptos de libertad e igualdad tratados por dos filósofos políticos que se mueven entre la historia y el ensayo filosófico: Michael Oakeshott e Isaiah Berlin; y dos pensadores que se insertan en la tradición del utilitarismo y el estado de bienestar: el filósofo de la justicia John Rawls y el economista Amartya Sen. Aproximarnos a las respuestas de estos pensadores nos permitirá formular unas reflexiones finales a la cuestión ¿la libertad y la igualdad son conceptos conciliables o contradictorios?

 

Michael Oakeshott y la “experiencia” de la libertad

El profesor en el departamento de ciencia política en la London School of Economics, Michael Oakeshott, profesaba lo que él llamaba la ‘política del escepticismo’. Una política del escepticismo se rehúsa a creer que la política es una especie de geometría de poder, en donde hay que descifrar los axiomas y los postulados para conocer el actuar de los políticos. El sano escepticismo de Oakeshott estaba anclado en sus lecturas del primer ensayista moderno: Michel de Montaigne. A la ‘política de la fe’, practicada por aquellos que creen poder descifrar las geometrías políticas que gobiernan a la sociedad, Oakeshott le opuso la política del escepticismo (Oakeshott, 1998).

Oakeshott no creía en los sistemas filosóficos que resuelven los ‘grandes problemas’ como la libertad o la igualdad, un ejemplo ilustre de esta concepción es la filosofía de Emanuel Kant. Para el filósofo escéptico es el individuo su centro de reflexión, pero no un individuo en abstracto, sino el individuo ejerciendo la libertad: “‘la capacidad que tiene el hombre para elaborar enunciados sobre sí mismos. No es sólo la capacidad de decidir (libre albedrío) sino el acto de ser lo que es para sí mismo” (Malpartida, 63). Así, su centro de reflexión es la experiencia de la libertad del individuo.

En su ensayo La Economía Política de la libertad[3], Oakeshott trata el tema de la igualdad desde la perspectiva de la experiencia de la libertad. En este ensayo formula argumentos contra los que creen en la libertad en ‘abstracto’, advierte Oakeshott en su estilo irónico: “Debemos ser claros – dicen ellos – sobre lo que entendemos por ‘libertad’. Primero, definámosla; y cuando sepamos lo que es, habrá tiempo suficiente para buscarla, amarla y morir por ella” (Oakeshott, 2004: 119). La igualdad más cercana a la libertad, es aquella que establezca una institución de la propiedad “que permita la distribución más amplia, y que evite más eficazmente las concentraciones grandes y peligrosas de […] poder” (Oakeshott, 2004: 124). Y agrega: “Implica el derecho a la propiedad privada, institución de la propiedad tal que permita a todo miembro adulto de la sociedad una igualdad de derechos para disfrutar de sus capacidades personales y de cualquier otra cosa obtenida mediante los métodos de adquisición reconocidos por la sociedad” (Oakeshott, 2004: 124). Como buen escéptico, los argumentos de Oakeshott no se deben tomar como principios universales, sino más bien él se refiere a la libertad y a la igualdad como experiencias históricas dentro del contexto de la sociedad inglesa. De esta manera, para el profesor inglés no existen ni definiciones, ni principios teóricos universales tales como libertad e igualdad.

 

Isaiah Berlin: equality and liberty[4]

En su notable ensayo El Erizo y la Zorra (2000) Isaiah Berlin formula una tipología para clasificar a grandes pensadores y escritores de la cultura de occidente. El criterio que establece Berlin es de acuerdo con sus inquietudes intelectuales: hay una clase de hombres que sólo responden a una sola pregunta y la respuesta de la misma es particular y profunda, esta clase de hombres son monistas en sus respuestas; por otra parte, hay hombres que responden a múltiples respuestas, teniendo una visión general de cada una de ellas, esta clase de hombres podemos clasificarlos como pluralistas A los primeros Berlin les llama ‘erizos’ y a los segundos ‘zorras’. Grandes ‘erizos’ fueron Dante, Platón, Hegel, Dostoievsky, Nietzsche, Proust, y destacables ‘zorras’ fueron Shakespeare, Aristóteles, Montaigne, Moliere, Goethe, Balzac, Joyce. Por la diversidad de intereses intelectuales de Isaiah Berlin – que van de la filosofía política, pasando por la historia, a la poesía – lo podemos clasificar como una ‘zorra’ que iluminó la filosofía liberal occidental.

