Archive for the 'Ideología y discurso' Category

Contacto telefónico del presidente Chávez con el programa Mesa Redonda

julio 3, 2011

Enrique Del Val Blanco: respuesta desde el obispado de Copilco

marzo 28, 2011

Noé Hernández Cortez

noe.hernandezcortez@gmail.com

En 1990 Gabriel Zaid publicó un ensayo penetrante sobre la vida intelectual en México. Zaid argumentaba que no eran intelectuales Los que opinan sujetos a una verdad oficial (política, administrativa, académica, religiosa) (Intelectuales, de Zaid). La respuesta de Enrique Del Val desde el obispado de Copilco, para usar una metáfora inspirada en el artículo de Jesús Silva-Herzog Márquez, es la respuesta del escribidor de una verdad oficial. Enrique Del Val ha puesto en el índex de los intelectuales advenedizos a los que no comulgan con la verdad oficial del obispado de Copilco. El registro de la polémica entre Enrique Del Val y Jesús Silva-Herzog Márquez la pueden encontrar en el artículo escrito por Jesús tituladoUna respuesta a Enrique del Val.

 

Ciudad de México a 28 de marzo de 2011

En documento: Enrique Del Val Blanco, respuesta desde el obispado de Copilco

Hugo Chávez: dos documentales.

marzo 11, 2011

En mi blog Venezuela: Economía Política y Política Pública pueden ver dos documentales sobre el proceso político que se vive en Venezuela bajo el mandato de Hugo Chávez. “La Revolución no será televisada” de Kim Bartley y Donnacha. Así como el documental titulado “El Show de Hugo Chávez” de Ofra Bikel. El primer documental tiende a la propaganda política, pero es interesante para observar el populismo nacionalista de Hugo Chávez. El documental de Ofra Bikel está realizado de manera equilibrada, retratando el autoritarismo aplastante del discurso de Hugo Chávez.

XCV Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana

enero 12, 2011

El pasado 11 de enero en su XCV Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana, la Iglesia Católica de Venezuela hizo público el documento de Exhortación Pastoral, en donde reflexiona sobre la situación política por la que atraviesa el país. La Iglesia Católica Venezolana es un actor central de la vida política de Venezuela, y en este documento -que a continuación transcribo íntegro- nos recuerda los valores de la libertad y la tolerancia política en un entorno democrático.

Exhortación Pastoral
 
XCV Asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana

ANHELOS DE UNION, JUSTICIA, LIBERTAD Y PAZ PARA VENEZUELA

A todos los sacerdotes y diáconos, a los miembros de instituto de vida consagrada, a todos los fieles católicos y a las personas de buena voluntad:

INTRODUCCIÓN

1 Al comenzar este Año Bicentenario de la Declaración de la Independencia, los Arzobispos y Obispos de Venezuela saludamos y bendecimos afectuosamente a todos los venezolanos, y les hacemos una cordial invitación a crecer en la esperanza y la confianza en Dios, Padre misericordioso, Señor de la historia. La celebración de la Navidad nos ha recordado que “Dios es amor” (1) y que Jesucristo está con nosotros (2), para comunicarnos vida, paz y felicidad plena y eterna.

2. Reunidos en nuestra XCV Asamblea Ordinaria queremos compartir con todos los fieles católicos y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad nuestra preocupación sobre la actual situación del país, al cual servimos con nuestra misión pastoral. Igualmente nos proponemos iluminar a la luz del Evangelio de Jesucristo, de la Doctrina Social de la Iglesia y de los principios éticos universales, la difícil coyuntura histórica que vive hoy nuestra patria. Nuestro presente llamado a la unidad, la libertad y la paz quiere ser una contribución al entendimiento político y social, a la edificación de una sociedad fundamentada en el respeto a la vida y a la dignidad de toda persona, en el imperio de la verdad y de la justicia, en el pluralismo, la inclusión social y la democracia.

SOLIDARIDAD CON LOS DAMNIFICADOS
3. Ante todo, expresamos nuestro afecto y más viva solidaridad con las víctimas de las copiosas lluvias caídas en la mayor parte del territorio nacional durante los últimos meses del pasado año 2010. Ellas, y la carencia de una política de prevención y de planificación sostenida que minimice los efectos de las catástrofes naturales, han ocasionado la lamentable pérdida de algunas vidas humanas y de numerosas viviendas, especialmente de compatriotas de escasos recursos materiales.

Damos gracias a Dios por la solidaridad y diligencia que han demostrado con nuestros hermanos necesitados los organismos del Gobierno tanto nacional, como estadales y municipales, así como instituciones, asociaciones privadas y personas particulares. La acción solidaria de la Iglesia no se hizo esperar. Numerosas parroquias, escuelas e instituciones han sido centros de acopio, y recibieron en sus instalaciones a los damnificados.

Caritas de Venezuela recibió toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad, provenientes de comunidades parroquiales y de entidades privadas, y distribuyó dicha ayuda a nuestros hermanos, sin ningún tipo de discriminación social, religiosa o ideológica (3).

4. Ahora, pasada la etapa de la emergencia, es necesario que el Estado realice un trabajo serio, responsable y eficaz para solucionar problemas estructurales de vialidad y vivienda. Además, mientras haya damnificados en los refugios, los venezolanos hemos de apoyarlos con nuestra solidaridad concreta. En este sentido pedimos a los agentes de pastoral, y a los grupos apostólicos organizarse para continuar aliviando el sufrimiento de nuestros hermanos. Recordemos que en cada persona, y especialmente en los más necesitados, encontramos a Nuestro Señor Jesucristo (4), quien nos exige amar preferencial y desinteresadamente a los pobres.

DOSCIENTOS AÑOS DE LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

5. El 5 de julio de este año 2011 celebraremos, Dios mediante, el Bicentenario de la Declaración de nuestra Independencia como nación. Ya en enero del año pasado, el Episcopado venezolano publicó una Carta Pastoral donde compartía con la comunidad nacional algunas reflexiones sobre el significado y actualidad de este acontecimiento para la Venezuela contemporánea (5). Hoy queremos recordar que aquella solemne Declaración de 1811 comenzaba invocando y poniendo a Dios por testigo de la rectitud de sus propósitos, manifestando explícitamente su ubicación dentro del marco espiritual de la tradición cristiana e inspirándose en ideales de libertad y de justicia, de unidad y de paz (6).