Isaiah Berlin, escribió sobre la libertad en su célebre ensayo Dos conceptos de Libertad (1988), que se encuentra compilado en el libro Cuatro Ensayos sobre la Libertad (1988). De acuerdo con el filósofo iraní Ramin Jahanbegloo es muy extraño que un liberal se detenga a reflexionar sobre la igualdad, concepto que no escapó a la reflexión de Isaiah Berlin, cuya reflexión se encuentra en el ensayo Equality (2002), compilado en su libro Concepts and Categories (2002). Una observación analítica importante que hay que señalar es que Isaiah Berlin entiende por libertad a la libertad política. En este punto encontramos coincidencia con Oakeshott, pues al igual que Berlin, también entiende a la libertad como libertad política. En ese sentido la distinción conceptual de libertad política nos permite separarla de las otras libertades como son la libertad económica[5] o la libertad de credo.

Ante todo Isaiah Berlin se veía a sí mismo como un historiador de las ideas, de ahí que no sea casual que sus argumentos sobre la libertad y la igualdad los haya contextualizado en dos grandes acontecimientos de la historia: la Revolución Francesa y la Revolución Bolchevique. Hamann, el primer romántico europeo según la versión de Berlin,  había declarado que “Dios no es un matemático, Dios es un artista” (Berlin, 1991:69), esta frase hace referencia a la creencia durante la Ilustración de que las leyes no solo dominan a la naturaleza, sino también a la historia. Siguiendo esta línea argumentativa, el filósofo de Oxford consideraba que la Revolución Francesa había traicionado a la libertad en aras de la igualdad, degenerando esta última en el terrorismo de Robespierre. Sobre la Revolución Bolchevique Berlin nos remite a lo que afirmaba Mikhail Bakunin: “Yo recuerdo que el gran anarquista Mikhail Bakunin, quien creía en la igualdad, quería suprimir las universidades porque producía individuos que eran intelectualmente superiores con respecto a otros” (Berlin, 1991: 146). Estos argumentos pretenden señalar que el individuo no es una abstracción como fue concebido en la época del Iluminismo francés del siglo XVIII, pues la libertad de los individuos se juega concretamente en la historia, de ahí la importancia de defender a partir de un conocimiento de la historia las libertades negativas y positivas.

En Dos conceptos de Libertad (1988) Berlin distingue entre libertad negativa y libertad positiva. La libertad negativa tiene como fin poner límites al poder, es decir, no tener injerencia sobre la autonomía de los individuos. Por otra parte, en la libertad positiva la autonomía individual esta sometida a circunstancias ajenas al individuo, por eso la forma de alcanzar espacios de libertad positiva es a través de la emancipación. Ambas libertades no son contrarias, simplemente distintas. Así, Isaiah Berlin puesta su mirada en la historia, declaraba: “la libertad total puede ser terrible, la igualdad total puede ser igual de terrible” (Berlin, 1991: 146).

 

John Rawls: el filósofo de la teoría de la justicia

La tradición utilitarista principalmente de Henry Sidwick,[6] concibe al individuo como un agente que siempre busca obtener una mayor utilidad, la felicidad misma se concibe como una utilidad pues trae satisfacción al individuo. No obstante, esta vertiente del utilitarismo implícitamente tiene una inconsistencia moral: asume el egoísmo a ultranza entre los individuos. Por otra parte, el utilitarismo había caído en la trampa de la falacia de composición al considerar que se podía trasladar su concepción de felicidad individual al orden social. En ese contexto intelectual, aparece la obra  Teoría de la Justicia del filósofo John Rawls.