6. Los fundadores de la República emprendieron, con valentía y sacrificio, el largo camino de construir una nación libre, soberana e independiente, fundamentados en el respeto de la dignidad y en la vocación a la libertad de toda persona. El mejor homenaje que hoy podemos tributar a su memoria es honrar y profundizar, en nuestras leyes y en nuestras instituciones republicanas, los ideales que los inspiraron para buscar el bien de la Patria, y respetar la voluntad y decisión del pueblo.

LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

7. En este sentido, los Obispos de Venezuela consideramos un ineludible imperativo ético y legal el respeto a la letra y al espíritu de la Constitución vigente. Ella es el fundamento jurídico del estado de derecho y la garante principal de los derechos del pueblo y de cada persona en particular, de la convivencia pacífica entre los ciudadanos y del correcto funcionamiento de las instituciones públicas y privadas.

8. Ahora bien, en diciembre pasado, en medio de la calamidad pública provocada por las persistentes lluvias, y durante el acostumbrado receso de actividades, el Gobierno y la Asamblea Nacional priorizaron una agenda ideológica destinada a la implantación de un sistema socialista y totalitario de Estado y de gobierno contrario a la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por votación popular el 15 de diciembre 1999.

 Recordemos que la propuesta de reforma para adecuarla al actual proyecto ideológico del Ejecutivo Nacional, que excluye y discrimina a quienes no compartan la ideología socialista, fue rechazada por la voluntad del pueblo expresada en el referendum del 2 de diciembre de 2007.

9. En ese marco se ha dictado una ley habilitante que confiere poderes especiales al Presidente de la República para legislar por un lapso de 18 meses con la justificación de la gravísima emergencia de infraestructura en vialidad y viviendas provocada por las lluvias. Esta ley confiere al Presidente poderes especiales para legislar en aspectos que nada tienen que ver con dicha emergencia, y delega en el Ejecutivo una facultad extraordinaria, más allá del período para el cual fueron electos los anteriores diputados, limitando así a la nueva Asamblea Nacional en una de sus facultades esenciales. Esto es un inaceptable desconocimiento de la voluntad popular expresada en las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre.

10. La Asamblea, en menos de un mes, aprobó veinticinco leyes, muchas de las cuales contienen disposiciones que restringen derechos y garantías de los venezolanos, e incorporan propuestas de la reforma a la Constitución que fueron rechazadas por el pueblo en el referendum del 2 de diciembre de 2007 (7).

Nos preocupan, entre otras, las así llamadas “leyes del Poder Popular”, que confieren atribuciones a las “comunas, directamente vinculadas al Ejecutivo Nacional, con menoscabo de la forma federal descentralizada del Estado (8), pues no se corresponden con la organización político- territorial de la República establecida en la Constitución, crean unas estructuras nuevas, con un contenido ideológico excluyente, centralizador y presidencialista, e invaden el ámbito de competencias de las Gobernaciones, Alcaldías y Parroquias.

11. Leyes relacionadas, entre otras cosas, con las telecomunicaciones y la responsabilidad social de radio y televisión, con Partidos Políticos, con las Universidades – ley aprobada por la Asamblea y devuelta por el Presidente -, conllevan limitaciones a derechos fundamentales de los ciudadanos, condicionan la libertad de conciencia y pretenden afianzar el pensamiento único y la hegemonía comunicacional del Gobierno. Por otra parte el Ejecutivo prosigue las expropiaciones, sin cumplir los procedimientos establecidos en la Constitución, atentando así contra la propiedad, derecho inalienable y constitucional de cualquier persona.

12. Las nuevas leyes poco tienen que ver con los problemas reales del país. En efecto: la situación de Venezuela es ya muy grave por el auge incesante de la inseguridad y de la violencia que impera especialmente en las grandes ciudades y en las zonas fronterizas; por la contracción económica, y el progresivo endeudamiento del país; por el inmenso déficit de viviendas y los problemas en la vialidad; por el encarecimiento continuo del costo de la vida que afecta especialmente a los más pobres, y los problemas de suministro de alimentos; por la inhumana situación de las cárceles y la deficiente administración de justicia, caracterizada por el retardo procesal en la mayoría de los juicios.

En vez de resolver estos problemas, las recientes leyes crean una gravísima situación política, pues con ellas se pretende imponer a los venezolanos un sistema socialista estatizante y totalitario, que amplía el círculo de la pobreza, y agudiza la dependencia del pueblo respecto de un poder centralista. Desde el punto de vista ético, consideramos que esta manera de proceder no resuelve los problemas de la gente, cercena algunos de sus derechos, e irrespeta y desconoce la voluntad popular mayoritaria expresada reiteradamente por medio del voto.

13. La Asamblea realizó además una nueva modificación al Reglamento Interior y de Debates que minimiza al Poder Legislativo como institución democrática de representación, control y legislación, pues no sólo reduce las posibilidades de intervención de los diputados, sino que obstaculiza el funcionamiento del Parlamento, institución esencial del sistema democrático.

14. Como ciudadanos, como cristianos y pastores de la Iglesia, los Obispos no podemos callar. Jesús nos enseña que el poder no debe ser ejercido como un dominio sobre los demás, como si los gobernantes fueran dueños de las naciones, sino más bien como un servicio a todos (8). Por lo tanto, para nosotros los cristianos el poder no es un fin en sí mismo. Es un servicio de los gobernantes al bien común de todos los ciudadanos. Las autoridades del Estado no pueden asumir el control total de la vida de las personas, y tampoco establecer las condiciones para eternizarse en el ejercicio del poder. Es contrario a los valores cristianos, a los derechos humanos y al sentido común destruir al que piensa diferente, o condenarlo al silencio (9).

15. Nos preocupa hondamente la nueva radicalización política, pues sin duda provoca una gravísima situación de conflicto. En 1998, La Conferencia Episcopal Venezolana manifestó su rechazo a cualquier tentación totalitaria (10). Ahora nos encontramos ante la pretensión de imponer un sistema político socialista-marxista y totalitario, contrario al sistema democrático consagrado en la Constitución de 1999, y reafirmado con el rechazo a la propuesta de reforma constitucional. Los Obispos consideramos que esta imposición es moralmente inaceptable, pues ofende la dignidad de cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios, desconoce la soberanía popular y vulnera gravemente el bien común, la institucionalidad democrática y los derechos de los venezolanos.