Rawls se ubica en los valores aparentemente irreconciliables de la igualdad y la libertad que se han postulado en la historia de las ideas de Occidente. Por una parte el igualitarismo de Carlos Marx y por otra el liberalismo del economista Friederich von Hayek (Cohen, 2003: 62). Para superar esta aporía Rawls recurre a la tradición del contrato, principalmente en la vertiente de la filosofía moral de Emanuel Kant. Thomas Hobbes había concebido al contrato social como una salida del estado de naturaleza en donde predomina la lucha de todos contra todos, no existe ni respeto a la integridad física, ni a la propiedad. Por tal motivo, los hombres hacen un pacto social para salir de esta situación de barbarie, inaugurando así el estado civil, en donde prevalecerá el orden y la paz, y por consecuencia llegará el progreso material. La formulación kantiana del contrato social consiste en considerar que es un imperativo categórico que los hombres salgan del estado de naturaleza para establecer el estado civil. El imperativo categórico es un enunciado que es regido por el “deber ser”. La novedad en Kant es que formula la hipótesis del contrato social desde una perspectiva moral. Así, Rawls trae de vuelta el pensamiento político de Kant, principalmente en su idea de la figura de la persona moral. Es importante señalar que Rawls renueva a la filosofía política a partir de la filosofía moral.

De esta manera, la idea de contrato que retoma Rawls le va a permitir justificar la justicia y a partir de ahí a las instituciones de carácter democrático, en otras palabras, la filosofía política de Rawls lo que pretende es proporcionar una teoría normativa de justicia que oriente el estado de bienestar. En esta línea argumentativa, si para la tradición del contractualismo[7] el estado de naturaleza era el estado primigenio para pasar al estado civil, para Rawls el equivalente del estado de naturaleza es la “posición original”: “Concibe esta situación inicial para reflejar la idea ética de que somos personas morales libres e iguales, capaces de cooperar equitativamente, de elegir nuestros objetivos y tratar de alcanzarlos. De modo que las características que nos distinguen no son pertinentes para decidir a lo que tenemos derecho por razón de justicia” (Cohen, 2003: 63-64). En esta situación original el individuo elige bajo un “velo de la ignorancia” las instituciones que conformaran la convivencia entre los individuos. Lo que nos hace iguales en la situación original es que somos personas morales, hemos querido desarrollar nuestro argumento hasta este punto para establecer la influencia de la filosofía moral de Kant en Rawls.

Rawls concilia los ideales de las libertades de los individuos y los ideales de los socialistas que proclaman una justa distribución de la riqueza, es decir, reconcilia libertad e igualdad en lo que él llama la “justicia como equidad”:

 

Asumamos, para fijar algunas ideas, que una sociedad es una asociación, más o menos autosuficiente, de personas que reconocen ciertas reglas de conducta como obligatorias en sus relaciones y que en su mayoría actúan de acuerdo con ellas. […] Estas reglas especifican un sistema de cooperación diseñado para promover el bien de aquellos que toman parte de él. […] Hay una identidad de intereses […] Hay un conflicto de intereses […] Se requiere entonces un conjunto de principios para escoger entre los diferentes arreglos sociales que determinan esta división de ventajas y para suscribir un convenio sobre las participaciones distributivas. Estos principios son los principios de justicia social” (Rawls, 1993: 152).

 

Construido el edificio teórico de la justicia como equidad, Rawls propone dos principios de justicia que reconcilian a la libertad y la igualdad: a) libertades básicas iguales; y b) la igualdad justa que consiste en que todos los individuos con la misma capacidad tenga las mismas oportunidades  para obtener el puesto que deseen en la sociedad (Cohen, 2003: 63).  Rawls concilia de esta manera los sueños de igualdad de los socialistas del siglo XIX y las libertades individuales de los pensadores del liberalismo clásico. A diferencia de Oakeshott y Berlin, Rawls encuentra una conciliación entre libertad e igualdad en su edificio teórico que es la obra Teoría de la Justicia.

           

Amartya Sen y la injusticia en la literatura de Charles Dickens

En una nota de Amartya Sen publicada en el diario The Guardian  titulada  Pip was right: nothing is so finely felt as injustice. And there the search begins,[8] el economista hace referencia al personaje central de la novela de Charles Dickens, Grandes Expectaciones, el huérfano Pip. Sen recoge la idea de Pip en donde manifiesta que en el mundo de los niños “no hay nada tan bien percibida, y finamente sentida, como la injusticia” (The Guardian). Sen argumenta que los grandes filósofos del contrato social como Thomas Hobbes, John Locke, Rousseau, Kant y Rawls han construido instituciones ideales. El tema de la justicia para Sen es importante porque permite estudiar la desigualdad concreta y no solo instituciones en abstracto. A diferencia de los filósofos del contractualismo, Sen señala que economistas como Adam Smith, Condorcet, Mary Wollstonecraft, Karl Marx y John Stuart Mill, prestaron atención a la injusticia en las sociedades modernas como son la exclusión de las mujeres, la explotación de los trabajadores, entre otras lacerantes desigualdades sociales. Una sociedad es injusta si permite la existencia aunque sea de un solo  Pip.

Amartya Sen, desde la óptica de la economía del bienestar y en el marco de la línea de investigación abierta por Arrow,[9] propone la idea de que las políticas sociales que emprenda el estado de bienestar deberán estar enfocadas a las capacidades y no el lo que Sen llama “funcionamientos” (functionings) (Hausman y McPherson, 2007: 135). La crítica de Sen se dirige hacia los modelos neoclásicos que parten del supuesto de un individuo racional abstracto. Por otra parte, siguiendo la interpretación de Martha C. Nussbaum[10] sobre las capacidades de acuerdo con Aristóteles, Sen considera que “La política social, en lo que respecta a su motivación por un interés hacia el bienestar, debería enfocarse en cambio en las ‘capacidades’. Una capacidad es la habilidad de ejecutar cierta clase de functionings. Por ejemplo, el alfabetismo es una capacidad, mientras leer es un functioning.” (Hausman y McPherson, 2007: 135). Así, a mi parecer la línea de investigación iniciada por Sen reconcilia igualdad y libertad en el contexto del estado de bienestar, a través de la distinción entre capacidades y funcionamientos, lo que significa que los ciudadanos en instituciones democráticas tendrían la misma igualdad de oportunidades y libertades.

 

Consideraciones finales

Las tres palabras que inauguran a la modernidad: igualdad, libertad y fraternidad como lo observa el poeta Octavio Paz, han preocupado a poetas, moralistas, filósofos y cientistas sociales. La pregunta que hemos formulado al principio ¿la libertad y la igualdad son conceptos conciliables o contradictorios? Han sido tratados de distintas maneras por los autores que hemos expuesto. Para el escéptico Oakeshott no existe aporía porque los conceptos libertad e igualdad no son entidades universales que hay que reconciliar en un corpus teórico, libertad e igualdad son experiencias en contextos históricos específicos. Isaiah Berlin, el filósofo de la libertad, no considera que exista tal aporía pues la libertad y la igualdad son simplemente dos conceptos distintos. Indica que las lecciones de la historia nos dicen que cuando se exacerba ya sea la libertad o la igualdad los resultados son las tiranías. El filósofo moral Rawls construye su edificio teórico de la justicia como equidad, y argumentaríamos que para él si existe la aporía libertad e igualdad y la solución es que el estado de bienestar se fundamente en una teoría normativa de la justicia como equidad. El economista del bienestar Amartya Sen, siguiendo el programa de investigación de Rawls, resuelve la aporía de la libertad y la igualdad a través de las nociones de ‘funcionamientos’ y ‘capacidades’.

Finalmente, el pensamiento político moderno es pluralista y hay distintas soluciones al problema sobre la aporía libertad e igualdad, aunque ciertos autores no la conciban como una aporía – un enunciado que encierre una paradoja interna –. El pensamiento político moderno nos ilustra que una forma de ejercer la libertad es a través del pensamiento, que busca soluciones acerca de cómo construir una sociedad más justa en la diversidad.

 

Referencias bibliográficas

Aguilera Portales, Rafael Enrique y Rogelio López Sánchez (2008), “Los derechos fundamentales en la Teoría Jurídica garantista de Luigi Ferrajoli”, en Iustitia, pp. 157-206.

Berlin, Isaiah (1988) Cuatro Ensayos Sobre la Libertad, Alianza Editorial.

Berlin, Isaiah (1991) Conversations with Isaiah Berlin. Isaiah Berlin and Ramin Jahanbegloo, Charles Scribner’s Sons: New York.