TRABAJAR POR LA PAZ : EXIGENCIA IRRENUNCIABLE

16. Por ese motivo hacemos un respetuoso pero apremiante llamado al Gobierno Nacional y a los dirigentes del partido de gobierno a que tomen conciencia de la peligrosa situación que están generando, y de la gravísima responsabilidad que tienen ante Dios y ante el país. Les pedimos respetar las exigencias democráticas del pueblo venezolano plasmadas en la Constitución de 1999, y rectificar su propósito de establecer la hegemonía absoluta del Estado sobre todos los espacios y aspectos de la vida de Venezuela. Esta pretensión compromete la libertad, la justicia y los derechos constitucionales del pueblo. Sería un gesto positivo para la estabilidad democrática si, en acatamiento a la voluntad popular expresada en las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre de 2010, se devolviera a la Asamblea Nacional todas sus facultades legislativas.

17. A los otros actores políticos los convocamos a trabajar firme y democráticamente en defensa de los derechos de los ciudadanos descartando cualquier tentación de fuerza. A los líderes del Gobierno y de la oposición los llamamos a la sensatez y a la reflexión, al diálogo verdadero, y a promover el encuentro y la unidad entre todos los venezolanos. Todos debemos resolver los conflictos de manera pacífica y estamos obligados a trabajar por la paz. Por supuesto, los líderes políticos deben trabajar desinteresada y democráticamente en la promoción y defensa del bien común, y de los derechos y aspiraciones del pueblo venezolano. Igualmente, los otros actores sociales, empresariales, laborales, culturales, y comunicadores sociales, tienen una responsabilidad que han de ejercer cabalmente. Todo actor social debe escuchar a la gente, estar con ella, defender sus derechos y trabajar por el bien común.

18. A quienes se sienten agredidos y angustiados por la actual situación política les corresponde constitucionalmente participar en forma responsable y activa, de manera pacífica y democrática, pero firme y decidida, en la promoción y defensa de sus irrenunciables derechos, de la libertad, de la justicia y de la paz. Todos los ciudadanos y, de manera particular los cristianos, estamos llamados a dar nuestra contribución al bien común, exigiendo con firmeza el respeto del orden constitucional y legal, y colaborando a la resolución pacífica de los conflictos. Esta es la actitud que esperamos marque el ejercicio legislativo y contralor de la recién instalada Asamblea Nacional. Nadie debe delegar en otros su propia responsabilidad de ser constructor de la paz.

19. Por nuestra parte, los Obispos de Venezuela, pastores y hermanos de todos sin distinción de ningún tipo, y consagrados por vocación al servicio de nuestro pueblo, manifestamos nuestra indeclinable disponibilidad a trabajar por Venezuela, a ser factores de unidad, y a ejercitar y a promover el diálogo constructivo entre todos los sectores de la sociedad.

CONCLUSIÓN

20. En este Año Bicentenario fortalezcamos la esperanza en Dios, fuente de todo bien, y trabajemos decididamente por una sociedad fraterna y solidaria, justa, libre y pacífica, como la que soñaban los Padres de la Patria hace doscientos años. Es preciso que todos los sectores políticos y sociales descarten la violencia verbal, legal o física como medio para resolver los problemas. Hacemos un llamado a desterrar el odio y la discordia, el revanchismo el insulto y las consignas de muerte. Se ha de respetar incluso a quienes tienen opiniones políticas diferentes. Todo se pierde con la violencia. Todo se gana con el respeto, el diálogo y el encuentro cívico y fraterno.

21. Escuchemos las palabras de Jesucristo: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados los hijos de Dios” (12). Oremos intensa y confiadamente a Cristo, “Rey pacífico” (13), para que nos conceda a todos ser esforzados constructores de la paz. Colocamos estas intenciones en las manos amorosas de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto, a quien rogamos interceda por el futuro, la prosperidad y la reconciliación de todos los venezolanos. ¡Dios bendiga a su pueblo con la paz! (14)

Con nuestra afectuosa bendición episcopal,
Caracas, 11 de enero de 2011.
Los Arzobispos y Obispos de Venezuela. 

La hegemonía comunal en Venezuela

enero 11, 2011

Leí con atención el documento que presentan Feliciano Reyna y Yolanda D’Elia titulado Documento sobre leyes que afectan democracia y derechos humanos en Venezuela. Hay que decirlo abiertamente que el análisis que presentan ambos autores sobre las últimas leyes y reformas a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, principalmente las realizadas en el mes de diciembre de 2010, son una arquitectura legal hegemónica para consolidar el estado socialista o comunal en Venezuela. El espíritu de estas reformas van en contra de la tradición democrática de Venezuela fincada en el gobierno republicano federal, garante de las libertades políticas, cívicas y económicas.

En 1978 en su segundo artículo escrito para la revista liberal Vueltadirigida por la  figura señera el poeta mexicano Octavio Paz, el historiador Jean Meyer escribía las siguientes líneas: “Todos los países de las Américas Ibéricas, todos salvo México, Colombia, Venezuela y la pequeña Costa Rica, están gobernados actualmente por militares; sólo desde hace unos quince años Venezuela logró escapar a esos generales; Colombia recuerda todavía al general Rojas Pinilla. La única excepción, finalmente, es la de México. ¿Cómo se explica esta intervención casi universal de los militares en la política y la desaparición del poder civil? [...]“

Contra la tradición democrática en Venezuela, el estado venezolano erráticamente ha vuelto al pasado autoritario al querer instaurar una hegemonía comunal en Venezuela a través de medios legales. La hegemonía comunal en “política pública” en Venezuela ha erosionado a las instituciones de gobierno en su objetivo central: como mecanismos institucionales democráticos, propios de una plaza pública conformada por ciudadanos.