Berlin, Isaiah (1999) Concepts and categories: philosophical essays, Princeton University Press.

Berlin, Isaiah (2000) El Erizo y la Zorra, Océano: México.

Cohen, Joshua (2003), “John Rawls. La búsqueda de la justicia”, en Letras Libres, Febrero, 2003, pp. 62-65.

Grenier, Yvon (compilador) (2001), Octavio Paz. Sueño en libertad. Escritos Políticos, Seix Barral: México.

Hausman, Daniel M y Michael S. McPherson (2000), El análisis económico y la filosofía moral, Fondo de Cultura Económica y Centro de Investigación y Docencia Económicas: México.

Malpartida, Juan (2009), “Aprendizaje y emancipación”, en Letras Libres, Junio, pp. 63-64.

Nussbaum, Martha C. (2000) “Aristotle, Politics, and Human Capabilities: Response to Antony, Arneson Charlesworth and Mulgan”, en Ethics, Vol. 111, No. 1, Octubre, pp. 102-140.

Oakeshott, Michael (1998), La política de la fe y la política del escepticismo, Fondo de Cultura Económica: México.

Oakeshott, Michael (2004), “La Economía Política de la Libertad”, en Estudios Públicos, pp. 117-135.

Paz, Octavio (2000), El Laberinto de la Soledad, Fondo de Cultura Económica: México.

Paz, Octavio (1990), “La Otra Voz. Poesía y Fin de Siglo”, en Vuelta, No. 168, Noviembre, pp. 13-17.

Rawls, John (1993), “Teoría de la Justicia”, Fondo de Cultura Económica: México.

Sen, Amartya (1976),  “Capítulo 1. Introducción” en Amartya Sen (1976) Elección Colectiva y bienestar social, Alianza: Madrid.

Silva-Herzog Márquez, Jesús (2006), La idiotez de lo perfecto. Miradas a la política, Fondo de Cultura Económica: México.

 


[1] Una excelente visión de conjunto del pensamiento político de Octavio Paz, se encuentra en el libro del politólogo Yvon Grenier titulado Octavio Paz. Sueño en Libertad. Escritos Políticos, editado por Seix Barral.

[2] Ver: Jesús Silva-Herzog Márquez (2006), La idiotez de lo perfecto. Miradas a la política, Fondo de Cultura económica, México, p.137.

[3] En este ensayo Michael Oakeshott, comenta la obra del economista Henry C. Simons, profesor de la Universidad de Chicago.

[4] La expresión equality and liberty la he tomado del libro Conversations with Isaiah Berlin. Isaiah Berlin and Ramin Jahanbegloo (1991).

[5] Como bien observó Luigi Ferrajoli (Aguilera y López, 2007) la confusión de poner en la misma canasta a la libertad política y a la libertad económica, proviene del equívoco de John Locke al homologar ambas libertades.

[6] Rawls critica el utilitarismo principalmente del filósofo moral Henry Sidwick, su obra The Methods of Ethics es el centro de la crítica de Rawls. Esta observación se la debo al Dr. Jesús R. Cepeda. El libro de Sidwick se en encuentra en el sitio electrónico:   http://www.laits.utexas.edu/poltheory/sidgwick/me/index.html

[7] Nos referimos a la tradición que incluye a filósofos como Thomas Hobbes, John Locke, Juan Jacobo Rousseau y Emanuel Kant.

[8] La nota aludida de Amartya Sen es un adelanto de su más reciente libro titulado La idea de justicia. Este escrito de Sen se puede encontrar en el sitio electrónico: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/jul/13/philosophy-justice-enlightenment-social-contract/print

 [9] Sobre los aspectos formales de esta discusión ver: Amartya Sen (1976),  “Capítulo 1. Introducción” en Amartya Sen (1976) Elección Colectiva y bienestar social, Alianza: Madrid.

[10] Ver: Martha C. Nussbaum (2000) “Aristotle, Politics, and Human Capabilities: Response to Antony, Arneson Charlesworth and Mulgan”, en Ethics, Vol. 111, No. 1, Octubre, pp. 102-140.

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