Sobre la Ley de Defensa de la Soberanía Política y Autodeterminación Nacional, escriben Feliciano Reyna y Yolanda D’Elia:

Esta nueva ley, aprobada por la Asamblea Nacional el 21 de diciembre de 2010, es una medida que viola los derechos políticos de los ciudadanos ejercidos en forma individual o a través de organizaciones, en la que de manera arbitraria el gobierno nacional puede calificar como actos “desestabilizadores e insurreccionales contra el Estado” el solo hecho de recibir financiamiento internacional o invitar al país a extranjeros que puedan expresar opiniones críticas a las conductas de las instituciones de gobierno. La reforma asimila cualquier actividad política de los ciudadanos a la de los partidos políticos, los cuales ya tienen prohibido aceptar donaciones o subsidios de compañías, Estados y organizaciones políticas extranjeras en la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones. Siguiendo la orientación de las nuevas leyes orgánicas del Poder Popular y Contraloría Social, que violan el libre ejercicio de los derechos de asociación y participación autónoma y democrática, esta reforma entiende como “organizaciones políticas” —susceptibles de “atentar contra la soberanía, la independencia de la Nación, el ejercicio de las instituciones nacionales o de las autoridades legalmente constituidas”— a todas aquellas cuyos fines sean: promover la participación de los ciudadanos en los espacios públicos, el control de los ciudadanos sobre los poderes públicos, la participación de candidatos a ocupar cargos públicos de elección popular, y la divulgación, información y defensa del pleno ejercicio de los derechos políticos de la ciudadanía.”

La nueva legislatura de la Asamblea Nacional tendrá como tarea revertir esta tendencia hegemónica del estado comunal para volver a la normalidad democrática del estado republicano federal venezolano.

Roger Bartra: metáfora y ciencias sociales

noviembre 25, 2010

La UNAM y FLACSO organizan el ciclo de otoño titulado“El mito del salvaje en la cultura contemporánea”. La voz principal de este ciclo es Roger Bartra. Motivado por este ciclo de reflexiones de Roger Bartra escribí una breve nota en mi blog Economía Política Internacional en la sección de ideas. Aquí pueden leer la nota sobre Bartra titulada Roger Bartra: metáfora y ciencias sociales.

Flaubert, tedio y Globovisión.

noviembre 24, 2010

Fuente: Revista Literal

Noé Hernández Cortez

En una bellísima edición la Revista Literal publicó en su número de invierno del 2007  un conjunto de ensayos sobre el tema de la anatomía del tedio: las correspondencias entre el tedio y el arte, la política y la estupidez en las democracias. Estupidez que en la semántica de Gustave Flaubert significa la aceptación masificada al unísono del lugar común. Yvon Grenier en su ensayo Tedio democrático nos recuerda la memorable novela de Goncharov Oblomov (1849) exposición de la anatomía del tedio que raya en la apatía más sumisa, la inimaginable pérdida de la voluntad. Aquí el voluntarismo de Nietzsche palidece frente al personaje Oblomov.

Escribe Yvon Grenier: “[...] hay dos políticas: por un lado, la política como utopía y sacrificio y, por el otro, la política pragmática y pacífica. La primera es seductora, apasionante, pero a menudo destructora; la segunda es menos encantadora pero más sensata” (Grenier, Literal, 2007). Sí, como he escrito en otro lugar, la búsqueda de la utopía de Hugo Chávez es seductura, pero aplastante en la vida cotidiana. Es una aplanadora que arrasa hasta con el tedio inherente a  la democracia, es decir, la estupidez en el sentido flaubertiano del término: el lugar común masificado que vemos adueñarse de manera sistemática de los programas de televisión.

Después de una jornada de trabajo estando en Venezuela -debo confesarlo- deseaba participar del tedio de algún programa de la televisión local venezolana y me encontraba con la escalada de programas del oficialismo. Mexicano asiduo a la estupidez -insisto en el sentido de Flaubert- de la televisión mexicana, debo aceptar que llegué a extrañarla. Comprendí cabalmente lo que Yvon Grenier quiso expresar en su ensayo Tedio democrático: en la plaza pública de la democracia todos participan, así sea desde la estupidez que genera el tedio. En Caracas el único canal del tedio democrático lo representa Globovisión, jamás me imaginé escribiendo el nombre de una televisora, pero a la distancia, ya desde México, debo admitir que Globovisión me dio ese reposo de tener fija la mirada frente a una pantalla que expresaba algo distinto a la propaganda política bolivariana. Ahora el Ejecutivo venezolano quiere silenciar a Globovisión y con razones de peso la unidad democrática protesta frente a la OEA. Sí, Globovisión tiene una programación de tedio, pero necesaria en una democracia que reconoce la pluralidad de voces. Y eso debe entenderlo el Ejecutivo venezolano.

Análisis de la ideología desde la teoría del discurso de Ernesto Laclau

noviembre 23, 2010

Análisis de la ideología desde la teoría del discurso de Ernesto Laclau

 

Noé Hernández Cortez*

Flacso, Sede México.

 

Resumen

En el presente trabajo pretendo desarrollar la estructura teórica de la concepción de ideología en la obra de Ernesto Laclau. Para ese propósito desarrollo tres apartados, a saber: 1). El horizonte filosófico en que se ubica la obra de Ernesto Laclau; 2). Las categorías de análisis de la teoría del discurso postestructuralista desarrollada por este autor, y 3). La articulación teórica de ideología política como hegemonía para el análisis del discurso.

 

Palabras claves: Laclau, Ideología y hegemonía.

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La obra de Ernesto Laclau ha influido en distintas áreas de investigación como son la teoría política, la teoría del discurso, la sociología política y la ciencia política. El punto de partida de madurez intelectual de Ernesto Laclau, de lo que será el inicio sistemático de su arquitectura teórica, fue en 1985 con la publicación de Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, obra que escribió en coautoría con la filósofa política Chantal Mouffe. Sobre esta arquitectura teórica que es el pensamiento de Ernesto Laclau me detendré sólo a analizar en el presente trabajo la estructura teórica de la concepción de ideología. Para ese propósito desarrollo tres apartados, a saber: 1). El horizonte filosófico en que se ubica la obra de Ernesto Laclau, 2). Las categorías de análisis de la teoría del discurso postestructuralista desarrollada por este autor, y 3). La articulación teórica de ideología política como hegemonía para el análisis del discurso.

 

El horizonte filosófico

Lo primero que advertimos en el pensamiento político de Laclau es que este se constituye a partir de una lectura crítica de la modernidad. Su lectura de la modernidad le permite, junto a Chantal Mouffe, realizar una crítica radical de los esencialismos que propagó el Iluminismo filosófico del siglo XVIII. Y cabe aclarar que empiezo con la frase advertimos, porque considero relevante iniciar señalando que su teoría del discurso se configura a partir de esta lectura de la modernidad, pues será en el discurso filosófico en donde se gestarán las categorías fundamentales de su teoría política que corre pareja con su teoría del discurso. En lo sucesivo señalaré lo que considero las nociones claves del andamiaje filosófico del pensamiento político de Laclau, la crítica al esencialismo filosófico, la visión fragmentada del mundo social, la naturaleza del texto y la noción de hegemonía.

El esencialismo filosófico construyó categorías universales y fijas que determinaban las condiciones de posibilidad del conocimiento del mundo político. De esta manera la razón del siglo XVIII diseñó las nuevas categorías políticas universales como son el contrato social, los derechos universales del hombre, la democracia, la libertad sin considerar los matices de su contingencia histórica. Siguiendo a David Howarth (2009), la crítica a los universales que configuraron la idea moderna de la comunidad política, por parte de Laclau y Mouffe tuvo como implicaciones filosóficas una atenuación de la modernidad, el argumento es que en lugar de mirar los ideales modernos como utópicos era importante configurar una noción política ligada al mundo accidentado de los sujetos. Para Laclau los universales son la versión secular que sustituye el significado trascendental que Dios otorgaba al sujeto. Así, en una época postmetafísica como bien lo observó Richard Rorty (1967), el significado pierde esa trascendencia filosófica y empieza a tener contornos bien definidos, en donde el significado es un producto del discurso del sujeto, desapareciendo con ello el significado trascendental conferido por Dios. Estamos entonces frente a una ontología de lo social en donde el productor del significado ya no es Dios, sino el sujeto en el sentido cartesiano: el hombre cuyo atributo más importante es la razón, pero entendida como pensamiento analítico, apetitos volitivos y emotivos.[1] Los esencialismos habían borrado del horizonte de comprensión las diferencias que marcan el mundo social, asi por ejemplo los derechos universales del hombre como argumenta Iris Marion Young (2002) invocaban una idea absoluta de hombre, borrando las diferencias de los particularismos propios de las minorías que no se sujetaban a estos derechos trascendentales y absolutos.

El mundo fragmentado vislumbrado por el romanticismo literario del Sturm und Drang es la interpretación de la nueva lectura del mundo moderno. Las nuevas formas de pensamiento para significar el mundo pertenecen a nuevas formas fragmentadas de espacio y tiempo. El mundo moderno no se puede fijar como las antiguas arquitecturas del mundo medieval, y que tiene su máxima expresión filosófica en los tratados teológicos. Ahora el mundo moderno da paso a las nuevas formas del ensayo, iniciado por Montaigne. El mundo moderno es ahora interpretado como fluido, contingente y por consiguiente fragmentado, como apunta Francisco Gil Villegas:

 

“[…] Simultáneamente, lo fluido, transitorio, fugaz y contingente de la dinámica moderna a principios de siglo, requería de nuevos vehículos de expresión capaces de captar la volátil esencia del ‘espíritu de la época’ de esa modernidad que ya resultaba inaprehensible en los antiguos moldes de expresión” (Gil Villegas, 1998, 25).

 

            La idea de fragmentación se extiende asi al mundo social de las minorías, en ese sentido para lograr la unidad perdida es menester reconstituirla en las identidades políticas a través del discurso. Los momentos discursivos dispersos del mundo social restablecerán su unidad fugaz a través de la articulación discursiva, como bien argumentan Laclau y Mouffe en Estrategia Socialista:

 

 En el contexto de esta discusión, llamaremos articulación a toda práctica que establece una relación tal entre elementos, que la identidad de éstos resulta modificada como resultado de esa práctica. A la totalidad estructurada resultante de la práctica articulatoria la llamaremos discurso. Llamaremos momentos a las posiciones diferenciales, en tanto aparecen articuladas en el interior de un discurso. Llamaremos, por el contrario, elemento a toda diferencia que se articula discursivamente. (Laclau y Mouffe, 2004, 142-143)

 

            Desde esta perspectiva teórica podemos mencionar trabajos empíricos relevantes como el de David Howarth titulado The Ideologies and Strategies of Resistance in Post-Sharpeville South Africa: Thoughts on Anthony Marx’s Lessons of Struggle (1994) y el de David Chandler The Global Ideology: Rethinking the Politics of the ‘Global Turn’ in IR (2009).

La naturaleza del texto. Como hemos indicado líneas arriba para Richard Rorty el pensamiento contemporáneo sobre el lenguaje se sustenta en el supuesto de una filosofía postmetafísica, lo que implica que el significado del texto ya no depende de una trascendencia metafísica, sino que el texto encierra su significado en los contornos de su marco de referencia. Las consecuencias morales y políticas de la no existencia de un garante metafísico es que el hombre debe reconocerse en la Otredad. En términos del lenguaje de las ciencias sociales estos supuestos filosóficos permiten dar entrada a la “intersubjetividad”, al diálogo y reconocimiento entre los hombres (Habermas en Thomassen, 2006). O como lo formula Cornelio Castoriadis en su ensayo La cultura de una sociedad democrática (1995), los límites de la significación: una vez desaparecido Dios en el horizonte metafísico de Occidente, se reduce al texto mismo, esta interpretación cultural se traduce en la siguiente paradoja de la democracia: “…la creación democrática anula todo origen trascendente de la significación, en todo caso en el dominio público, pero de hecho también para el individuo “privado”, si es llevada a sus últimas consecuencias […] hace lo mismo en la vida privada, pues pretende darle a cada uno la posibilidad de crear el sentido de su vida. Esto presupone aceptar que no hay, como tesoro oculto que debe ser hallado ‘significación’ en el ser, en el mundo, en la historia, en nuestra vida: que creamos la ‘significación’ sobre el fondo de un sin fondo,[2] que nosotros también le damos forma al caos con nuestro pensamiento, nuestra acción, nuestro trabajo, nuestras obras, y que por lo tanto esta significación no tiene ninguna ‘garantía’ exterior a ella. Esto quiere decir que estamos solos en el ser –solos, pero sin ser solipsistas.” (Castoriadis, Vuelta; 1995:10).

Siguiendo esta línea interpretativa sobre el texto Ernesto Laclau publica un par de trabajos en donde hace explicito su teoría de la ideología. Es importante hacer notar que en 1978 Ernesto Laclau ya había publicado un libro sobre ideología titulado Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo (1978), libro que destaca por apoyarse en la filosofía de Platón para realizar una lectura crítica de la noción de Estado en Nicos Poulantzas. Sin embargo, como hemos mencionado los dos trabajos que inauguran la reflexión sobre la ideología a partir de su teoría sobre la naturaleza del texto producto de una amplia lectura de la modernidad son The Death and Resurrection of the Theory of Ideology (1997) y el paper Ideology and post-marxism (2006). De ambos trabajos lo que nos interesa destacar aquí no es tanto las estrategias discursivas como el antagonismo y lo político, sino más bien su polémica de fondo con Louis Althusser y su concepto de ideología (1971). Para Althusser, argumenta Laclau, el agente extradiscursivo que le daba sentido al texto y a la vez identificaba a la ideología como una enajenación de la clase trabajadora, era el científico social. Siendo coherente Laclau con su idea de texto, señala que Althusser suponía un elemento extradiscursivo y por consiguiente extraideológico, que le daba sentido al texto mismo. No obstante, señala Laclau que el texto no tiene elementos extradiscursivos que le den significado al mismo. Así, no es el científico social quien descubre la “enajenación” de la clase trabajadora como suponía Althusser, sino más bien sus contornos de significación se lo brinda el texto mismo. La idea sobre los contornos de significación es un argumento que proviene en su aspecto filosófico de su lectura crítica de la modernidad y a la vez de la teoría del signo de Jacques Derrida (Derrida y Chakravorty, 1974; Laclau, 2010)

            La noción de hegemonía. En 1985 la tradición de izquierda en Europa se encontraba en crisis. Como comentan Laclau y Chantal Mouffe (1985), la única propuesta política coherente de izquierda en ese momento, era el eurocomunismo. El pensamiento de izquierda de tradición marxista tenía que construir un nuevo mapa político e ideológico que guiara las acciones de los partidarios de la izquierda. En los términos de Laclau y Mouffe era pertinente trazar una ruta de estrategia socialista. En este escenario ambos autores emprenden una lectura bajo los términos del concepto de genealogía tal y como lo entendía Michel Foucault (Foucault, 2010), una lectura de crítica histórica de la tradición marxista que tuviera como eje la construcción de significación del concepto de hegemonía, concepto que permitía pensar una explicación del mundo de lo político bajo nuevas condiciones de posibilidad de dicho concepto, en realidad era la vez una crítica a la concepción de Louis Althusser de ver a la política como sobredeterminada en última instancia por la economía.

            En ese sentido la genealogía de hegemonía que trazan Laclau y Mouffe es un recorrido sobre los momentos teóricos de elaboración del concepto de hegemonía a través del pensamiento de Rosa Luxemburgo, Kautsky, Thomas Masaryk, Pléjanov y hasta llegar a Gramsci (Laclau y Mouffe, 2004). Hay que destacar que esta lectura de hegemonía se va constituyendo a partir de la teoría del discurso que elaboran ambos autores, en donde exponen que el concepto de hegemonía como marco de referencia es ahora un significado inestable y que cobra relevancia para explicar las identidades y subjetividades políticas. En breve, podemos señalar que el horizonte filosófico que trazan ambos autores permite construir la significación de las nuevas categorías de la teoría del discurso post-estructuralista.

 

Las categorías de análisis de la teoría del discurso postestructuralista

Como hemos argumentado la teoría del discurso de Ernesto Laclau corresponde a una interpretación sobre la modernidad, como hemos expuesto tiene diversas influencias filosóficas que le dan un carácter profundo de interpretación de determinados textos claves de la tradición marxista. Una manera de estudiar conceptualmente la noción de ideología de Ernesto Laclau es a través del método morfológico que propone Michael Freeden en su libro Ideologies and Political Theory: a conceptual approach (1998). Para Freeden las ideologías políticas no se pueden reducir a una explicación causal, pues este método pierde de vista la complejidad conceptual de las ideologías políticas. De acuerdo con Freeden una propuesta metodológica para estudiar las ideologías políticas es a  través del método morfológico que consiste en constituir los conceptos claves de una ideología y estudiarlos como conceptos “aledaños”, de tal manera que van “codefiniendose”, restituyendo así la complejidad que está implícita en toda ideología política (Román-Zozaya, 2008). En ese sentido, para Aletta Norval (2000) una manera de abordar la noción de ideología en el pensamiento político de Laclau es precisamente a través del método morfológico que sugiere Michael Freeden. En ese sentido, categorías de la teoría del discurso postestructuralista de Laclau como “significantes vacíos”, “cadenas de equivalencias”, “significantes flotantes” y “articulación discursiva” (Laclau, 2005) son elementos que permiten componer morfológicamente  el concepto de hegemonía como la configuración de las identidades y subjetividades políticas en el discurso, cabe agregar que a nosotros nos ha interesado aplicar específicamente al discurso de la política social en Venezuela en el período de 1989-2010.

            Era importante indicar el horizonte filosófico en que se ha constituido el pensamiento político de Laclau, pues ahora podemos argumentar con más consistencia que para Laclau su teoría del discurso es una ontología social. El sujeto es productor de significados en contextos contingentes, que sin embargo logran cierta estabilidad que configuran el imaginario político. De acuerdo con Laclau, los significados tienen “carta de naturalización momentánea” cuando se enuncian en un momento determinado, pero esta significación no es algo fijo, sino que se encuentra en constante cambio. Por ello, para Laclau los conceptos no son fijos, sino más bien inestables e irrumpen en el tiempo de la historia para fragmentar la realidad social en discursos dislocatorios. Por tal motivo, para Laclau la ideología no puede fijar la realidad como lo pretende un trabajo como el de John Gerring (1997), quien fija y estatiza los conceptos para después poder medirlos en modelos estadísticos.

            La teoría del discurso postestructuralista parte de la noción de que el significado es inestable y se va hilvanando a través de relaciones. Para realizar esta interpretación del texto es importante entonces hacer uso de categorías discursivas que nos permitan construir los campos discursivos en que se instalan los discursos a estudiar. Así, las categorías más relevantes de la teoría del discurso de Laclau son las siguientes. Los “significantes vacíos” son carentes de significación, pero entiéndase como vacíos como “significación fija”, asi sus condiciones de posibilidad es que los “significantes vacíos” operan no en una continuidad temporal, sino más bien a través de “eventos”, es así como se van “llenando” de significado. Por ejemplo, para Laclau un “significante vacío” por excelencia es el de “pueblo”, en los discursos populistas el concepto de “pueblo” es un imán que sintetiza las demandas de los ciudadanos, pero nunca se logra vislumbrar su significación plena (Laclau, 2005). Los significantes vacíos están presentes en los discursos de le teoría política, la libertad o la igualdad son significantes vacíos que han seducido la reflexión de los filósofos a través del historia del pensamiento político.

            Las “cadenas de equivalencia” son las relaciones  discursivas que operan en torno a un significado vacío e irradian a manera de órbitas de significación a estos significantes vacíos a través de “significantes flotantes”. Por ejemplo, el significante vacío de libertad forma cadenas de equivalencias que ligan a este núcleo de significado vacío a “significantes flotantes” como democracia o revolución. Hay que tener presente que estos moldes discursivos de Laclau son posibles a través del estudio genealógico de los textos como su propio trabajo lo demuestra y el del propio Michel Foucault. El momento articulatorio de los discursos se logra a través de un discurso hegemónico, recordemos que para Ernesto Laclau y los filósofos posmodernos como Chantal Mouffe e Iris Marion Young, el mundo posmoderno es un mundo fragmentado, de esta forma un discurso hegemónico puede lograr estabilizar por un momento el significado, configurando así en una “unidad fugaz” en que se articulen de un todo armónico un discurso ideológico hegemónico que a la vez identifique a su enemigo discursivo. Un contenido de la hegemonía es que se reconstituye a través de identificar un discurso opositor.

 

La articulación teórica de ideología política como hegemonía para el análisis discursivo de la política social

 

Uno de los avances teóricos importantes con respecto al concepto de hegemonía desde la perspectiva de la teoría del discurso postestructuralista de Ernesto Laclau, se debe a la filósofa política Aletta Norval (2010). De acuerdo con Aletta Norval, Laclau no deja bien definido la relación entre hegemonía y democracia. Es cierto que Laclau piensa en una democracia radical que inicia en el momento mismo de la entrada de lo político. No obstante, para Aletta Norval no queda claro como el concepto de hegemonía puede instituir precisamente las instituciones democráticas. En ese sentido desde la perspectiva de la teoría de decisiones de la democracia la filósofa política de Essex, indica que el concepto de hegemonía de Laclau se puede enriquecer si introducimos la noción de “indecidibilidad” de Jacques Derrida (Bates, 2005),  pues con ello se introduce una esfera normativa de responsabilidad y transparencia en la hegemonía de instituciones democráticas. Si se parte de este modelo normativo, entonces tendríamos una ideología política de hegemonía de instituciones democráticas y por consiguiente la configuración de una subjetividad democrática. Esta propuesta de Aletta Norval iría más allá del momento de lo político como lo concibe Ernesto Laclau. De esta manera las “identidades” y las “subjetividades” políticas no serían sólo producto de la contingencia de lo político, sino más bien de la institucionalidad democrática.

            Lo interesante de la propuesta de Aletta Norval es que la constitución de una subjetividad democrática, nos permitiría saber si el discurso ideológico que constituye un acto hegemónico tiene garantías de institucionalidad democrática, en cuyo campo discursivo entraría la responsabilidad y la transparencia ética de las instituciones. Como también ha observado Simon Critchley, la desconstrucción de hegemonía en el pensamiento de Laclau suponía una preocupación más por la acción política, como diría Laclau por la estrategia socialista, que por el entendimiento de la desconstrucción. Por tal motivo, en su trabajo Is There a Normative Deficit in the Theory of Hegemony? (2010), Simon Critchley expresa el mismo interés de investigación de Aletta Norval, dotar de un marco normativo al concepto de hegemonía para instaurar un modelo de democracia.

 Referencias bibliográficas

Althusser, Louis (1971) “Ideology and Ideological State Apparatuses. Notes Towards An Investigation” en Lenin and philosophy and Other Essays, traducción de Ben Brewster, New Left Books, New York.

Bates, David (2005), “Crisis between the Wars: Derrida and the Origins of Undecidability,” en Representations, No. 90, pp. 1-27.

Castoriadis, Cornelius (1995). “La cultura en una sociedad democrática,” en Vuelta, No. 218, pp. 8-12.

Chandler, David (2009) “The Global Ideology: Rethinking the Politics of the ‘Global Turn’ in IR,” Sagepub Journals Online, Vol. 23, No. 4, pp. 530-547.

Derrida, Jacques y Gayatri Chakravorty Spivak (1974), “Linguistics and Grammatology,” en SubStance, Vol. 4, No. 10, pp. 127-181.

Foucault, Michel (sin fecha) Nietzsche, Genealogy, History, Presses Universitaires de France.

Freeden, Michael (1998) Ideologies and Political Theory, Oxford, Great Britain, Oxford University.

Gerring, John (1997) “Ideology: A Definitional Analysis,” en Political Research Quarterly, Vol. 50, No. 4, pp. 957-994.

Gil Villegas, Francisco (1998) Los profetas y el Mesías. Lukács y Ortega como precursores de Heidegger en el Zeitgeist de la modernidad (1900-1929), Fondo de Cultura Económica, México.

Howarth, David (1994) “The Ideologies and Strategies of Resistance in Post-Sharpeville South Africa: Thoughts on Anthony Marx’s Lessons of Struggle,” en Africa Today, Vol. 41, No. 1, pp. 21-38.

Marion Young, Iris (2002). Inclusion and Democracy, Oxford University Press

Laclau, Ernesto (1978) Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo, Siglo Veintiuno, Madrid, España.

Laclau, Ernesto (1997) “The Death and Resurrection of the Theory of Ideology,” en MLN,  Vol. 112, No. 3, pp. 297-321.

Laclau, Ernesto (2005) “La razón populista”, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Laclau, Ernesto (2006) “Ideology and post-Marxism,” en Journal of Political Ideologies, Vo. 11, No. 2, pp. 103-114.   

Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe (2004) Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Norval, Aletta (2000) “The Things We Do with Words – Contemporary Approaches to the Analysis of Ideology,” en British Journal of Political Science, Vol.30, No. 2, pp. 313-346.

Román-Zozaya, Carolyn (2008) “Participant ideology: A new perspective on politicians and ideology,” en Journal of Political Ideologies, Vol. 13, No. 2, pp. 111-132.

Rorty, Richard M. (1967) The linguistic Turn: Recent Essays in Philosophical Method, The University Chicago Press, Chicago.

Thomassen, Lasse (2006). “The Inclusion of the Other? Habermas and the Paradox of Tolerance,” en Political Theory (34): 4, pp. 439-462. 

 

Fuentes electrónicas    

Howarth, David (2009). La teoría del discurso, 125-142. Extraído el 17 de noviembre de 2009 desde http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Teoria%20del%20discurso.pdf

Laclau, Ernesto (2010) Philosophical roots of discourse theory. Universidad de Essex.

Norval, Aletta (2010) Hegemony after deconstruction: the consequences of undecidability. Extraído el 12 de enero de 2010 desde http://www.essex.ac.uk/centres/TheoStud/onlinepapers.asp

Critchley, Simon (2010) Is There a Normative Deficit in the Theory of Hegemony?. Extraído  el 12 de enero de 2010 desde http://www.essex.ac.uk/centres/TheoStud/onlinepapers.asp


* Doctorante en Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política, Flacso Sede México. * noehernandezcortez@gmail.com

[1] Esta idea de racionalidad se aparta en primera instancia de la razón geométrica del mainstream del rational choice de la escuela americana de ciencia política.

El caso Henry Rangel Silva: lenguaje y responsabilidad

noviembre 12, 2010

El caso Henry Rangel Silva: lenguaje y responsabilidad.

El analista político Giovanni Sartori educado en la lógica de Aristóteles, argumentaba que no existe política sin lenguaje. Es claro que para Sartori el lenguaje crea la cultura y dentro de ella a la política. Con lenguaje poético Octavio Paz escribió que la libertad inicia con un monosílabo: sí o no. Así el uso del lenguaje son actos de responsabilidad. Tener en mente este ideal sobre el lenguaje es de suma importancia, pues nos permite pensar el azaroso mundo de la política a partir de la libertad y la responsabilidad.

He leído con atención las declaraciones del General en Jefe venezolano Henry Rangel Silva, reproducidas en parte también en la carta dirigida al Secretario General de la Organización de los Estados Americanos José Miguel Insulza, por la Mesa de la Unidad Democrática de Venezuela. De acuerdo con esta carta el General en Jefe Henry Rangel Silva, declaró al diario Últimas Noticias el 8 de noviembre lo siguiente: “La Fuerza Armada Nacional no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe… Nos casamos con este proyecto de país… es difícil que la oposición a Chávez llegue al poder… Sería vender el país, eso no lo va a aceptar la gente, la FAN no y el pueblo menos.” Ahora la opinión pública venezolana y la internacional polemizan sobre estas declariones del General en Jefe Henry Rangel. Como diría Ernesto Laclau es el momento de lo político, y lo es a través de una posición discursiva dentro de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela. Sí, el lenguaje es responsabilidad.

Reproduzco la carta de la Mesa de la Unidad Democrática de Venezuela dirigida a José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, en donde exponen sus argumentos sobre este asunto.

“Señor José Miguel Insulza

Secretario General de la Organización de los Estados Americanos

Washington DC

Caracas, 10 de noviembre de 2010

Señor Secretario General:

En nombre de la Mesa de la Unidad Democrática de Venezuela queremos llamar su atención sobre las graves declaraciones formuladas por el Mayor General Henry Rangel Silva, Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela, en una flagrante violación a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Dijo el citado oficial que:

La Fuerza Armada Nacional no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe… Nos casamos con este proyecto de país… es difícil que la oposición a Chávez llegue al poder… Sería vender el país, eso no lo va a aceptar la gente, la FAN no y el pueblo menos

Tales declaraciones, publicadas en el diario últimas Noticias de Caracas el domingo 7 del presente mes, resultan inadmisibles no sólo por provenir de un alto oficial que ocupa el segundo cargo en importancia dentro de la Fuerza Armada Nacional, sino porque contraviene el artículo 328 de la Constitución nacional que señala expresamente: “La FAN constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política ….. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación  y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación.”  

Además, dichas expresiones constituyen una seria amenaza de irrespetar  la soberanía popular al advertir que de ganar la oposición las elecciones presidenciales de diciembre de 2012, éstas serían desconocidas por la Fuerza Armada Nacional, lo cual, a su vez, es contrario al principio de alternabilidad consagrado en el texto constitucional que define al gobierno de Venezuela como “democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocable”. Se trata también de una inaceptable presión a los ciudadanos y el quebrantamiento de normas universales que establecen la obligatoriedad de la subordinación del poder militar al poder civil.

Lo hacemos en atención a que esas afirmaciones no sólo contravienen la Carta Democrática Interamericana que en su Art. 4 establece que “….La subordinación de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia”; sino que la misión de la OEA requiere un “esfuerzo permanente para prevenir y anticipar las causas mismas de los problemas que afectan al sistema democrático de gobierno”, como lo dice en los considerandos la Carta Democrática Interamericana.

Igualmente nos preocupa la peligrosa tendencia a desconocer la Constitución que se viene produciendo como se hizo cuando se despojó arbitrariamente de las competencias asignadas por la ley a  los Gobernadores electos y al Alcalde Metropolitano a finales del 2008, comentados ampliamente en el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA (OEA/Ser.L/V/II. Doc. 54 30 diciembre 2009 Original: Español); cuando se desconoce el artículo 200 del texto constitucional que garantiza la inmunidad a los parlamentarios electos desde el momento de su proclamación; o cuando se adelanta una ola de expropiaciones a despecho de las previsiones del artículo 115 constitucional.

Las fuerzas políticas democráticas reunidas en la Mesa de la Unidad Democrática, desean alertar a esa instancia hemisférica  de estas amenazas a la democracia que tales acciones representan y solicitamos al Secretario General a prestar una especial atención y seguimiento a estos graves desarrollos.

Le saludo respetuosamente,

 

 

Ramón Guillermo Aveledo

Secretario Ejecutivo

Mesa de la Unidad Democrática.”

 

Sobre la presentación de mi próxima publicación en obra colectiva

noviembre 12, 2010

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